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Argentina
Claro está, no es novedoso pero si viene junto con la información de que las exportaciones argentinas han aumentado un 13 por ciento y que se prevé para este año un nuevo record, es algo significativo. Ya lo sé: saldrá el escéptico a decir: “Sí, pero mira que la carne aumentó y por ende lo hicieron las exportaciones, además el sector cárnico no emplea mucha gente que digamos.” A lo que contestaría con otra información que se obtiene en aquel artículo: El crecimiento de las empresas que se volcaron a la exportación es del 21 por ciento, representando un fuerte incremento de puestos de trabajo en el vecino país. Además, el incremento antes mencionado dice todo lo contrario si es analizado en sus componentes: en tanto los productos primarios, cuyas ventas disminuyeron un 16% debido a factores climáticos-, el resto de los rubros creció: las manufacturas de origen agropecuario se incrementaron un 6 por ciento en volumen; las de origen industrial un 9 por ciento; en tanto los combustibles y energía lo hicieron en un 3 por ciento. La cosa no se detiene aquí: Aumentó la cantidad de empresas exportadoras en un 21 por ciento; siendo el sector PYME el de mayor dinamismo, con una actividad orientada principalmente a los mercados de América Latina (30 por ciento MERCOSUR; 12 por ciento Chile; 7 por ciento Comunidad Andina. Destaca Bielsa que las empresas pequeñas y medianas son las más intensivas en término de empleo. Y, mis amigos, aunque esto sea de Perogrullo, mejor chito en boca y tomando nota porque por casa.... En fin, la Argentina campea el vendaval de otrora, desde una realidad actual dura e incierta en algunos tramos y sectores pero ciertamente con una idea que si bien no podemos decir cuente con un plan elaborado al máximo y consustanciado en el accionar de un equipo importante en la base operativa, sí debe reconocérsele a este país una conducción que le ha permitido primeramente evitar la dispersión socioeconómica, en segundo lugar algo que por aquí nada se dice: supieron enjugar todas las monedas locales, con nombres por demás creativos pero que habían alcanzado cifras realmente preocupantes, las supieron reabsorber y la economía está creciendo, DESDE LA BASE. Además, los gobiernos provinciales en no pocos casos, tienen en ejecución en varios casos, y en gestación en muchos otros, planes de activación productiva. Porque una economía que crece pero no desde la producción de manufacturas sino desde la inasible riqueza de lo financiero, está liquidando en su esencia a la base operativa sobre la que especula. La Argentina crece y crece bien. Se dirá que es poco, se mencionará el tema de los bonos y su relación con el FMI que el 31 de enero del 2005 deberá conciliar la realidad con el enunciado previo, ciertamente. Pero está en marcha y no lo hace sola sino acompañada por países de la región: Venezuela, Bolivia y el Brasil también. ¿El Uruguay? El Ministro de Economía da consejos a los candidatos electorales; La Directora de Comercio Exterior atiende a un candidato electoral o, mejor dicho, a dos. Porque mientras aconseja –o escucha- al Escribano Guillermo Stirling, agrede y no oye al Doctor Tabaré Vázquez. Sinceramente no sé qué le ha dicho al Doctor Jorge Larrañaga. Hoy en el Uruguay hablar de economía es nombrar encuestas, ver si el déficit brutal es brutal al cuadrado o brutal al cubo, si el plebiscito del agua destruirá al país o si URAGUA finalmente cumplirá el contrato, si la ANCAP está o no en el mundo actual, etcétera. Y esto no es broma, es algo muy serio. Estamos atados de manos, curiosamente, porque el dogmatismo del gobierno y de todos lo que lo apoyan impide, sistemáticamente, actuar AHORA en un contexto real y regional, buscando tanto desde lo bilateral como desde lo multilateral la celebración de acuerdos / negocios puntuales, coyunturales si prefieren sea más explícito con países de la región, de cara a que EN LOS HECHOS aumenten las posibilidades de la producción nacional con el consiguiente incremento en la mano de obra, así como también colorear en algo al más que alicaído consumo interno. Finalmente, pasaremos a visitar nuestra Constitución. En serio, presten atención a su artículo 50: El Estado orientará el comercio exterior de la República protegiendo las actividades productivas cuyo destino sea la exportación o que reemplacen bienes de importación. La ley promoverá las inversiones destinadas a este fin, y encauzará preferentemente con este destino el ahorro público.- Justo lo que precisamos hacer. ¿Lo haremos? LA ONDA® DIGITAL |
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