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Perplejidad: enjuician en USA a
Hakan Lans, inventor del mouse
Un
notable ingeniero electrónico de Suecia vive la peor pesadilla
de su existencia debido a un litigio escandaloso en torno a su
patente de los gráficos a color para computadoras.
Es Hakan Lans, creador del ratón informático o mouse, así como
del avanzado sistema Lans GP&C que rige las navegaciones
marítima y aeronáutica por todo el planeta.
Nacido en Estocolmo hace 56 años, este reconocido inventor se
siente desamparado en el caso que lleva un juez de la Corte
Distrital de Columbia, Estados Unidos; juicio cuyos
procedimientos cuestionan “con suma preocupación” el parlamento
europeo y el Ministerio de Industria y Comercio Exterior de
Suecia. Incluso, en Estocolmo habla de “un crimen judicial
planeado”.
Desde su casa en la capital escandinava, la voz del científico
tiembla:
“Nadie aboga por mi causa en esta cuestión de los gráficos a
color, estoy completamente solo y me siento tremendamente
aterrado por la seguridad de mi familia y por la ruina de mi
carrera científica. Vivo una terrible película de horror, en
verdad que me hace falta creer en alguna mano justiciera donde
pueda asirme para confiar en el sistema legal de Estados
Unidos.”
No es para menos. Un dictamen emitido por la Corte Distrital de
Columbia el 6 de septiembre del 2001 determinó que Lans debe
pagar el costo total a los abogados de ambas partes del juicio
(“una cantidad que supera los billones de dólares”, asegura);
pero también podría ocurrir que para hacerlo, Lans se vea
obligado a firmar un acuerdo para compartir los derechos de las
patentes de sus inventos, con aquellas compañías norteamericanas
que demandó en 1997 por utilizar sin licencia su invento de
gráficos a color.
“La corte norteamericana supo que yo tenía la razón desde el
comienzo del caso, pero lo único que hicieron con sus
determinaciones fue darle vueltas al asunto en pos de mi
quiebra, y ayudados por mis abogados fraudulentos quienes
trataron de evadir mi defensa. Es por ello que deseo su castigo
en los Estados Unidos”.
—¿Qué sigue?
—Habrá una reunión el 8 de diciembre en la Corte de Columbia,
pero no es un juicio sino únicamente una junta entre los
abogados y el juez. A pesar de que solicité se me permitiera dar
mi testimonio oral, la corte se ha rehusado a escuchar la
verdad. No soy bienvenido.
Del gozo al pozo
Abrumado por esta situación, Hakan Lans declinó venir a México
pese a la invitación para charlar sobre sus inventos durante el
ciclo de conferencias en Mejorando la vida, una exhibición que
organizan conjuntamente la Embajada de Suecia y la UNAM y que
permanecerá en Universum hasta el 1º de enero del 2005.
El tema de las pláticas a cargo de especialistas mexicanos y
suecos relacionan el diseño con innovaciones, salud, medio
ambiente, seguridad vial, telecomunicaciones, alimentos y
fotografía, iniciados los miércoles de octubre y continuados los
de noviembre a las 18 horas.
—En el catálogo Innovaciones suecas de la muestra se menciona
que los derechos de autoría de su ratón informático fueron
puestos en tela de juicio, debido a que otras personas también
se dedicaron a dirigir la computadora con instrumentos similares
a su mouse...
—No, no tuve problemas en absoluto. Mi diseño del mouse data de
comienzos de los años 70 y yo no poseía entonces la patente,
pero firmé un acuerdo para esta licencia con la Houston
Instrument de Texas y ellos produjeron mi diseño hace unos diez
años. No, es en Estados Unidos donde ahora tengo muy graves
problemas con mi patente de gráficos.
—Ya en 1995 usted había ganado un juicio en Alemania contra
compañías japonesas por infringir su patente de los gráficos.
—En efecto. Inició a finales de los años 80 contra bastantes
empresas como la Hitachi y otras por utilizar mi invento sin
licencia. Más tarde, un despacho de abogados norteamericanos se
puso en contacto conmigo y se ofreció a ayudarme con esta
patente. Yo al principio no estaba interesado; pero
posteriormente llegamos a un buen acuerdo también con la IBM,
que firmó una licencia para los gráficos a color.
Otras compañías continuaron usando dicha patente sin permiso,
como la norteamericana Dell and Hewlett Packard.
“Mis abogados ganaron mucho dinero con las empresas niponas en
un período de tiempo muy corto y regresaron conmigo: ‘Ahora,
doctor Lans, continuemos pero con las norteamericanas porque ahí
es donde se encuentra realmente la mina de oro'. Habían actuado
de forma honorable y acepté demandar”.
La pesadilla apenas comenzaba para Lans.
“Yo les había explicado que mi patente fue registrada a nombre
de Uniboard Aktiebolag, compañía que consta de una sola persona:
yo mismo, pero me contestaron: ‘No, no. Usted en persona es el
dueño del registro'. Respondí que no, que la propietaria era mi
compañía y, de todas maneras daba igual pues la dirección era mi
domicilio y yo, como director y dueño al 100% de mi empresa era
quien debía dar la cara personalmente.
“Sin embargo alegaron que la patente debía registrarse a mi
nombre por motivos históricos. Nuevamente tomé su propuesta y
entonces ya, se lanzaron a una corte de Estados Unidos pero tal
y como yo les había advertido, en la corte norteamericana se
determinó lo siguiente: ‘Hakan Lans está mintiendo. Él no es el
único dueño de la patente, sino también su compañía'. Pasó lo
que más temía”.
La Corte Distrital de Columbia exigió a Lans pagar la totalidad
de sus gastos legales a las compañías estadounidenses.
“Solicité entonces dar mi propio testimonio para declarar la
verdad en la corte; pero la justicia norteamericana me negó ese
derecho y no quiso oírme. No he sido escuchado en ninguna corte
de los Estados Unidos, y además debo pagar”.
—¿Cuál es la cifra en dólares?
—Son billones, miles de millones... Es tanto dinero que supera
en mucho a todo lo que yo he ganado a lo largo de mi vida entera
y que nunca voy a poder juntar, amén de que voy a perder todo lo
que poseo y también mi corporativo Global Positioning &
Comunication (GP&C Systems International AB, sitio internet:
www.gpc.se).
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