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Algo huele a podrido camino a Haití:
tensión en América Latina
por Bruno Dantes
Al
estar de las informaciones a las que uno accede a través de internet y
no, precisamente, por los medios audiovisuales uruguayos que de la
región, y desde hace un buen tiempo, hacen una selección muy difícil de
calificar dada la ausencia sensible de informaciones en las más diversas
áreas que hacen a aquello de lo que todo ser responsable debiera, en su
carácter de comunicador, llevar a su comunidad; pese a ello, la
información circula.
Es así que hoy, podemos decir que en Haití los hechos que se suceden
hablan de realidades que en la lejanía tanto física bien como de las
fuentes mismas donde proveer informaciones nucleares, esto es, con una
hondura mayor que el mero reproducir exteriorizaciones de convulsiones
sociales en aquel punto de nuestra América Latina.
Las tropas que los países de la región enviaran, resultan ser, según
aquellas informaciones, no suficientes dada la muy inestable situación
en Haití, con enfrentamientos agudos y reagrupamientos de fuerzas de
distinto signo, a favor o contra el expresidente Jean Bertrand Aristide.
En el medio de esta situación cuasi caótica, en lo social, el Brasil
está liderando, fuertemente, firmemente, la búsqueda ágil, suficiente y
efectiva, de créditos, por ejemplo, que permitan iniciar un camino de
reconstrucción de aquel país.
Vaya como ejemplo la imperiosa necesidad de construir o reconstruir
caminos, quitar basura acumulada en niveles más que alarmantes en medio
de todo lo cual, la población civil permanece cautiva de extremismos de
signos contrarios pero con igual voluntad de tomar el poder para sí a
como dé lugar.
Brasil, pues, ha reafirmado, en lo diplomático, también, esta intención
de ayudar a que Haití vuelva a transitar por una senda democrática en
donde el respeto a la persona humana, sea efectivo.
Creemos que esta ofensiva diplomática liderada por el Brasil debe ser
apoyada inmediata y públicamente por todos los países de la región, al
tiempo que informan a sus pueblos de lo que allí sucede.
De no ser así, de seguir este “silencio de radio”, como por ejemplo en
el Uruguay, estaríamos encaminándonos en una senda contraria a la
construcción de una efectiva unión de naciones en la América Latina y,
peor aun, dándole la espalda a la gente de a pie, en aras de una
ubicación, uno no sabe a fuer de ser sincero cómo catalogarla, ajena,
eso sí, a la decencia y al ser democrático que todos y cada uno de
nosotros propugnamos, sea cual sea, nuestro pensar tanto en lo político
como en lo geopolítico.
Que se anote, pues, que seguimos con atención este tema que antes que
pre-ocuparnos, nos ocupa. Y cuánto.
Notas Vinculantes:
http://www.onunet.org.uy/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=232
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