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El nuevo gabinete, el futuro
y un agradecimiento
por Carlos Zapiola
Se completó el gabinete.
Se terminaron los rumores y los que han sido llamados tirios y troyanos
en la interna del gobierno electo, cuentan están contando las figuritas
que les ha tocado en el reparto.
Siempre hemos escrito que a nadie debe sonar peyorativo éste término.
Las parcelas de poder que significan poseer un Ministerio, una
subsecretaría o la propia Secretaría de la Presidencia, no son
despreciables ni mal habidas. Lo primero que quedó claro es que hay un
Presidente dispuesto a gobernar, y que se ha rodeado, a pesar de las
presiones de todo tipo recibidas, en forma directa o indirecta de
personas en las que confía ciegamente.
Lo segundo que mientras muchos hablaban de cuánto iba a durar un Danilo
Astori al frente de Economía, encuentran hoy dudas por la continuidad
cinco años de otros ministros, pero no del cabeza de lista de Asamblea
Uruguay.
En estos días mucho se ha escrito y dicho sobre el nuevo gabinete. Que
tiene un promedio de edad de 64 años al igual que el Presidente Vázquez.
Que hay ministros de izquierda, derecha, centro e independientes. Que
los hay afines a las carteras que van a ocupar y otros que necesitarán
de bastones de asesores para llevar adelante su tarea. Que alguno ni
siquiera sabe donde queda el edificio en el que le tocará actuar,
mientras otros hace años que se están preparando silenciosamente para
ocupar los más altos cargos y llevar adelante políticas como el país
nunca ha visto en su historia.
Serán cinco duros años, en los que podrá haber muchos cambios en el
país, quizás no tan rápidos como quisieran algunos, con énfasis puesto
en los más marginados, sin saber si todo no terminará en una discreta
postergación del Plan de Emergencia Nacional como ocurrió con Fome 0,
porque las prioridades cambiaron y el gobierno que se recibió estaba en
peores condiciones que lo esperado.
No entraremos hoy a analizar uno por uno los nombres de los nuevos
integrantes, ya muy difundidos por toda la prensa, pero creemos
imprescindible intentar alguna línea de análisis diferente. El
articulador del nuevo gabinete puede ser un integrante del mismo, pero
la jerarquía máxima es claro la ejercerá el mandatario electo.
Los sorprendidos en mayor grado fueron los que esperaban que se
respetase proporcionalmente a los votos obtenidos los cargos a repartir.
Criterio que borraría con el codo lo dicho una y mil veces sobre que los
mejores nombres irían a los cargos públicos, y en un gabinete muy
politizado, donde casi todos los cabeza de lista han tenido lugar, el
abrir el juego por ese lado, el político, y no por el de las mayorías
que circunstancialmente pueden haber apoyado a un líder u otro, hace
mucho más estable el verdadero meollo desde el que se va a gobernar.
Nos hemos acostumbrado tanto y mal, a que el Consejo de Ministros no se
reúna y las resoluciones salgan en forma ficta, que es totalmente
revolucionario plantear que este sí lo va a hacer, que no lo hará
solamente en la capital y poco menos que a escondidas y que la
transparencia que se promete puede efectivamente ser ejercida.
Mucho para empezar. Mucho para analizar en los próximos meses.
Debo una pequeña explicación de mi ausencia en las últimas semanas. No
me tomé vacaciones ni pasé a integrar los cuadros de la transición lo
que me impidió llevar adelante otra tarea. Tampoco trabajé.
Un diagnóstico, no sé si para alegría o tristeza del lector, de leucemia
aguda grave me sacó de circulación. No la tengo y aquí estoy de nuevo,
en la trinchera de los que piensan con libertad, buscan que la Justicia
en todos los planos nos alcance y todo eso sin que el Stress le gane al
cuerpo que no a la mente de uno.
Gracias a los pocos que sabían de esta situación por todo lo que se han
preocupado, y a los que no lo sabían, que otra vez informes y proyectos
de vida están en camino sabiendo que no hay nada mejor que sostener lo
que se piensa y actuar en consecuencia.
LA
ONDA®
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