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Los españoles asombrados,
Francia expone a Picasso
como Francés
Francia
no-solo es el primer país donde una fabrica de automóviles, la
Citroën, fabrica desde 1999 un modelo de coche al que a
bautizado con el nombre Xsara Picasso, tomando el apellido del
genial pintor español. Ahora también presenta su pintura en
China como la del
gran embajador
del arte francés.
Este hecho ha levantado recelos entre la comunidad hispana y más
aún si a ello se añade que la obra ha sido colgada en un centro
comercial y presentada por el propio presidente francés,
Jacques Chirac.
La obra en cuestión es "Parade",
que el español pintó en 1917 como escenario para la ópera
"El Gran Desfile", que compusieron a dúo Jean Cocteau y Erik
Satie.
"Nos complace que los franceses hayan apoyado el mes de España,
que organiza la Cámara de Comercio española en Hong Kong,
trayéndonos un Picasso", ironizó el presidente de esta Cámara,
Cristóbal Méndez de Vigo.
El cuadro llegó a Hong Kong este mes como la estrella de los
eventos culturales que ha organizado Francia para celebrar el 60
aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas con
China.
Tal fue la expectación por la obra que muchos, en Hong Kong, aún
creen que Picasso fue un fantástico pintor francés.
Lo único cierto es que el artista pintó "Parade" para la primera
función de aquella obra, que se estrenó el 18 de mayo de 1917 en
el parisino Teatro del Chatelet, y que los libros de historia
consideran "la primera ópera modernista".
Además de los escenarios, el pintor se encargó de diseñar todo
el vestuario de la obra.
Desde entonces, el enorme cuadro, de diez metros y medio de alto
por 16 de largo, ha pertenecido a la colección del Centro
Pompidou de París que, como manifestó Chirac en su reciente
visita a Hong Kong, es "un centro artístico inigualable".
Esta es la primera vez que la pintura, que regresará a París el
próximo 31 de octubre, visita Asia y la décimo primera que
abandona las salas del museo donde permanecerá al menos, según
explican sus responsables, hasta el año 2024.
Lo paradójico es que, pese al gran valor de la obra y para
estupefacción de la comitiva presidencial francesa, el lugar
elegido por los honkonguenses para su exhibición haya sido un
centro comercial. De lujo, eso sí.
Entre tiendas de cosméticos y grandes boutiques, y rodeado de
implacables medidas de seguridad, el lienzo cuelga en el centro
comercial del Internacional Finance Centre, a los pies del
rascacielos más alto de Hong Kong.
La instalación de la obra ha costado 1,3 millones de dólares,
seguro incluido, y el trabajo de hasta 30 especialistas en
iluminación y artes escénicas.
Por el bien del lienzo, únicamente lo pueden contemplar 50
personas por hora durante ocho horas al día.
El cuadro llegó a Hong Kong este
mes como la estrella de los eventos culturales que ha organizado
Francia para celebrar el 60 aniversario del establecimiento de
relaciones diplomáticas con China. Tal fue la expectación por la
obra que muchos, en Hong Kong, aún creen que Picasso fue un
fantástico pintor francés.
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