Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

La cuestión haitiana
Ha llegado la hora de la responsabilidad regional

por Bruno Dantes

A medida que transcurren días y semanas, en la compleja realidad haitiana, cada vez va quedando más en claro la nada de lo hecho en lustros pasados por tirios y troyanos.

El pueblo haitiano, hombres y mujeres que sobrepasan los ocho millones, continúan siendo rehenes de intereses mezquinos en lo humano y contrapuestos en lo geopolítico.

La degradación de la vida humana, que incluso hasta hace poco estaba por debajo de la vida de un perro, sí, de un perro, animal odiado en Haití porque hubo un momento en que el animal tenía mejor trato que un esclavo del lugar.

Hipocresía es otro nombre para aquellos que so pretexto de golpear pecho alegando defensa de esto o aquello, nunca, pudiendo, han hecho nada por la gente de a pie de aquel país y ahora, cuando ve que otros se encargan, van y hacen, ponen piedras en el camino.

La misión de las Naciones Unidas que tiene al Brasil al comando de las fuerzas militares y a Chile en la misión de paz, van tomando cuenta, con las dificultades del caso, de la realidad de aquel país y se acercan al momento en el que huelgan las palabras y debe accederse a un estadio de realizaciones más efectivo.

Corrupción. Este ha sido el destino de los fondos que por años y años han ido supuestamente a Haití pero que su pueblo nunca recibió y ahora, lógicamente, para que otros fondos mayores y más comprometidos lleguen, deben darse ciertas garantías elementales que lo irán a engrosar otra vez los bolsillos de inescrupulosos de toda índole, que los hay y en qué medida.

No cabe, ya no más, el facilismo de endilgar a los Estados Unidos de América la responsabilidad total de la situación, ni tampoco tratar como víctima al ex presidente Aristide que, si bien retirado del poder al que accediera legítimamente, en los hechos se había convertido en un tiranozuelo más –y cuán trágico- del escenario haitiano.

Las facciones en pugna en Haití, la paramilitar y la que responde a Aristide, bien harán en dar paso a conversaciones serias que acerquen al país hermano a una posibilidad de vida digna de la que hoy carece casi en absoluto.

Tampoco es válido, como lo ha hecho el presidente Chávez, en la pasada cumbre de Río, criticar abiertamente al Brasil por “repetir esquemas fracasados anteriormente en el mundo” aduciendo que el actual gobierno haitiano “carece de ligitimidad”, en tanto el venezolano propone una receta similar a la que él diera a su país: asamblea nacional constituyente y nueva Constitución.

Huyamos de mesías y busquemos democracia, mis amigos. Porque cuando Chávez habla de “ofrecer batallones sociales para invadir humanitariamente Haití” bueno, uno se estremece, cuando de lo que se trata es de ser serios, responsables y operativos en un marco democrático-republicano, sea en el propio territorio, cuanto más en el de un país hermano.

Es hora que América Latina madure y se muestre, demostrando al mundo, cuánto de bueno tiene para dar de sí, primeramente a sus propios hermanos.

Felizmente la respuesta del Presidente brasileño Lula a lo dicho por Chávez fue conciliadora a la vez que en estos días se encaminan dos misiones de especial destaque por parte del Brasil: Una que busca en la persona del asesor presidencial Marco Aurelio García, tratar con las partes en pugna una salida armoniosa a través de elecciones. En tanto la otra, se compone de un emisario religioso, que el presidente brasileño encomendará visite al expresidente haitiano Jean Bertrand Aristide, en su exilio en África del Sur, buscando un apoyo que Lula manifiesta como imprescindible para cualquier solución con visos de éxito en la cuestión haitiana.

Ciertamente que la actitud brasileña desde el inicio, atiende tanto a la problemática haitiana cuanto a la presencia de América del Sur en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Por ende, el resultado, el seguimiento de la cuestión haitiana, en el contexto de las 18 misiones de paz en curso por el mundo, tiene y tendrá especial relevancia a la hora de dirimir, también, aquella cuestión, la del sillón permanente en dicho Consejo.

Brasil ha hecho méritos para lograrlo; falta saber ahora si los países de la región, especialmente, estarán contestes en dar de sí el mayor esfuerzo para que tal posición se obtenga concomitantemente con una salida negociada y democrática a la nación haitiana que grita con dolor la despiadada realidad de su gente que vive en condiciones infrahumanas.

¿Podremos ante ese dolor oponer resistencia en la forma del no compromiso?
La hora de la verdad se aproxima y cada cual, desde su posición, sabrá a qué atenerse.

Falta mucho por decir respecto de Haití que es hablar de la cuestión americana. O si prefieren, si dejaremos de sentirnos víctimas para asumir, aun en el dolor, la condición de pueblos dignos de solidaridad entre nosotros y mancomunión de esfuerzos en pro de la causa de todos que también pasa por tener voz en el concierto mundial de naciones, desde un foro a todas luces preponderante: el Consejo de Seguridad de las ONU.

¿Nos boicotearemos entre nosotros?

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Un portal para y por uruguayos
URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital