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El Mercosur y los diez años de Ouro Preto
Hacia una nueva estructura
institucional del bloque

por el profesor Lincoln Bizzozero*

1.- Un nuevo aniversario: los asuntos pendientes en la estructura institucional
El MERCOSUR se aproxima a los diez años de la firma del Protocolo de Ouro Preto y como todo aniversario abre una etapa de debates, reflexiones e intercambios que dan cuenta del estado de situación y de las ideas predominantes en cuanto al siempre delicado tema del camino a seguir y las opciones planteadas.
El aniversario está condimentado por otro ingrediente como lo es que la próxima cumbre se celebrará en Ouro Preto y ya se ha avanzado que será la oportunidad para que se apruebe un protocolo con las reformas que acuerden los Estados.

Ouro Preto significó en su momento el pasaje a una nueva etapa que trajo como consecuencia otras responsabilidades y desafíos vinculados en primer lugar con la definición de una estrategia de desarrollo conjunta; en segundo orden con el funcionamiento de una nueva estructura institucional que incorporó otros órganos y por ende modificó las interacciones y la dinámica funcional; en tercer término con la dilucidación de la personalidad jurídica internacional con las consiguientes consecuencias en tanto bloque en las negociaciones frente a terceros; y finalmente con la consideración de los Parlamentos y representantes de la sociedad civil a los efectos del acompañamiento y legitimación de la nueva etapa del proceso regional.

El Protocolo de Ouro Preto no trató los aspectos fundamentales relativos a los principios de funcionamiento entre los Estados- Partes, quedando todo el sistema de toma de decisiones edificado sobre el pilar de la igualdad jurídica entre los Estados, sin consideración de las asimetrías estructurales que atañen a la dinámica conjunta, las políticas comunes y el forjamiento de una identidad regional.

En esa lógica, el Protocolo no profundizó en la arquitectura institucional y dejó abierto diversos problemas vinculados a la incorporación de las normas aprobadas en las instancias regionales, a la articulación entre las instituciones regionales y entre las mismas y los Estados, a la definición de ámbitos de competencia entre los niveles regional y nacional, a las relaciones externas de los Estados, a la ampliación del mecanismo de solución de controversias entre otros. Los temas y problemas abiertos no tuvieron un peso significativo ya que el MERCOSUR daba muestras de vitalidad con el incremento del comercio regional. Por otra parte, las insuficiencias en el entramado institucional, en los avances frente a los objetivos definidos en el Tratado y en otros temas que pudieran surgir del proceso como el atinente a las negociaciones con terceros, fueron canalizados en el “Programa de Acción del MERCOSUR hasta el año 2000”.

Las externalidades negativas producto de las asimetrías estructurales coadyuvaron a que se manifestaran otros sectores económicos y actores de la sociedad civil por una mayor información y participación en el proceso regional. Por otra parte frente al agotamiento de un determinado modelo y la crisis de crecimiento que se instaló en la región hacia fines del siglo pasado, el cuerpo político y los parlamentos nacionales comenzaron a reivindicar un mayor protagonismo en la orientación del MERCOSUR. De esta forma, coincidentemente con la crisis del MERCOSUR se planteaba la alternativa de superar el déficit democrático y social como camino para revitalizarlo.

2.- Hacia una definición de las prioridades institucionales en el bloque
Una primera y necesaria respuesta a los problemas suscitados por el funcionamiento institucional fue la denominada Agenda del relanzamiento en el año 2000, como consecuencia del cambio gubernamental en Argentina y sobre todo por el impulso prioritario que la política exterior de Brasil imprimió hacia el espacio sudamericano y el MERCOSUR. La Agenda de Relanzamiento identificó el fortalecimiento institucional y la incorporación de la normativa MERCOSUR como algunos de los temas prioritarios y proveyó determinadas respuestas a través del fortalecimiento de la Secretaría Administrativa del MERCOSUR y su transformación en Secretaría Técnica, una nueva estructura para el Grupo Mercado Común y la aprobación del Protocolo de Olivos.

Los cambios de gobierno que se procesaron durante el año 2003 en tres de los países de la región provocaron un nuevo replanteo del proceso a partir de una revisión de las prioridades consignadas, de los objetivos regionales y temporales y de los métodos para concretar los mismos. El eje argentino-brasileño logró impulsar de nuevo el proceso sobre la base de iniciativas comunes y valores compartidos que se reflejaron en dos documentos que adelantaron en su momento el camino a seguir en tanto bloque regional: el documento final de la reunión Kirchner – Lula que se realizó en Brasilia el 11 de junio del 2003, poco antes de la primera cumbre MERCOSUR y el Consenso de Buenos Aires. De esos documentos surge el eje ordenador del camino a seguir y de las prioridades asignadas entre las cuales se cuenta el fortalecimiento institucional y el parlamento regional.

En la reunión cumbre del MERCOSUR de junio del 2003, Brasil presentó una propuesta para avanzar en el objetivo final del mercado común con el documento “Programa para la Consolidación de la Unión Aduanera y para el lanzamiento del Mercado Común. Objetivo 2006”. Ese documento tuvo algunas modificaciones producto de reformas introducidas por los gobiernos y fue posteriormente precisado antes de su aprobación en tanto Programa de Trabajo del MERCOSUR 2004 – 2006 en la reunión cumbre de diciembre del 2003 en Montevideo.

El Programa de Trabajo del MERCOSUR 2004-2006 es una decisión adoptada por el bloque y constituye una guía en tanto procura avanzar con cronogramas precisos y una metodología orgánica hacia la consecución de determinados objetivos. Una de las novedades que contiene el Programa de Trabajo es que contempla el tema de las asimetrías y en particular la situación de Paraguay por su condición de economía menor y de país sin litoral marítimo y un punto sobre el financiamiento compensatorio, que tiene como objetivo promover estudios para el establecimiento de Fondos Estructurales destinados a elevar la competitividad de los socios menores y de las regiones menos desarrolladas.

3.- Ouro Preto II: ¿hacia una reforma o un ajuste institucional?
La parte institucional, una de las cuatro que componen el Programa, consta de solamente dos puntos de los 29 que se contemplan en el total. Los dos puntos se refieren al Parlamento del MERCOSUR y al fortalecimiento institucional y en estas referencias debe circunscribirse la mirada frente a lo que pueda surgir en la próxima cumbre, porque constituye el punto efectivo de consenso de los gobiernos en el momento actual.

El Parlamento regional es una aspiración renovada de la Comisión Parlamentaria Conjunta y expresada en distintos ámbitos en los que se ha debatido el futuro del bloque. Tal cual ha sido planteada la propuesta de Parlamento por la Comisión Parlamentaria del MERCOSUR, no se visualiza un cronograma regional-nacional para llegar al mismo con la consiguiente brecha que se abriría con las sociedades nacionales (para qué un parlamento regional?; qué significado tiene para la sociedad?). Tampoco resultan evidentes los objetivos y el ámbito de competencia en la estructura institucional, ya que no se plantea una variación en relación a la Comisión Parlamentaria. Se puede argumentar que es una construcción, como efectivamente lo es, pero el punto fundamental sigue siendo el de vincular la creación de un parlamento regional con los representantes efectivos y para ello es necesario definir un “Maastricht político” con objetivos definidos para llegar al mismo.

El punto referido al fortalecimiento institucional retoma básicamente el camino avanzado en los últimos años y para ello Ouro Preto II es la oportunidad para aderezar la estructura institucional del MERCOSUR (completar la transformación de la Secretaría Administrativa en una Secretaría Técnica, reglamentación del Protocolo de Olivos, funcionamiento del Tribunal Permanente de Revisión del MERCOSUR, inclusión del Foro de Consulta y Concertación Política e inclusión y definición del ámbito de competencia de la Comisión de Representantes Permanentes). También se definirá un procedimiento para la vigencia inmediata de la normativa regional en los casos en que la misma no deba pasar por los Parlamentos. En cambio quedará abierto el tema de una mayor participación de la sociedad civil en el proceso regional que en el Programa está planteado como “fortalecimiento en la participación del sector privado”

Por lo tanto, Ouro Preto II constituirá un nuevo escalón de partida y una renovación –necesaria- que terminará de mostrar la cara regional de este momento. Además de eso, conformará la agenda para una nueva etapa de debates sobre temas institucionales que se plantean recurrentemente vinculados a los déficit democrático y social, relacionados con la información, los grados y niveles de participación, la representación de diferentes instancias de la sociedad civil y los principios de funcionamiento del bloque regional en que deben incluirse los asuntos referidos a los derechos y responsabilidades de los socios y el sensible aspecto de las asimetrías.

*Lincoln Bizzozero: Coordinador del Programa de Política Internacional y Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. Presidente de la Comisión Sectorial del MERCOSUR de la Universidad de la República. Profesor del Instituto Artigas de Servicio Exterior

Otros artículos del autor:

http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/130/B2.htm
http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/119/B1.htm
http://168.96.200.17/ar/libros/sierra/bizzozero.pdf 

Tratado:

http://www.mercosur.org.uy/espanol/snor/normativa/ourop941.htm

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