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¿La academia reclama un Ministerio de Ciencias?
“Necesitamos de un organismo ubicado al
más alto nivel de gobierno con políticas
científicas claras, integrado por
investigadores, empresarios y políticos”

La academia desde un seminario organizado por la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC), reclamó por intermedio del Dr. Rodolfo Gambini, director del PEDECIBA, “Un organismo ubicado al más alto nivel de gobierno” para sustentar la investigación y desarrollo de la investigación científica en Uruguay.

Este reclamo de la comunidad académica coincide con que en el Parlamento se han tratado varias iniciativas de formación de institutos encargados de redimensionar y coordinar la investigación científica y tecnológica. También algunos de los candidatos presidenciales han anunciados iniciativas para atender con mayor jerarquía este tema en un futuro gobierno.

En el seminario de la CSIC se escucharon numerosas voces criticas sobre el escaso tratamiento del tema y falta de propuestas concretas por parte de los equipos presidenciables que aspiran a triunfar en Octubre.

El 1º de setiembre en una jornada completa de talleres en el local de la Facultad de Ciencias Económicas, se discutió pormenorizadamente entre académicos, investigadores, estudiantes y el rector de la Universidad de la Republica Ing. Rafael Guarga, el futuro de la investigación científica en Uruguay.

Entre los panelistas expositores estuvieron la Decana de la Facultad de Ingeniería María Simón, el decano de la Facultad de Agronomía Ing. Gonzalo Pereira, y el Dr. Marcos Supervielle de la Facultad de Ciencias Sociales entre otros reconocidos universitarios. La ONDA digital presente en el seminario recogió la intervención del Dr. Rodolfo Gambini, director del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDECIBA) . Lo que sigue a continuación es un resumen de los aspectos más salientes de la exposición del Dr. Gambini.

Los acontecimientos del año 2000 y los posteriores pusieron en evidencia las debilidades de nuestro joven sistema científico. El drástico recorte de fondos destinados a la ciencia  y tecnología condujo a una parálisis de muchos de nuestros laboratorios y la emigración muchas veces de nuestros más cercanos colaboradores así como al quiebre de la tendencia al crecimiento  que por más de una década había tenido la producción científica nacional. 

Estos hechos llevaron a nuestra comunidad científica a cuestionarse profundamente cuales eran las causas de la extrema vulnerabilidad puesta de manifiesto por nuestro sistema científico ante factores económicos adversos. 

Desde la fundación del PEDECIBA en 1986 y hasta la fecha se fueron generando sucesivas iniciativas institucionales vinculadas a la investigación científica e innovación tecnológica. La creación de la Comisión  sectorial de investigación científica de la Universidad, la creación de la Facultadad de Ciencias Sociales de la Universidad. La implementación  desde el CONICIT de programas de fomento de la ciencia, la tecnología e innovación, marcaron un periodo de cambios profundos aunque desordenados de nuestro sistema científico. 

Los cambios se desarrollaron en el marco de un Estado cuyas inversiones en ciencia y tecnología son las más bajas de la región. Lo que es aún más grave, es que dicha inversión se realizó principalmente con fondos provenientes de endeudamientos con organismos internacionales de créditos, fundamentalmente con el BID. 

Nuestro Sistema científico creado gracias a impulsos individuales o sectoriales carente de políticas y de una visión a largo plazo está caracterizado por la escasez de recursos, la dispersión institucional y la discontinuidad en los rubros para fondos. 

Los dos proyectos previstos con el BID estuvieron separados por casi 5 años  entre el primero y el segundo. Durante la crisis económica se puso de manifiesto otra carencia  muy grande vinculada a la dispersión  institucional. La falta de un organismo dedicado exclusivamente  al diseño de políticas científicas, el fomento de la ciencia al más alto nivel, con recursos genuinos y permanentes. 

Al desatarse de la crisis del 2002 el flujo en recursos para el sector se interrumpió casi completamente por un periodo prolongado de tiempo. Los efectos: Las principales instituciones vinculadas a la ciencia y tecnología  en el país,  debieron enfrentar una crisis atendiendo además urgencias de muy diverso origen, que poco o nada tenían que ver con las necesidades de la ciencia y la tecnología  y prefirieron en la mayor parte de las veces atender urgencias antes que asegurar  el financiamiento del sector científico y tecnológico. 

En este periodo se generaron en la comunidad científica nacional  diversas reuniones en la que ésta planteó la necesidad de encarar cambios estructurales profundos, imprescindibles para tener un sistema viable de ciencia y tecnología. 

Necesitamos disponer de un organismo ubicado al más alto nivel de gobierno con fondos presupuestales permanentes, con políticas científicas claramente definidas y con capacidad de implementarlas en forma continua y sostenida. Tal organismo debe estar dirigido por un órgano colectivo de gobierno no muy numeroso integrado por investigadores empresarios y políticos  seleccionados cuidadosamente por sus antecedentes y conocimientos del sector, con capacidad reconocida por la ley para defefinir  políticas de ciencia y tecnologías. 

Hoy tenemos una oportunidad única que no podemos perder ya que se han constituido en esta legislatura por primera vez una comisión de ciencia y tecnología, con protagonismo y acción real de legislar sobre el tema. Deberíamos ser capaces de acordar entre todos los actores vinculados al sector  una propuesta que permita preservar lo bueno de nuestro sistema actual, respetando la autonomía  universitaria, la independencia de los investigadores y que  aseguré  que la orientación  y coordinaron de ciencia estará  en manos de personas con la más alta idoneidad, evitando malos antecedentes del pasado con direcciones de personas desvinculadas de los sectores científicos y sociales. 

Creo que este seminario organizado por la universidad es un paso en una  buena dirección, el país necesita  un mayor número de investigadores bien calificados  en todas las ramas del conocimiento. En particular con aquellas vinculadas  a tecnologías y a las ciencias sociales. 

Cifras comparativas  indican sin lugar a dudas que el número de investigadores en las ciencias de la ingeniería y las ciencias agrarias  no se adecuan a los estándares internacionales y las demandas nacionales. A pesar de que es mucho lo que queda por andar en ciencias básicas  en el país, las cifras  del PEDECIBA  marcan largamente que programas de este tipo pueden llegar a ser muy exitosos. 

Desde hace varios años hemos impulsado en todas las instancias en que se nos ha presentado la oportunidad de hacerlo: la creación  de programas  de desarrollo de las tecnologías y las ciencias sociales nuestra esperanza es fortalecer  las capacidades nacionales para la investigación, contribuir  a la creación de comunidades científicas sólidas en estas áreas y avanzar en el camino de transformar la universidad en una institución más moderna y dinámica integrada por investigadores activos. 

Son varios los riesgos que para el propio PEDECIBA  puede tener una mala implementación de iniciativas  de creación de programas similares. El más obvio resultaría de la creación  de nuevas instituciones  que terminen compitiendo por los mismos y menguados fondos que hoy tiene el programa.  Pero existen otro vinculados  con la necesaria coordinación que estos programas eventualmente deberían tener. Una mala aplicación podría conducir  a una perdida de autonomía  o a modificaciones estatutarias que desnaturalicen su funcionamiento y cometido. 

Por esto pensamos que las nuevas iniciativas  debe acordarse entre todos los actores involucrados  antes de plasmarlos en decretos o leyes que las establezcan en forma definitiva. 

También en los adeptos presupuestales, es necesario unificar los criterios, antes de salir a gestionar fondos. 

Los elementos claves para el éxito de iniciativas del estilo PEDECIBA,  son a mi entender los siguientes: La estructura académica, continuidad por investigadores debidamente categorizados, el establecimiento de valores de excelencia  científica y utilidad pública  compartidos por todos. Una estructura democrática abierta a las iniciativas y necesidades  del conjunto de la comunidad científica. Objetivos claros  que prioricen el apoyo a la investigación científica y la formación de recursos humanos de alto nivel. 

Como es conocido el PEDECIBA tiene como personal estable a investigadores activos con producción  científica reconocida. Las tareas fundamentales del personal académico  son de investigación y docencia de postgrados. Los investigadores de programas permanecen vinculados a los centros académicos existentes y si bien no se descartan  que reciban una remuneración adicional por pertenecer al PEDECIBA en la medidas que esta no entre en contradicción  con otras limitaciones establecidas por el régimen de dedicación total, no se establece este requisito como una condición necesaria  para su funcionamiento. 

De hecho los investigadores solo han recibido alguna remuneración excepcionalmente durante periodos cortos inmediatamente posteriores a su regreso al país y hasta tanto se insertan en la universidad. 

Siendo el PEDECIBA un programa eminentemente democrático donde todos los investigadores están representados las garantías de calidad de sus acciones reside en la estructura académica compuesta por investigadores honorarios cuidadosamente categorizados en tres niveles. Esto permite orientar  los distintos niveles del programa  con asesoramiento de tribunales calificados  y generar un muy fuerte sentido de pertenencia de los investigadores a una institución que representa a toda la comunidad. Sin esta estructura académica el PEDECIBA  no se distinguiría de otros organismos de promoción de la ciencia, estilo CONICIT.  Una adecuada selección del grupo inicial de investigadores  es esencial para su éxito. Entiendo que los criterios para la selección deben basarse fundamentalmente en los antecedentes y no en los planes de trabajo. La evaluación por pares es de los antecedente, es la norma universalmente empleada. Si una persona tiene un buen proyecto será bueno que se lo financien, no para que se lo utilice para ubicarlo dentro de un escalafón, ya sea este de investigadores honorarios o eventuales carreras de investigadores. El PEDECIBA  ha elaborado recientemente un documento sobre la evaluación de los investigadores, que considero muy bueno, en el que trabajó durante seis meses un equipo integrado por investigadores de todas las tareas del programa. 

1) En este trabajo se prioriza la calidad de la producción  sobre la cantidad, se valora especialmente la formación de investigadores y se analiza y proponen diversas formas del impacto de los aportes científicos del investigador. 

2) En cuanto al establecimiento de valores excelencia científica compartido por el conjunto de la comunidad se trata de un elemento esencial que requiere una permanente vigilancia  por parte de todos los integrantes del programa. A la hora de seleccionar los integrantes de los organismos de gobierno, comisión directiva y concejos científicos, de designar investigadores de fijar criterios de calidad comunes  a todas las áreas, para la evaluación y selección de los investigadores y organización de los postgrados. 

3) Una estructura democrática abierta a las iniciativas y necesidades del conjunto de la comunidad científica asegura la representatividad de estos programas. Para el desarrollo de la infraestructura científica aceptable  se necesitan programas en que las instituciones participantes no pierdan identidad y autonomía, sino que coordinen y aúnen sus esfuerzos y no institutos o centros de investigación. 

En muchos países latinoamericanos  existen antecedentes  de esfuerzos por impulsar la ciencia por grandes institutos de investigación. Este  tipo de instituciones desvinculadas  de las universidades son útil en etapas avanzadas del desarrollo científico, pero cuando este es incipiente  son más bien un obstáculo  alejando a los investigadores mejor formados de los centros de enseñanza. El PEDECIBA es una Institución  absolutamente original patrimonio exclusivo de nuestro país, que ha sido capaz de  mantener la adhesión entusiasta  y comprometida de nuestra comunidad científica  por casi dos décadas. Si logramos replicarla atendiendo las peculiaridades de la Ciencias Sociales o las tecnologías, pero manteniendo sus características esenciales, el país dispondrá de una herramienta poderosa para su transformación. 

4) Es conveniente que estos programas dispongan de órganos de gobierno que promuevan la acción concertada y no la competencia por los recursos. La estructura no federativa de la comisión directiva contribuye a ese fin. En el PEDECIBA las cinco áreas solo tienen dos votos en la comisión directiva lo que obliga a la búsqueda de consensos, disminuyendo los conflictos de intereses. La distribución de los recursos del programa no es proporcional al tamaño de las áreas. Las más pequeñas reciben proporcionalmente  más recursos para estimular un crecimiento equilibrado. 

En cuanto a objetivo de eventuales programas de desarrollo a mi entender lo principal debe ser la investigación y la formación  de recursos humanos de alto nivel. Tanto las ciencias sociales como las tecnologías tienen una mayor vinculación con el medio, empresas, actores sociales, sistema político, esto requerirá  encares diferentes tanto en la integración de la comisión directiva, dando participación a otros actores, como la definición de políticas y prioridades. Pero también habrá que poner especial cuidado en proteger las tareas de investigación. Pienso que la identificación  de las líneas de investigación y las prioridades temáticas deben hacerse con visión de largo plazo, atendiendo las necesidades del país y la  dinámica de la propia disciplina. 

Estos programas deberían colocarse a la vanguardia del desarrollo nacional y no limitarse a seguir las necesidades inmediatas de los sectores sociales o productivos. 

Si las nuevas instituciones no se plantean como principales objetivos la formación de investigadores y la consolidación de comunidades científicas sólidas obviamente vinculadas a problemáticas y objetivos  de interés nacional y terminan dedicándose a actividades de asesoramiento o a la realización de convenios  escasamente innovadores han fracasado y se habrá perdido una excelente oportunidad. 

Por otra parte no es conveniente pensar que estos programas permitirán superar todos los obstáculos que se enfrentan para aumentar la capacidad de innovación  o incrementar las exportación de vienes y servicios de alto valor agregado. Ellos no son más que una extensa cadena de acciones de carácter académicas, legislativas, económico, empresarial y social, que es necesario impulsar para conseguir este fin. 

Es claro que será necesario establecer alguna coordinación entre los eventuales programas que se creen, para realizar actividades conjuntas y unificar criterios. Si se incluyen dentro de una estructura de mayor rango como aparentemente se proponen algunos de los proyectos de ley recientes, se debe respetar su autonomía en materia de gestión de los recursos. La presencia de la Universidad  como contraparte de gobierno y el rol preponderante de los investigadores de los programas en su orientación. 

El sacrificio de alguno de estos adeptos en aras de una mayor coordinación comprometería las nuevas iniciativas  y los logros alanzados por el PEDECIBA.

Paginas vinculantes:

http://www.uruguay.com/LaOnda/LaOnda/200/A1.htm
http://www.uruguay.com/LaOnda/LaOnda/196/A2.htm
http://www.uruguay.com/LaOnda/LaOnda/197/A6.htm
http://www.uruguay.com/LaOnda/LaOnda/198/A1.htm

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