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Elección presidencial norteamericana
En vísperas de la elección, Bush ha contraatacado en las encuestas y frente al temor de que nuevamente pudieran darse situaciones oscuras en el proceso electoral, el Partido Demócrata ha llamado a votar anticipadamente y lo mismo han hecho los republicanos. Como se trata de un sistema indirecto, lo que se elige son electores por cada Estado, esto es posible, incluso se puede votar por correo. Los ciudadanos están nerviosos, dudando de las máquinas receptoras de sufragio, que son electrónicas, con pantallas que operan al tacto del votante. Se pregunta la gente ¿No hackearán estas máquinas? ¿Y si borran los votos de los demócratas por vía electrónica? Y la disputa vuelve a centrarse en el Estado de Florida, donde la vez anterior se borraron de los registros a ciudadanos de color, en una manipulación que el documentalista y agitador norteamericano Michael Moore, nacido en Flint, Michigan, en 1954, ha tratado con agudeza, humor y solvencia informativa en su Farenheit 9/11. Si se derrota a Bush será un triunfo de las fuerzas progresistas del mundo, en donde Michael Moore se ha convertido en un icono. Fue la estrella y vencedor absoluto del último Festival Internacional de Cine de Cannes. Hace pocos días el cable difundió su documental anterior, Bowling for Colombine, un pequeño pueblo donde se produjo una masacre con dos adolescentes que acribillaron a sus compañeros. Si en esa oportunidad Moore logró la prohibición de venta de munición a los menores en las grandes áreas comerciales, con Fahrenheit 9/11, Palma de Oro en Cannes, quizá devuelva a los demócratas a la Casa Blanca. Los ciudadanos estadounidenses se han manifestado y han sufrido una dura represión del régimen. Es que la marcha de los acontecimientos, el zapato chino en que se ha convertido la guerra de Irak, las masacres de civiles y los atentados suicidas, han ido debilitando cada vez más la posición de Bush. Al cerrarse esta crónica, Bush le pidió a Blair desplazar tropas británicas hacia Bagdad y el asunto está pesando sobre el fiel aliado inglés, toda vez que más de diez mil personas protestaron en Londres, en favor de la paz, denunciando un hecho ahora reconocido, una gran mentira que permitió invadir a un Estado cuya riqueza ambicionaban los grupos corporativos del oro negro, situados detrás del trono como poder real de este conflicto. Loa estadounidenses temen algún evento de última hora. Se teme por el terror que podría implantarse si se suben las alertas en todo el país y que podría distorsionar el proceso electoral. La civilidad del mundo se ha movilizado para sacar el fundamentalismo de la Casa Blanca y dejar espacio para una política exterior en el marco de la ONU, que dé legitimidad a la intervención de Oriente Medio. Mientras tanto seguirán creciendo las horrorosas cifras de bajas y destrucción, y los únicos que pueden terciar son los ciudadanos que puedan inclinar la balanza a favor de Kerry y terminar con el poder omnímodo con que se blindó el grupo de Bush a partir del 11 de septiembre de 2001. Por un sistema mundial más seguro, es de esperar que estas aspiraciones no se vean frustradas por un golpe blanco.
Hernán Narbona Véliz –Periodista Chileno LA ONDA® DIGITAL |
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