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Uruguay: ¿Habrá llegado la hora de la
No es esta una elección que se decide entre fracciones de los partidos que han gobernado desde la instalación del sistema de partidos – período que toca tres siglos-, sino que es el gran debate entre una fuerza política de izquierda y progresista y otras vinculadas a la gestión tradicional de los gobiernos. Las circunstancias llevaron a que la elección sea entre el doctor Tabaré Vázquez (EP-FA/Nueva Mayoría) y el doctor Jorge Larrañaga (Partido Nacional), dos líderes que encaran afectos, programas, y construcciones políticas diferentes. Este domingo lo que estará en juego no es solo quién se va a colocar la banda presidencial el próximo 1ero de marzo cuando asuma la presidencia de la República, sino también si la mitad más uno de los uruguayos resuelve acceder al gobierno o la larga historia de la izquierda uruguaya queda solo como una anécdota de gente con buenas intenciones que no supo, ni pudo, asumir la conducción del Uruguay Se puede estar de acuerdo o no con la izquierda uruguaya, pero ningún análisis más o menos serio puede no incluir en sus conclusiones que un país como el Uruguay, donde la gente es el principal patrimonio, la mitad de sus ciudadanos pueden quedar siempre al borde de la orilla sin saber si fueron o no capaces de conducir al conjunto de la sociedad. La democracia uruguaya y el conjunto de los partidos políticos – incluidos los adversarios de la izquierda y el progresismo- necesitan que el sistema republicano uruguayo rinda su examen final y logre la plena alternancia de los partidos en el poder. Es impensable un Uruguay con una economía en crisis, con una izquierda al margen del gobierno y con partidos tradicionales resecos y carcomidos por el paso del tiempo. Tanto el Partido Colorado y el Partido Nacional necesitan de la derrota en octubre, para poder reconstruirse con nuevos bríos e ideas renovadas. Ya en estas horas hay un nuevo clima social y cultural en el país. Se ha vuelto parte del paisaje común ver a familias enteras sacándose fotos en bares y restaurantes, porque sus hijos volvieron del exterior, por unos días para votar. Es que la sola idea del cambio, está provocando en la sociedad una ola motivadora de los sentimientos más sanos de la sociedad. ¿Alguien puede pensar que si la elección se decidiera entre Alberto Iglesias y Luis Alberto Heber existiría este nueva estado anímico de los uruguayos? El Uruguay está en la antesala de una nueva época. Solo el tiempo dirá si la izquierda fue capaz de llegar al gobierno para quedarse y provocar las transformaciones que el país reclama. Pero de lo que no hay la menor duda es que el triunfo de esa izquierda traerá, necesariamente, cambios sustanciales en todo el sistema política. Claro que las nuevas ideas solo podrán florecer en un clima de intercambio, de paz, de debate sano, y no en medio de manifestaciones de fantasmas y cucos. Nunca, pero nunca, en la historia de la humanidad se construyó nada bueno en medio del miedo. En las próximas horas la ciudadanía uruguaya dará su palabra con el voto y en las urnas, allí donde se deciden las grandes cosas de los hombres. Veredicto que habrá que respetar, guste o no nos guste. Madurez hay para que eso ocurra. LA ONDA® DIGITAL |
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