|
Aparicio Saravia: siendo caudillo
Siendo niño lo trajeron a Montevideo para internarlo pupilo en un colegio. No le agradó y escapó volviendo a su querencia. La familia Saravia era oriunda de Río Grande del Sur (Brasil) y se podría considerar numerosa. En Brasil era Saraiva. Aparicio era oriental, igual que otros hermanos menores, pero los mayores eran riograndenses. Cuando estalló la Revolución de las Lanzas liderada por el Coronel de filiación blanca, Timoteo Aparicio (marzo de 1870) contra el Presidente Gral. Lorenzo Batlle, Aparicio Saravia –con una rebeldía de chiquilín (15 años)- se enroló en las huestes del caudillo blanco. Durante el transcurso de la contienda fue distinguido con el ascenso al grado de CABO. Ya mozo, las voces del pago lo llevaron a la Revolución Tricolor contra el Presidente Pedro Varela donde Aparicio, a las órdenes del Gral. Angel Muñiz (año 1875), recibió el despacho de alférez. Esta Revolución recibió el nombre de Tricolor por adoptar como bandera de combate la de los Treinta y Tres Orientales. Lazos de sangre lo anudaron a la revolución federalista de Río Grande del Sur, donde Gumersindo Saravia, hermano mayor de Aparicio, lo elevó al rango de coronel. Más tarde, al fallecimiento de Gumersindo, lo sucede en el generalato de la caballería “gaúcha” entre 1893 y 1895. De regreso al pago expresa lo siguiente: “yo he cumplido mi misión de acompañar a mi finado hermano. Ahora no tengo porque irme a meter. Sobre todo soy oriental, como todos saben y no tengo porqué ir a tomar armas en país extraño”. Aparicio obedece ahora las voces del Partido Nacional. Acaudilla a los blancos intransigentes de Cerro Largo. El Partido no ha concurrido a las elecciones de 1893 y dispone la abstención para las de 1896. Gobierna Juan Idiarte Borda En vísperas electorales, para ser preciso, el 25 de noviembre se supo en Montevideo con indecible sorpresa -esto lo recordaba Luis Alberto de Herrera- que Aparicio acababa de alzarse en armas casi en el centro de la República ya militarizada, en compañía de su hermano Antonio Floricio, alias Chiquito . ¿De dónde salía aquel rebelde de sombrero y poncho blancos, General improvisado de un movimiento estrafalario? ¿De dónde salía? De la propia entraña criolla. De aquel empeño artiguista por dar vida política a los pueblos de su Banda. Por eso, simplemente por eso, a los blancos del pago se les une el Partido para entregarle la conducción y el 5 de marzo de 1897, en ruta tras la divisa apasionante, ¡Todo por la Patria!, arremete contra el Gobierno de Juan Idiarte Borda. El 17 de marzo en el paraje Tres Árboles (noreste de río Negro) los blancos de Saravia, con el Coronel Diego Lamas al frente, derrotan al ejército gubernista. A los dos días, el 19 de marzo, Antonio Floricio o sea Chiquito Saravia enfrenta en Arbolito (centro de Cerro Largo) a un regimiento del Gobierno que le supera en cantidad y armamento. Chiquito, en un rapto de coraje y temeridad, con unos treinta hombres los “carga” a “lanza seca”. Allí cayó chiquito para siempre. Luego el 16 de abril, las tropas de Aparicio enfrentan a los gubernista en Cerro Colorado (este de Florida) en un combate sin definición. Más tarde, el 14 de mayo, las huestes de Aparicio combaten en Cerros Blancos (al este de Rivera) pero los gubernistas salen gananciosos. El 25 de agosto de 1897, Juan Idiarte Borda es asesinado cuando presencia el desfile de tropas en el aniversario patrio. Es sucedido por Juan Lindolfo Cuestas que era Presidente del Senado. El 25 de setiembre de 1897 (a un mes de la muerte de Idiarte Borda), Aparicio Saravia le dice a sus hombres: “Yo, improvisado General por la fuerza de las circunstancias, abandono las insignias y os estrecho contra mi corazón, sin aspirar a mayores recompensas, porque no la puede haber mayor que lo que me proporcionan vuestra lealtad y vuestro cariño”.
Juan Lindolfo Cuestas hizo la paz
con Aparicio Saravia El Partido Nacional, triunfante en las elecciones parciales de 1900, deberá jugar su destino en las elecciones de 1904. Pero la Presidencia de José Batlle y Ordóñez –año 1903- se interpone en esas previsiones. Y la lucha por el domino de los departamentos de La República desencadena nuevamente la contienda. Fue una de las más largas y enconadas contiendas civiles sufridas por el Uruguay, donde Aparicio Saravia fue triunfador y derrotado. He aquí una breve reseña de la campaña revolucionaria de 1904: 1° de enero de 1904: Aparicio Saravia se lanza a la revolución. Enfrentamiento en MANSAVILLAGRA (Dpto Florida). 14 de enero 1904. Primera victoria parcial del Gobierno. Enfrentamiento en Fray Marcos (Dpto Florida). 30 de enero 1904 Fue triunfo blanco que lo puso al alcance de Montevideo, pero su intención no fue tomar la capital, por lo que Saravia se retiró para recorrer la campaña. Enfrentamiento en PASO DEL PARQUE DEL DAYMAN (Entre Salto y Paysandú) 2 marzo 1904. Triunfo parcial del gobierno tras sangriento combate donde cayeron varios jefes blancos. Enfrentamiento en Tupambaé (Entre Cerro Largo y Treinta y Tres) 20 junio 1904. >La batalla más grande y sangrienta de la revolución donde se enfrenaron 15000 nacionalista (la mitad desarmados) y 5000 gubernistas armados con 3 cañones y 4 ametralladora. Entre ambos bandos sumaron 300 muertos y más de 1000 heridos. Campamento de Saravia en un alto de la lucha. Conversan, animadamente, Aparicio y Javier de Viana, uno de los grandes escritores de nuestra Patria. Este pregunta a Saravia del porqué se había erigido en Jefe del movimiento revolucionario. Aparicio le contesta a Javier: “ Mire, señor de Viana, no me tenga por tal. Yo sólo soy un simple vecino alzado” El 1° de setiembre de 1904, Aparicio Saravia cayó herido de muerte –atravesado por una bala- en campos de Masoller (Noroeste de Salto), muy cerca de la frontera con Brasil. En esas condiciones es trasladado a ese país. El 10 de setiembre, justamente en ese “país extraño” como Aparicio lo había llamado en 1895, muere rodeado por los pocos camaradas de armas que le quedaron después del desbande, provocado por la derrota de la revolución. A los pocos días, sus restos mortales son llevados a Santa Clara (Cerro Largo) entre vítores y llantos, sobre todo de la gente humilde: ¡Viva El Caboviejo! Como lo recordaban desde la Revolución de Timoteo al Aparicio de 1870
A TENER EN CUENTA La bandera blanca es emblema de parlamento o rendición, según las circunstancias. El Partido Blanco o Nacional siempre llevó a las batallas la BANDERA DE LA PATRIA, vale decir, el Pabellón Oriental. Aparicio Saravia, al igual que Artigas, tuvo como ayudante de campo a un moreno que también era su amigo. Se llamaba o le decían Camundá. Era su Clarín.
Los ejército
saravistas tuvieron un capellán católico. Se llamaba Su frase famosa, con aire de proclama: “La Patria es dignidad arriba y regocijo abajo” Su dicho famoso. “Aquí nadie es más que nadie” Aparicio Saravia falleció sin haber alcanzado el medio siglo de vida. Tenía 48 años.LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |