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Creatividad juvenil y
transformación social

por el psiquiátrica Angel M. Ginés (2)

En 1958, hace casi medio siglo, los jóvenes de la Federación de Estudiantes ocupábamos la Universidad para obtener la Ley Orgánica; la gente nos alentaba y compartía por los altavoces a Don Atahualpa Yupanqui, armado de guitarra y sabiduría. “Yo canto por los caminos y cuando estoy en prisión...Siento las voces del pueblo que cantan mejor que yo”. 

Enigma y crisol de la creatividad humana, a cualquier edad y en cualquier tiempo. 

Entre lo psíquico y lo social no hay frontera; hay aluvión de voces y silencios, de golpes y caricias, de encuentros y desencuentros. Mujeres y hombres, niños, jóvenes y veteranos tejemos nuestra condición en las entrañas plurales de nosotros; y allí florecemos o marchitamos, en esta interminable marcha, a veces caótica, a veces concertada. Milagro innovador e irrepetible -clavel, rosa o sutil híbrido- que algunos dicen subjetividad y la gente nombra María, Juan o Marijuán.

No hay Narciso viable; hay bloqueo o derrumbe de los vínculos sociales; pero también hay mito explotado en todas las épocas. 

Este Narciso de hoy, más energúmeno que amanerado, no se espeja en su belleza sino en fealdades apenas disimuladas: poder arbitrario, prestigio y acumulación de riqueza. Es el “hombre exitoso”, entre multitudes de hermanos en naufragio. 

- ¿Qué será de nuestros sueños y dolores infantiles, de nuestras tempestades juveniles, de nuestras tragedias y esperanzas, de nuestra vida finita -hoy algo alargada- con suerte y con desgracia? 

Son inquietudes permanentes, aun en tiempos de bonanza. Pero son urgencias ineludibles en la deslumbrante catástrofe del capitalismo globalizado. Con enunciados prepotentes y garrote imperial impone caminos retorcidos que conducen al derrumbe de comunidades, pueblos y personas. 

Gigantesca empresa de rescate para educadores e intelectuales comprometidos. En este meollo, el espacio educativo interactúa -en continuidad y en conflicto- con las relaciones familiares, sociales y culturales, y con el sistema de producción y de distribución de bienes. 

Subrayaremos dos instituciones, una bien evidente y otra opaca, que confluyen hoy en la construcción de las personas y las colectividades.

Los medios de comunicación, de contradictorio efecto, constituyen un espacio de creciente influencia. Hace poco, y en relación a una de las tantas tragedias contemporáneas -la calculada y alevosa agresión a las comunidades irakíes- esos medios facilitaron que al unísono una inmensa multitud se reconociera en su determinación de resolver los conflictos por medios políticos y no por medios bélicos, que sigue siendo la primera tarea para hacer viable la humanidad. Pero esos medios también patentaron, por vez primera y en Latinoamérica, el golpe de estado y el terror mediático.(3) 

Resulta imperioso articular los campos educativos y culturales con esos medios y producir unos cambios que, inspirados en nuestra historia, podemos denominar varelianos; esto es asimilarlos a un servicio público, democrático, laico y de formación crítica. 

Destacamos con énfasis un espacio opaco de la mayor importancia. El espacio irregular que construyen niños y jóvenes. Con relativa autonomía, allí, entre pares, sin participación adulta o institucional, recrean cultura, concepciones del mundo en que viven, un sentido de sus vidas y estrategias para sobrevivir. La actitud de los jovencitos ante la problemática social o la propuesta educativa, su lenguaje desafiante o sumiso, su aceptación o mas bien su cuestionamiento, se dirimen en esas asambleas o jornadas convocadas a permanencia, con agenda abierta, sin tutor ni esponsor. 

Los modales y costumbres, la circulación y consumo de sustancias, la apropiación pacífica o violenta de bienes, el impotente suicidio terrorista, la emigración desesperada y desde luego, y por fortuna, también los retoños de la fraternidad, del arte y de la militancia social y política  transita por esos conciertos. 

En los últimos años nuestra población carcelaria se ha multiplicado varias veces con población joven, que proviene de esas confluencias que pugnan por sobrevivir. 

Pero también las asociaciones juveniles con la Federación de los Estudiantes Universitarios como emblema; la FEUU es una impresionante creación de los jóvenes uruguayos.(4) Con una historia de casi un siglo se mantiene siempre joven; cada año, una fresca ola la vuelve a los 17, por decirlo con Violeta Parra. Creatividad juvenil para la libertad, la justicia y el progreso social, a mano y a contramano de la sociedad a la que pertenece. Por esa razón destacadas personalidades, docentes e investigadores reconocen como la experiencia más importante de su vida juvenil y universitaria, su actividad en las asociaciones estudiantiles. 

Estas fraternidades juveniles han resultado de una calidad formativa original e insustituible, tan destacable como su incidencia en la historia de nuestro país, en fértil encuentro con los trabajadores en la “unidad obrero - estudiantil”.

Hace algo más de cien años se construyen los cimientos del Uruguay moderno con fuerte impulso a la educación, al cultivo humanístico y científico, a la convivencia democrática y pacífica, y cómo no recordarlo después de la reciente expresión de voluntad soberana, a los emprendimientos públicos. Esa fragua, combinó cultura con participación democrática; al decir de Galeano “el Uruguay de la primera mitad del siglo es un país del siglo XXI”; en cambio: “el Uruguay de la segunda mitad (en especial del último tercio) regresa al XIX”.(5)

La educación emergió con el visionario proyecto de José Pedro Varela y la Universidad transitó, asimilando la tradición científica y cultural de occidente, pero inscripta en el nítido perfil del movimiento latinoamericano de la Reforma de Córdoba del 18, producto de la rebelión estudiantil contra el autoritarismo académico y oligárquico, al que los estudiantes uruguayos aportaron desde sus preludios. 

Este movimiento estudiantil obtiene en la década del cincuenta dos logros que enriquecen y marcan a la sociedad uruguaya: la transferencia del Hospital de Clínicas a la órbita de la Universidad, y la Ley Orgánica que consagra la autonomía y la representación estudiantil directa en la conducción universitaria.

Estos proyectos fueron interrumpidos por el golpe de estado del 73. La Central Obrera, acompañada por la Federación de Estudiantes y otras organizaciones sociales y políticas opusieron una heroica resistencia al golpe, realizando una prolongada huelga general con ocupación de fábricas y otros lugares de trabajo. La derrota concreta (que no histórica) de la huelga supuso la proscripción de todas las organizaciones sindicales, la intervención de la Universidad y una persecución sistemática y cruel: destituciones, categoría de ciudadanos B y C, cárcel, tormento, muerte, desaparición, exilio. La Federación de Estudiantes, y el movimiento social y político democrático, siguió desarrollando sus actividades en forma clandestina con elevada y dolorosa entrega.

Con la derrota negociada de la dictadura, los estudiantes participan en la reconstrucción democrática de la Universidad. Período complejo, conflictivo, con logros y con fracasos. Pero aún así ¡qué Universidad en el mundo puede decir que el ingreso es libre, que no se paga tasa alguna, que los estudiantes, egresados y docentes la gobiernan por voto universal y obligatorio!. Sin embargo, es deuda grande, que por motivos bien conocidos, los jóvenes de las capas sociales que tanto bregaron por ella, queden excluidos. 

La evolución biológica ha sido generosa con nuestra especie; los desvíos genéticos y neurobiológicos constituyen un pequeño porcentaje que no supera un dígito. 

El mayor daño al desarrollo diverso, original y creativo tiene como causa las miserables condiciones de existencia. El chileno Hernán San Martín, destacado epidemiólogo,(6) extrae las siguientes conclusiones: “Los verdaderos “agentes patógenos” de nuestra sociedad son la pobreza, la ignorancia, el desempleo, las condiciones de trabajo, las condiciones de alimentación y de vivienda, las tensiones y el estrés de la vida social, la urbanización y la densidad de la población, el consumo excesivo, la contaminación del medio ambiente y las condiciones generales de la vida. Toda política de prevención debe buscar, por tanto, mejorar las condiciones de vida del hombre”. Notable coincidencia de la investigación científica, punto a punto, con las reinvidicaciones obreras; eso si, a más de un siglo de los mártires del 1° de mayo. 

Las muertes violentas (homicidio, suicidio y accidentes son hoy tercera causa de muerte entre nosotros y en los jóvenes, ocupan ya el primer lugar); el consumo riesgoso de sustancias; el egocentrismo con devaluación de los vínculos; la exaltación competitiva sin consideración por el prójimo y por sí mismo; la incertidumbre y enajenación en el trabajo; la emigración forzada, la marginación y fragmentación social, constituyen un complicado entramado de daños y riesgos. 

Estos y otros problemas aparecen sobre una compleja inflexión de la cultura en el fin de siglo, condicionada por prepotentes cambios económicos, tecnológicos y sociales con fuerte concentración regresiva de bienes materiales y culturales. La sangría hacia el norte por “las venas abiertas de América Latina” ha acelerado su flujo hasta el colapso. 

Los espacios de crecimiento y formación de los seres humanos, la familia, los ámbitos de convivencia e intercambio creativo y recreativo y el trabajo, resultan fuertemente perturbados y desmantelados. 

Del impacto de este hundimiento da cuenta un grupo de psicoterapia de adolescentes del Hospital de Clínicas. 

Una jovencita, María, que perdió al padre hace cuatro años dice: “Cuando estaba papá teníamos todo. Hace un año como arroz, sólo arroz; hace un mes que paso hambre...”. Rompe en llanto y los compañeros del grupo la acarician. Uno dice: “En casa también pasamos hambre y vamos a buscar la canasta en San Pancracio”. Y otro dice: “Yo voy al comedor de INDA, porqué no vas ahí?” María responde: “Me da vergüenza ir al comedor; hay otros que necesitan más, porque no ganan nada”. En posterior sesión dice María: “Mi madre me deja treinta pesos por día. Si ella hace las compras, comemos galletitas y mate; yo trato de adelantarme, conozco todos los precios del barrio. Lo recorro para poder cocinar una comida que tenga más alimento”... “Me ha pasado de soñar con acelgas... Sueño en verde...” ¡Sueño en verde! Las terapeutas del grupo, Ana Palermo y Julia Perelman, reciben esta perla poética de jovencitos en situación de indefensión extrema. Y señalan otras conductas creativas: “Los adolescentes se ven enfrentados a una situación de sobreadaptación frente al fracaso social” (...) “cumplen una función organizadora, llenando vacíos del mundo adulto. 

Los procesos de autonomía están incentivados, debiendo realizar estrategias de sobreviviencia frente a estos cambios sociales. El contenido tradicional de las sesiones grupales de hace algunos años giraba en torno a la elección vocacional, los conflictos familiares y de pareja, el grupo de pares, la confrontación generacional, duelos, conflictiva edípica. Desde el año 2000, y especialmente en estos dos años, surgen los conflictos sociales, las angustias vitales de sobrevivencia, empobrecimiento y caos familiar”. “Este desvalimiento, incluye también a la institución en la que son atendidos -el Hospital de Clínicas-, siempre a punto de cerrar...”

Las terapeutas observan un nuevo modo de funcionamiento grupal con acentuación de los vínculos fraternos. 

¿Es posible asistir o educar con instrumentos creados y ajustados en períodos de relativa estabilidad?. ¿O habrá que ingeniar la educación y la asistencia para los tiempos de desastre? 

Sin pelos en la lengua, sin cosmética de expertos, corresponde denunciar las causas y los responsables, como primera condición de rescate y transformación. 

El destacado economista e investigador egipcio Samir Amin(7) identificó en la década pasada cinco corporaciones monopólicas transnacionales, que encabezan el saqueo de la humanidad: alta tecnología, recursos naturales, recursos financieros, medios masivos de comunicación y producción de armas. 

En estas condiciones las consecuencias son desoladoras. Por ejemplo, Carlyle Guerra de Macedo, compatriota brasileño, Director Emérito de OMS, al ser designado Honoris Causa por nuestra Universidad, señala como escollo principal para resolver los problemas de salud y educación de nuestros países al sur del Río Bravo, que 200 personas tienen el mismo ingreso que 300 millones de latinoamericanos. O que la nación con mayor volumen en gastos militares dispone, a ese fin, una cifra que supera los mil millones de dólares diarios, que para decirlo en términos comparativos saldaría la deuda externa argentina en dos meses y medio y la nuestra en diez días. 

Con gran seguridad muchos expertos, que por lo visto están satisfechos, han saludado o adornado el fin de la historia. Macabro designio que podemos traducir, a la manera de Dante: “quienes integran las grandes mayorías de excluídos, que pierdan toda esperanza”. 

“Nada nuevo o diferente puede acaecer en un mercado perfecto, de tecno-mercancías perfectas, como no sea arrojar a los basurales las mercancías desechables y las personas desechables. Es que los mercaderes -de todos los templos y de todos los tiempos -ahuyentados en el evangelio y en otras aventuras colectivas, han vuelto con renovados bríos para instalar su reinado eterno. Y en su omnipotencia, que es ciega y fatal, dando por terminada ya la historia, al menos la historia de las clases sociales y sus luchas, encarnan el bien en cruzada infalible contra el mal. El nuevo Goliat, esta vez con inteligencia tecnológica e informática, ordenaría para siempre nuestra existencia. 

Desde otra perspectiva -que puede ser la de David- uno de los mas destacados historiadores contemporáneos, el inglés Eric Hobsbawm, señaló en 1995:(8) La historia de los últimos veinticinco años es la historia de un mundo que perdió su rumbo. Esta afirmación incluye un lado de realismo pesimista, pero incluye sobre todo el desafío de orientar la brújula y también la honda”.(9)  

En eso andamos hoy, a veces con claridad a veces a tientas, y desde luego, los jovencitos como María “soñando en verde” ... ¡Verde que te quiero verde...! Buscando el rumbo.

1. Ponencia al Coloquio Internacional: “La adolescencia; en la frontera entre lo psíquico y lo social”, en la Mesa Redonda “Educación, cultura y creatividad”. IMM; 1, 2 y 3 de set, 2004.
2. Profesor Director de la Clínica Psiquiátrica de la Facultad de Medicina, en Dedicación Total.
3. Britto Garcia L. Dictadura mediática en Venezuela. Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, 2004.
4. Figueredo M, Alonso J y Novoa A. Breve Historia de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay. Suplemento Especial, La República, 2004.
5. Galeano E. Comentarios  en entrevista televisiva. Montevideo, 1988.
6. San Martín H. Salud Pública y Medicina Preventiva.  Edit. Masson, 1986.
7. Amin S. El Capitalismo en la Era de la Globalización. Ediciones Paidós Iberica SA; Barcelona, 1999.
8. Hobsbawm, E. Historia del siglo XX. Edit. CRITICA, Barcelona, 1996.

9. Ginés AM. Comentario al libro “Metahistoria - En torno a una anécdota ejemplar” de Mario Berta y Pablo Mañé Garzón. Academia Nacional de Medicina, 31 de julio de 2003. (La mesa incluyó a ambos autores, al Dr. Humberto Casarotti, al Prof. Angel M. Ginés y al Sr. Ministro de Educación y Cultura Dr. Leonardo Guzmán).

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