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Buscando perfil a 47 días En estos días se ha empezado a recalentar el panorama político. Los discursos ya no contienen invitaciones a debatir sino que en su base son ataques directos al o los candidatos adversarios. Y la culpa la tienen los encuestadores. La artillería pesada está comenzando a aparecer: usted no tiene ni idea sobre que hará si es Presidente, y la respuesta que llega de inmediato es que la suya es una sarta de generalidades en la que menciona lo que debería hacerse para mejorar el país, pero no dice cómo. Uno apuesta a que los otros, o alguno en particular es intolerante, sin pensar que el que acusa puede a su vez ser acusado. Y la culpa la tienen los encustadores. Se muestra que los desocupados piqueteros de la Argentina quieren echar base en Uruguay, y se saltea en ese análisis que Uruguay y Argentina son hermanos, no gemelos, ni siquiera mellizos y que si nada pasó en el 2002 menos aún podrá pasar en el 2005. Se acusa de continuismo y se responde que es un orgullo el mismo, porque el país se salvó gracias a nuestro apoyo, pero como nos endilgan que nos abrimos pero mantuvimos los directores en los entes y necesitamos los votos en noviembre, los que nunca hicieron nada por el país, los culpables de la pobreza en Montevideo, son los que la gobernaron en los últimos quince años, no nosotros o los que formaron junto a mí una coalición de gobierno hasta el 28 de octubre del 2002. Y la culpa, no la tengo yo ni nadie de quienes me apoyan o lo harán en el futuro. Más argumentos surgirán de una, otra y alguna otra parte en los próximos días. Quizás haya alguno que merezca una reflexión profunda, que haga al futuro del país, y que no sea un acercamiento solamente a los temas, como suelen hacer los estudiantes que preparan un examen: aprenden algo bien, colocan en archivos temporales lo que les interesa poco y no leen lo que saben que su profesor nunca pregunta. Lo importante es pasar la prueba, importa poco de qué manera. El 31 de octubre es la prueba. Hay revancha si no se llega a la mitad mas uno de los votos. Si la hay, poco se verá de profundidad según parece. Si no ocurre eso, y un nuevo presidente es electo, deberá comenzar el camino más tortuoso: el de acordar con el que hoy descalifico. Siempre nos preguntamos cuál era el camino por el que finalmente optaría Larrañaga: pelear el centro o buscar que no se le escapen los lacallistas y los recién llegados por ese lado. El 10 de setiembre parecería que definió que era preferible tener un partido fuerte en octubre, con pocas chances de luchar por el balotaje, pero lograr ser el nuevo líder de la oposición. La lucha del voto del centro que peleaba con Astori, Mujica, la 738 y Vertiente, conciente o inconscientemente la ha abandonado. Apostó a lo emocional en su homenaje a Saravia, esto no le granjeó simpatías desde el Partido Colorado, y nada tiene que ver con lo que necesita para octubre. Es lógico pensar que estos días de intenso saravismo se disipen rápidamente, se enfrasque de verdad en la campaña, y retrocediendo lo andado en estos días vuelva a intentar lograr el voto del centro. Si le va bien o no se sabrá en pocas semanas. Demasiado pocas para estas marchas y contramarchas, en la que siempre está dejando flancos donde lo golpean los colorados y los encuentristas. Se sabe que el que va ganando no debate. No va a haber debate, y discursos para convencer a los convencidos no hacen ganar elecciones. Larrañaga necesita de algo nuevo, diferente, que por ahora no ha sabido encontrar. Vázquez se puso el mismo 10 de setiembre en Goes mucho más vehemente, como acelerando el enfrentamiento e intentando polarizar más el ambiente, marcando que 20 años son mucho, que tenemos programa que desde enero llevamos a todas las capitales departamentales –lo que no significa a todo el país como la izquierda debería haber aprendido- y a la misma hora en que Larrañaga lo hacía, dijo que esta elección marcará la historia del país por muchos años. Nihil nuovo sub sole. Pero Vázquez no tiene por qué crecer más y su rival o adversario de turno, (adversarios de siempre) como ahora se llaman a sí mismos blancos y colorados según la página web del Foro Batllista, tiene que encontrar la fórmula para dar vuelta a los que ya no quieren más gobiernos blancos o colorados. Si se desgastan en lucha interna como la mediática de éstos días, le regalarán la banda presidencial al que la mayoría de los uruguayos además de votar CREE, que será el próximo Presidente. LA ONDA® DIGITAL |
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