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Dra. Wangari Maathai
Es así que en esta oportunidad saludamos vivamente la designación con tal distinción de la Profesora Wangari Maathai, doctorada en Biología, luchadora incansable por la democracia y la igualdad en oportunidades para el pueblo africano –y el de Kenya en particular. Esta mujer de 64 años, madre de tres hijos, es, asimismo, la impulsora del movimiento Green Belt (cinturón verde) que, abordando la defensa de la ecología, brega por una mejor salud, una mayor comida y agua para su pueblo, junto con el combate, comprometido y sin desmayos, contra las enfermedades. Sin duda que la doctora Maathai, además, es conocida por la defensa de su continente y con ello va incluida la asignación, por su parte, de responsabilidades ajenas a los suyos en cuanto al origen y propagación del SIDA. En todo caso, en materia harto delicada, será dable esperar que con el tiempo y la aportación de pruebas en este sentido, podamos proceder a una análisis más detallado y serio sobre el punto. Pero lo que hoy, recalcamos, es motivo de salutación, especialmente, es la apertura para que la mujer, y más aun en África, cobre una visibilidad más acentuada, a la vista de su innegable protagonismo en el devenir de la vida y en la lucha, en primera fila, contra todos los flagelos. La hoy galardonada Wangari Maathai, ciertamente conoce posee una capacitación, junto con su voluntad bien como una inteligencia más que probada, con las cuales coadyuvar a una mejora sustancial en las condiciones de vida del hombre y la mujer en este maravilloso continente africano que aun lucha por una existencia digna de su gente, tantas veces violentada sea desde fuera como internamente. En cuanto a su currículo, podemos mencionar que se trata de una mujer con una vasta y calificada capacitación, tanto en los Estados Unidos de América como en Kenya, países donde alcanzara máximas distinciones académicas tanto en Ciencias Biológicas como en Anatomía. Fue, también, directora durante siete años de la Cruz Roja en Kenya (1973/1980). La política, como es notorio, no le es ni le fue ajena: en 1997 se postuló a la Presidencia de su país, para luego en el 2002, haber sido electa como miembro del Parlamento, por un amplísimo margen. Y esto es apenas un esbozo de su tránsito en pro de la comunidad y de la mejora sustancial de la calidad de vida del ser humano. A través de la organización Green Belt ha recibido importantísimas distinciones internacionales, bien como la atención y el respeto de las más altas autoridades de su país –es Asistente del Ministro de Medio Ambiente en Kenya- y del extranjero, integrando además diversas organizaciones internacionales medioambientalistas de reconocida trayectoria. Da la impresión, ya en términos generales, que Oslo buscó, consciente o inconscientemente, allegarse más al terreno de los Derechos Humanos, algo que, sin dejar de recordar pasadas distinciones que aun nos rechinan en los oídos, no podemos menos que saludar y aplaudir. Como verán, algo está cambiando y no es para mal. LA ONDA® DIGITAL |
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