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Las relaciones entre
El pueblo uruguayo todo, ha soportado las más duras pruebas en su lucha por la democracia y el progreso social y económico. Su sacrificio, el esfuerzo anónimo de miles y miles, el costo en sangre, cárcel y exilio ha sido el alto precio pagado en la búsqueda de un país más democrático, más justo y más solidario. A ese sacrificio, se agregan los dolores provocados por la agudización de la crisis estructural que nuestro país padece a partir de enero de 1999, con su costo medido en desocupación, precariedad del empleo, un millón de pobres y casi cien mil indigentes. Ese costo social y humano que ha pagado nuestro pueblo, eleva aún más el desafío, la responsabilidad histórica de las fuerzas políticas de izquierda y progresistas de asegurar que el sacrificio no ha sido en vano. Obliga a profundizar las definiciones sobre temas sustantivos de la práctica democrática: las relaciones entre la fuerza política que alcanza el gobierno y ese gobierno que es el de todos los uruguayos, las relaciones entre el gobierno y la sociedad, con las organizaciones intermedias, sindicatos, partidos políticos , otras organizaciones sociales, y con los ciudadanos. Para profundizar la democracia en el ejercicio de las relaciones entre el gobierno y la sociedad será necesario, entre otras cosas, reformar democráticamente el estado uruguayo, tanto en su estructura organizacional como en la gestión que desarrollan sus distintos organismos, con el objetivo final de que los uruguayos sean protagonistas de su propio destino.
La democracia su profundización y la
reforma del Estado Se trata de un concepto dinámico, la democracia como construcción social es un proceso que depende de la sociedad concreta en que se desarrolla y del momento histórico que se considere. En el actual desarrollo del proceso democrático en el Uruguay, y particularmente en cuanto a las relaciones entre el Estado y la Sociedad, es necesario resolver algunas limitaciones:
La reforma de las estructuras del estado afecta los intereses de los sectores vinculados al poder, de los beneficiarios del actual estado de cosas, desde los empresarios vinculados a los gobiernos que se han sucedido hasta ahora en nuestro país hasta los funcionarios públicos que ocupan cargos jerárquicos de carrera y han participado de prácticas clientelística, favoreciendo a correligionarios u obtenido beneficios indebidos a partir de la función pública. Esas resistencias tendrán su respaldo político en los viejos partidos, comprometidos con esas prácticas. Para vencer esas resistencias y viabilizar la reforma democráticas del estado será necesario convencer, apelar a la participación de todos los ciudadanos, como usuarios y como trabajadores del estado, para generar en ese ámbito una fuerza de cambio. No hay reforma del estado a fondo sin los ciudadanos como protagonistas.
Relacionamiento entre la fuerza política y
el gobierno Una vez electo, el gobierno se constituye en una entidad autónoma respecto a la fuerza política que lo propuso. Fuerza política y gobierno tienen objetivos diferentes, toman sus decisiones y desarrollan sus acciones en ámbitos diferentes, con sus propias reglas para la toma de decisiones, con tiempos y urgencias diferentes, con distintos objetos de análisis sobre los cuales actuar. El campo de decisiones de la fuerza política respecto al gobierno culmina con la propuesta programática y su expresión sintética para la campaña electoral, la plataforma electoral. La elaboración programática requiere de la recolección de datos e informaciones de la realidad nacional e internacional, su análisis por área de trabajo y la propuesta de alternativas de solución a los problemas nacionales. El resultado de la elección de alternativas es el programa de la fuerza política. Las decisiones respecto al programa se toman en diferentes ámbitos, los equipos técnicos que diagnostican y elaboran propuestas de solución, los equipos tecno políticos que procesan las decisiones tomando en cuenta los informes de las unidades técnicas especializadas, y las propias instancias de decisión política. El programa requiere un tiempo de diagnóstico, un tiempo de elaboración y un tiempo de discusión, durante el cual es necesario tomar en cuenta las opiniones de los integrantes de la fuerza política y del conjunto de la población. La fuerza política elabora su programa y su plataforma electoral, que adquieren el carácter de compromiso con la sociedad cuando se someten al veredicto electoral. La responsabilidad de la fuerza política es controlar que el compromiso sea cumplido por el gobierno que propuso a la ciudadanía. La fuerza política garantiza el cumplimiento del programa, y su eventual ajuste si la realidad siempre cambiante, lo exige. Su accionar es permanente, debe trascender al gobierno y elaborar políticas para el futuro, para más allá de los límites temporales de un período de gobierno. El gobierno está compuesto por el presidente y los colaboradores que el presidente elija. La primera tarea de gestión de gobierno es la culminación de la elaboración del plan de gobierno y la transición del gobierno saliente al entrante, de la realidad inicial a la ejecución del plan de gobierno. El presidente es el responsable en primera instancia del equipo de gobierno y del plan de gobierno, y es ante él que dicho equipo debe responder por los resultados de la ejecución del plan. El gobierno en su conjunto es responsable de aplicar en medidas concretas para un tiempo y un lugar determinado los lineamientos generales establecidos en el programa, especificados en el plan de gobierno, que actúa como una guía para la acción. La gestión de gobernar sin embargo exige un alto grado de creatividad, importa que se hace, la acción, como se hace, el método aplicado y cuando se hace, la oportunidad de la acción. La gestión de gobierno es inmediata, hay decisiones que no admiten la menor demora, los tiempos de diagnóstico, construcción de alternativas y decisión son necesariamente breves. No es posible resolver la gestión con organismos deliberativos, las tareas de gobierno son ejecutivas y tienen sus propios tiempos. La autonomía del gobierno está limitada por los acuerdos programáticos previos y la acción de control cumplimiento de los mismos que ejerce la fuerza política. Esta además de controlar y elaborar para el futuro tiene una misión de ser los ojos y los oídos del gobierno, establecer un diálogo permanente con la población, detectar problemas y plantearlos, aportar soluciones, asegurando que el gobierno no pierda el vínculo con el pueblo. La fuerza política debe defender la democracia a ultranza, aún enfrentando a un gobierno que ha sido electo a partir de su propuesta, si fuera necesario.
Relaciones entre fuerza política,
parlamentarios y gobierno Los parlamentarios, propuestos por los sectores que integran la fuerza política, son elegidos por el cuerpo electoral y se deben a ese cuerpo electoral y a su compromiso con el programa propuesto por la fuerza política. A través de ese doble vínculo, los electores comunes y el programa común, los parlamentarios se relacionan con el gobierno, constituyen su fuente de apoyo en el Poder legislativo y son quienes pueden plasmar en leyes los proyectos del gobierno. La agrupación parlamentaria ha sido presidida históricamente por el presidente de la fuerza política, y de esa manera se ha establecido el vínculo orgánico. Los tiempos de la gestión de gobierno son mucho más exigentes que los del parlamento, el EPFA ya ha vivido la experiencia a nivel del gobierno departamental, no es fácil el relacionamiento permanente del ejecutivo con el legislativo en la gestión diaria, hay sin embargo instancias de decisión menos inmediatas en las cuales es posible el intercambio de propuestas y la decisión compartida. En el desarrollo de un período de gobierno es necesario establecer puntos de revisión, de rendición de cuentas, de intercambio de propuestas nuevas, de coordinación general. Una vez por año debería reunirse un organismo de análisis, propuesta y coordinación integrado por legisladores, ministros, equipo de gobierno y dirección de la fuerza política, una agrupación nacional de gobierno. La mesa de esa agrupación nacional de gobierno, integrada por el secretario de la presidencia, el presidente de la asamblea general y el presidente de la fuerza política podría jugar un gran papel en la coordinación permanente al máximo nivel.
El gobierno, las fuerzas políticas
opositoras y el parlamento Todo proyecto de ley con iniciativa del Poder Ejecutivo, debería incluir en su proceso de elaboración con instancias de participación de todas las fuerzas políticas a través de sus parlamentarios. De ese modo el gobierno puede tomar en cuenta todas las propuestas enriqueciendo su proceso de elaboración de la iniciativa que luego envía al parlamento. El parlamento debe recibir en tiempo y forma la información necesaria para analizar, comprender, asesorarse y finalmente tomar decisiones fundadas acerca de todos los proyectos que se remitan a su consideración.
Relaciones entre el gobierno y los
sindicatos El gobierno tiene la responsabilidad de aplicar un programa y un plan de gobierno para alcanzar ciertos objetivos básicos en el período de gobierno. Los sindicatos se deben a la defensa de los intereses de los trabajadores como tales. Según el contenido del programa existirá mayor o menor coincidencia de objetivos entre gobierno y sindicatos, en aquellos puntos en que los intereses resulten contrapuestos cada uno hará lo más que pueda para cumplir con sus objetivos. Ni el gobierno puede renunciar a defender los intereses de la nación en beneficio de un sector de trabajadores ni el sindicato puede resignar la defensa de los intereses de sus afiliados en beneficio de los logros políticos de un gobierno o una fuerza política. El campo de conflicto entre los objetivos del gobierno y los sindicales es parte de la contradicción entre las múltiples necesidades y los escasos recursos disponibles para satisfacerlas. Esa contradicción sólo se resuelve a través de la búsqueda conjunta de soluciones que satisfagan parcialmente a las partes Es necesario asegurar es el diálogo y la negociación que permita lograr las mejores soluciones posibles para todos, suboptimizando objetivos. En el ámbito privado el gobierno debe promover la negociación colectiva, generando ámbitos para la misma, legislar sobre el fuero sindical, como garantía de la libertad de sindicalización y sobre todo velar por el cumplimiento de la legislación laboral en cuanto a horarios, licencias, horas extras, despidos. etc., partiendo de la base de que la ley debe proteger a la parte más débil en las relaciones laborales, y el gobierno actuar para evitar los abusos. Desde el punto de vista de la profundización de la democracia el gobierno debe generar ámbitos de participación en la elaboración de políticas a través del Consejo de Economía Nacional y las comisiones sectoriales de la OPP de modo de aprovechar el conocimiento de la realidad concreta y la creatividad de los trabajadores concretados en propuestas para cada ámbito de la gestión. El Consejo de Economía Nacional es un órgano consultivo, debería integrarse con representantes de las grandes organizaciones nacionales de la sociedad, la central sindical, los organismos que representan a los empresarios, el sistema cooperativo, redes de comisiones barriales, de fomento y otras, la Universidad con sus tres órdenes-
Relaciones entre el gobierno y los trabajadores
públicos Algunas de las reivindicaciones planteadas por los trabajadores organizados históricamente coincidirán con los objetivos del plan de gobierno, otras no. Entre los intereses de las grandes mayorías nacionales y los de los trabajadores públicos el gobierno deberá optar por los primeros. Esa contradicción entre las necesidades de los trabajadores públicos expresadas en planteos reivindicativos y las posibilidades del gobierno de contemplarlas puede y debe resolverse constructivamente, generando por un lado instancias de participación de los trabajadores en la elaboración e instrumentación de las políticas, y por el otro lado instancias de negociación colectiva para la consideración de las reivindicaciones, en éste último caso siempre a través de sus organizaciones sindicales representativas. Esa participación ayuda a resolver la contradicción entre necesidades y posibilidades partiendo del conocimiento común de la realidad y de la búsqueda, también común, de soluciones. El diálogo entre gobierno y trabajadores públicos debe institucionalizarse tanto a nivel global, como a nivel de cada ministerio, unidad ejecutora, empresa o gerencia. Toda mejora en la situación de los trabajadores debe tener una contrapartida en aporte de soluciones, eficiencia y productividad.
Relaciones entre el gobierno y otras
organizaciones sociales. Aumenta la democracia cuanto más denso es el tejido social y político de una sociedad. Por otra parte es necesario que esas organizaciones cuenten con ámbitos adecuados para expresar sus propuestas y reclamar sus reivindicaciones. La constitución establece ámbitos específicos para las organizaciones políticas, es necesario generar, desde el gobierno canales orgánicos para que las organizaciones sociales puedan participar con sus propuestas en la toma de decisiones en los asuntos de su incumbencia. El gobierno profundizará la democracia promoviendo la construcción del tejido social formado por múltiples organizaciones a todos los niveles, desde los sindicatos y ONGs hasta las comisiones de fomento y los clubes deportivos, a través de la generación de vías reales de participación ciudadana. Si además el gobierno genera canales orgánicos de relacionamiento con esas organizaciones sociales el proceso de transferencia del poder a los ciudadanos, la profundización de la democracia es posible. Esa transferencia del poder puede darse en el marco de doble modelo de descentralización/centralización de tipo funcional y geográfico. Con la descentralización funcional y geográfica las necesidades de planificación global y de coordinación aumentan, el tráfico de información y nuevas ideas también, requiriendo a mismo tiempo mayores niveles de centralización. Descentralización y centralización son parte de un mismo modelo de gestión. La creación de canales de participación es también una construcción social de la que deben participar ciudadanos y organizaciones sociales, tales como, sindicatos, gremios empresariales, cooperativas, redes de comisiones barriales y de fomento. LA ONDA® DIGITAL |
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