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Las encuestas son y serán una porquería
por Carlos Lago
Si hubiese habido
encuestas en su época, la Inquisición hubiese terminado en la hoguera
con casi todos los encuestadores. Quizás se hubiera salvado MPC.
Las encuestas son una porquería y le erran mucho, sostienen algunos
políticos. Los médicos a veces le erran y le echan tierra a su fallo.
La Justicia muchas veces erra, demuestra que es ciega y hace penar a más
de uno.
Pero cuando la inmensa mayoría de los que hacen encuestas tienen al EP
–FA- NM en el entorno de ganar en primera vuelta, y hasta el que ayer
sospechaba hoy ve lo mismo que otros hace varios meses a solo un mes y
medio para la elección, es que algo está pasando en el país. Y no empezó
ayer a pasar. Ni el fin de semana anterior.
Uno de los candidatos a Presidente, equivocándose tremendamente, dice
que es el único que fue avalado por las urnas en junio. Además de haber
obtenido el 12 % solamente de los votos de los habilitados para
sufragar, siendo superado por otro que sacó el 18 % y que de la misma
manera que él fue consagrado el triunfador en su partido para llegar a
octubre el mismo día y en las mismas urnas, ahora aspira que el 50 % más
uno de los ciudadanos lo lleve a ocupar el sillón presidencial.
En una entrevista del viernes 17 en Buscadores, TVEO, el Dr. Larrañaga
al intentar limpiar su imagen del continuismo, pese a que pocos días
antes él y su entorno aceptaban que el gobierno no había sido tan malo y
que por eso le habían apoyado en buena medida, preguntó al aire si
Vázquez no iba a conversar con Batlle, Sanguinetti o Lacalle cuando le
dijeron que él podría ser electo Presidente solamente si contaba con el
acuerdo y el voto de ellos y sus simpatizantes. La respuesta obviamente
no se la podían dar sus interrogadores, pero demuestra que no comprende
que el cambio que él pretende no parece idéntico al del candidato que no
quiere debatir: una cosa es dialogar, otra pedir y necesitar de los
votos.
Se intentó ensuciar la cancha saliendo al cruce de expresiones del
Economista Cancela, quien terminó diciendo que había varios mentirosos.
Por supuesto que la cantidad de minutos que se dieron a la respuesta
posterior del encuentrista y los que tuvieron Alfie, Cardozo, Riveiro,
Benavente, etc no fueron igualitarios.
Larrañaga no entiende que se midan los segundos que se dan en los
noticieros centrales a los candidatos y porque le parece, cree que se le
otorgan la misma cantidad a todos. No importa que haya gente que mida
esos segundos o minutos. Todo esto sin que se tenga en cuenta que si
fuera proporcional a los votos obtenidos en octubre 99 no le
correspondería más que un quinto de los espacios a su Partido, y algo
menos de un tercio si se tomaran en cuenta las encuestas. Termina
mezclando libertad de empresa y libertinaje, no sabe que los dueños de
los medios son en su mayor parte solamente preemisarios, que pueden
perder la onda en cualquier momento como le pasó al MLN con CX 44, pero
como cada día demuestra que desconoce algo más de otro tema, que culpa
le vamos a echar.
Se aprobó y no está promulgada la ley que limita a 30 la cantidad de
días de publicidad electoral. Los que muchas veces se durmieron hoy
aprovechan ese resquicio, y de una u otra manera la están haciendo. Esto
provoca la queja de quienes se saben derrotados de antemano, pero que
nunca soñaron estar tan mal a esta altura del año.
Cuesta perder la banca que siempre fue el juguete que queríamos y no
lográbamos poseer.
Los colorados siguen como bola sin manija, sin remontar lo que cada día
es más claro una debacle total, que apenas los dejará con una minúscula
bancada parlamentaria.
Es que las encuestas son una porquería porque además de errar, parece
que forman opinión, y por eso los grandes logros del gobierno son una y
otra vez destrozados por los guarismos que se adjudican a la opinión de
los ciudadanos.
Si alguna vez se volvieran a juntar lógica y raciocinio en la cabeza de
los dirigentes de este partido, aún podrían sacar un senador y dos o
tres diputados más.
Pero les cuesta. Los de afuera son de palo dijo Obdulio, y vamos a
ganarles a estos japoneses. Eso fue en el 50, y los colorados de hoy no
comprenden por qué se dijo eso alguna vez. LA
ONDA®
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