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Venezuela en clave sudamericana
Y más concretamente, en este caso que hoy tratamos, con el espacio sudamericano. Algo que algunos ven como contradicción al existencialismo europeo, cuando en realidad debiera verse como una contraposición, nacida de un origen diverso, que hoy le es propio y que ni busca ni está en colisión con lo europeo y, menos aun, con el resto del continente americano. Pero que sí tiene algo propio y profundo a compartir con el mundo. Singularidad que se plasma en una manera de ver y entender a la vida y al ser humano. Modalidad intrínsecamente nuestra que dice de la complementariedad del hombre con su espacio, de una mensura del tiempo que va más allá de las agujas y de una visión y una escucha que tiene, para sí como para con el otro, el silenciar lo propio en aras de escuchar a aquel otro, parafraseando al pensador Elías Canetti. Convengamos en que el peor colonialismo es el de nuestra propia conciencia psicológica, contra el que no hay cura, salvo el propio despertar, pues no hay comprensión cabal de su existencia –al negarnos el vernos el tal estado-. Luego, a intentar emanciparnos desde nuestra propia interioridad que llevaría, de hacerlo, a reconocernos como sujetos dignos de respeto, bien como responsables directos de nuestra propia vida, que nace del respeto primero e irrenunciable por la vida del otro hombre. Solidaridad, la llaman unos, fraternidad, otros. Pero con igual sentido, profundidad y altitud de miras, la encaramos todos. Más hoy, de lo que se trata es de lograr una conciencia americanista que repete, recuerde y promueva lo digno del ser humano desde el crisol de nuestras gentes, que es el gran aporte que América del Sur en particular y América Latina, en lo general, tienen para brindar al mundo entero.
Falsas oposiciones Esto es, el pretender que lo que en Europa, por ejemplo, se llama “socialismo democrático” u otra variante socialista desprendida o prescindente en su totalidad, de un marxismo absolutista, es decir: cerrado, totalizable y que no admite, cual dogma, crítica e innovación, a que en estas latitudes, en estas, nuestras tierras sudamericanas, se nombre como “populismo”. Pues bien, hay otra falsa oposición y es la siguiente: que este llamado “populismo” tiene un enemigo común y principalísimo en los Estados Unidos de América del Norte. Ambas categorizaciones son, no sólo falsas sino que desvelan una hipocresía que tiene asiento en un origen y fin común: el doble discurso que nace en la Europa continental y aterriza en nuestros países de la mano de los neocolonialistas europeos. Aquellos que tienen un discurso en lo mediático y desde los distintos gobiernos, y el otro que parte y se establece, con dignísimas excepciones, desde las compañías que, siendo estatales –en su gran mayoría públicas o de capital mixto- aquí bajan con la imposición más grosera y directa, por “detrás de cámaras” de cómo debe seguir un gobernante latinoamericano, el decálogo del buen colono. Se interesan y ejercen presión, por el agua, por las diversas fuentes de energía, por las comunicaciones –en toda su gama y complejidad- y otros polos en los cuales nuestra región es, muy claramente, rica en cantidades y calidades hoy casi inexistentes en los países sede de sus casas matrices.
EUA no es la oposición a América
Latina, sino su complementación
Es decir, negociar con un norteamericano es muy distinto que hacerlo con un europeo. En el primer caso hay confrontación, acciones no pocas veces fuertes pero en las cuales si uno sabe colocarse erguidamente frente a aquel, habrá de producirse, mediante la aplicación de una lógica operacional, un resultado o a lo sumo dos, que atiendan a las partes. En cambio con un europeo continental, el doble discurso es harto frecuente y las desventajas operativas son a todas luces, groseras. Porque buscan imponer, como en las colonias de otrora, su lógica imperial –fijémonos en las restricciones severas y ampliamente dispares al ingreso de nuestros principales productos a sus mercados, por ejemplo. No hablemos, ya que nos tildan de populistas, ni de sus realezas –que esconden la inviabilidad fáctica de no pocos de sus países en un esquema operativo moderno-, debiendo permanecer, anacrónicamente, hasta tanto sea dable encontrar lo que hasta ahora no supieron hallar que es, justamente, lo que América Latina y América del Sur, en especial, tiene para ofrecer como ejemplo al mundo: unidad en la diversidad, identidad sin vueltas ni apremios, aceptación del otro. En tanto, allende el océano Atlántico en no pocos casos, aun no pudieron superar ni adoptar, siquiera, las bases mismas de la Modernidad que, digámoslo también, tan ejemplarmente fueron dadas en aquella triple gesta de las Revoluciones Inglesa, luego la Americana, para volver a Europa de la mano de la Revolución Francesa. No fuimos, no somos ni seremos, antieuropeos como no fuimos, somos ni seremos antinorteamericanos. Pero sepa el mundo también, dicho desde este breve espacio geográfico pero amplio en sensibilidad humana, que somos defensores de nuestra condición americanista y que, al amparo de la misma y cuando somos agredidos, también sabemos leer en la imagen que los otros ofrecen de sí, a través de sus acciones.
Venezuela Pues bien, debemos entender, según aquellos, que Venezuela es la cuna del populismo, donde hay un gobierno profundamente iletrado que se vale del dinero del petróleo venezolano para generar una falsa sensación de estabilidad en el pueblo, etcétera. Error: Venezuela tiene un gobierno legítimamente constituido que ha pasado diversas instancias electorales y plebiscitarias, las que no sólo ha aprobado por márgenes más que significativos –al tiempo que se dio lo obvio: el que efectivamente se llevasen a cabo- sino que, además, fueron avaladas, por la OEA como por el centro Carter, entre otros organismos internacionales presentes como veedores de tales procesos. Venezuela, cabe recordar, tierra hermana que durante decenios se vio enfrentada al más abierto despilfarro de sus riquezas y jamás, en la historia reciente, como ahora, el pueblo había merecido, siquiera, la atención que hoy, con todas las salvadedades que podamos encontrar –y encontraremos, porque el sistema es más que perfectible, en tanto se genera su gestación y maduración desde la acción misma en el cotidiano hacer de su pueblo y de sus autoridades legítimas. El Presidente Chávez, guste o no, ha atendido y atiende, diversos aspectos de la persona humana, como por ejemplo:
Sin duda hay mucho por hacer, pero eso le compete al pueblo venezolano y a sus autoridades democráticamente elegidas por el soberano, repito y remarco. ¿Debemos con esto coincidir con el Presidente Chávez? No. Y esta es otra prueba de la hipócrita acción de algunos, cuando quieren generar una lógica de aceptación / negación, en donde antes debe primar, ni más ni menos, que la concertación democrática entre pueblos republicanos de una América del Sur rica en condiciones de vida y sedienta de una mayor y más equitativa justicia distributiva. ¿Acaso ofende la pigmentación de la piel del Presidente Chávez? Ah, yo digo que sí. Que no está en el manual del buen colono, tener a un mandatario que provenga de las entrañas mismas de la tierra americana, y menos aun que esto se propague, como ya lo ha hecho, en otras naciones hermanas. Pero aquí, una vez más, yerran quienes así piensan, desde una seudo pureza que no hace más que mostrar lo oscuro de su sentir, porque la esencialidad, la condición primera del arquetipo latinoamericano y sudamericano, hoy tratado, ha derivado, ha trasvasado lo étnico, para instalarse en la atmósfera misma del nuestro espacio de vida. Y recuerdo, con estas palabras, a nuestros pensadores Rodolfo Kusch, Leopoldo Zea, el mismísimo Euclides da Cunha, Arturo Ardao, José Vasconcelos, entre tantos otros y otras.
Relación comercial EUA /
Venezuela: el mentís a tanta desinformación: Del Sur al Norte Venezuela ha sido, es y seguirá siendo, uno de los principales proveedores de hidrocarburos de Estados Unidos. Actualmente es el tercer proveedor con un aporte del 15% de las importaciones de petróleo y gas de ese mercado, lo cual representa alrededor del 60% del total de las exportaciones venezolanas de hidrocarburos. A pesar de los constantes ataques por parte de algunos sectores, esta histórica relación comercial ha contribuido a incrementar el desarrollo económico y las oportunidades de inversión en ambos países. La proximidad geográfica entre Venezuela y Estados Unidos ofrecen importantes ventajas económicas, de seguridad y logística de transporte para la comercialización recíproca. Los despachos marítimos entre ambos países tardan de 4 a 5 días, en contraste con los 35 a 45 días que toman desde el Golfo Pérsico, por ejemplo. Además, Venezuela posee un vasto sistema de distribución mundial de hidrocarburos y acceso a las capacidades de almacenamiento en el Caribe. La solidez de las relaciones entre PDVSA y las más importantes empresas petroleras de los Estados Unidos, se evidencia en la participación de ExxonMobil, ChevronTexaco y ConocoPhillips en el desarrollo de la industria petrolera en territorio venezolano. Ellas contribuyen a generar los volúmenes de hidrocarburos y la calidad de productos requeridos por el mercado estadounidense. Estas compañías forman parte de un conjunto de más de 50 empresas internacionales que están desarrollando proyectos de petróleo y gas en el país, lo cual ratifica la confianza en Venezuela. Venezuela posee además importantes inversiones en los Estados Unidos, incluyendo CITGO Petroleum Corporation, filial de PDVSA. CITGO tiene más de 12 millardos de dólares de inversiones en refinerías, terminales y otras instalaciones. Además, estima inversiones de 2.2 millardos de dólares en su Plan de Negocio 2004-2008, lo cual tendrá un impacto en la reducción del déficit de refinación de los Estados Unidos, contribuyendo a satisfacer el volumen y la calidad de productos requeridos. PDVSA y CITGO realizan compras anuales por unos 2 millardos de dólares en bienes y servicios a más de 800 empresas estadounidenses. Vale destacar que en los últimos cuatro años CITGO ha adquirido alrededor de 75 millones de dólares en bienes y servicios a empresas venezolanas. De esta manera, Petróleos de Venezuela cumple el lineamiento de maximizar la incorporación de capital venezolano en las áreas de contratación de servicios y procura de CITGO. Las inversiones de Venezuela en los Estados Unidos incluyen igualmente asociaciones de PDVSA con Amerada Hess y ExxonMobil, las cuales son dueñas y operadoras de importantes refinerías en territorio estadounidense (Islas Vírgenes y Louisiana, respectivamente).
Entonces, ¿de qué estamos
hablando? Tampoco a contestar a la agresión con más agresión, ni a caer en la tentación de retrucar con ejemplos de corrupción y desgobierno que es dable advertir en no pocos espacios de vida más allá de nuestro continente americano. Por el contrario, se trata de mantener una actitud de vida en la que el respeto para con el otro es su condición primera, y que, antes que aquellos, estamos contestes en mantener el imperativo categórico de NUNCA MAS AUSCHWITZ. Porque Auschwitz, no fue un error ni una excepción sino la consecuencia directa de un estilo de ser, de una forma de pensar al otro, no como complemento sino como bárbaro. América Latina y América del Sur, en particular, tienen para con el otro, el mismo respeto que para con uno mismo porque está en la sangre y en el aire, el cuidado de sí que nace del reconocimiento a la dignidad del otro. Sin exclusiones. Nosotros no inventamos el fascismo, ni tuvimos gobiernos de Vichy, ni pergeñamos el nacionalsocialismo.
América tiene un destino común e
irrenunciable: su unión. Brasil: su presencia continental, su incidencia principalísima en las cuencas amazónica y del Plata; su rica historia y singularidad. El Brasil es, obviamente, un protagonista esencial de la región; Argentina: De cuya riqueza cultura, en climas y producciones, bien como de articulador con otros países nuestros –Venezuela y Bolivia, por ejemplo- es particularmente crucial e importante para todos. Es también, actor principal de la realidad de la América del Sur; Todos, sin distinción alguna, somos partes constitutivas y por ende, ineludibles de esta realidad acrisolada en humanidad, geografía y las riquezas más diversas, que lleva por nombre América del Sur y que propende, en su visión americanista más amplia, hacia la América Latina en su conjunto, sin renunciar al diálogo abierto y digno, para ambas partes, con la América del Norte.
Tareas pendientes Esta región del mundo, tan pródiga –desde su misma gente: aquellas mujeres y aquellos hombres de a pie, pobres pero dignos, como de los que pueden tener acceso al trabajo, como del empresariado que se sabe tal e invierte en la región- tiene mucho para hacer y para dar, por lo que poco más hay para decir hoy y aquí, salvo el llamar, una vez más, al compromiso de nuestra gente en pro de una acción de vida que lejos de contestar a la hipocresía de algunos, busque, en lo cotidiano y en lo contingente, llevar a la práctica el anhelo profundo que viene desde lo hondo de nuestra historia: Llevar la dignidad a todos los rincones de nuestra América, en un momento particularmente propicio para que se de cita, por fin, una integración a todas luces necesaria y justa. LA ONDA® DIGITAL |
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