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Restringir la discusiones del sistema terciario al
Este documento recoge lo discutido y
acordado en diversas instancias por el Consejo Federal, la
Comisión Directiva y la Delegación Docente al CDC, de ADUR,
respecto de las Jornadas sobre Políticas de Descentralización
Territorial Universitaria, 1) La universalización de la enseñanza terciaria pasa –entre otras medidas de políticas educativas- por la definición de la existencia de un sistema de enseñanza terciaria (universitaria y no universitaria) diversificado tanto por sus contenidos como por su ubicación geográfica. El desarrollo de un sistema terciario no debe ser visto como una manera de amortiguar el ingreso a la Universidad, de disminuir los índices de desempleo u otros argumentos por la negativa. Es una respuesta auténtica y debidamente comprobada por gran cantidad de experiencias internacionales a las necesidades del desarrollo económico, social y cultural.
2) Se debe pensar la Descentralización Territorial Universitaria en el contexto más amplio de la realidad y el momento nacionales, en particular de la situación educativa y de la coordinación del sistema educativo público. El paso fundamental a dar en materia de equidad, territorial y social, es el de la conformación de un Sistema de Educación Terciaria Nacional, genuinamente integrado al desarrollo económico y social del país. Restringir la discusiones sobre la falta de equidad del sistema terciario al tema territorial olvida dos aspectos centrales que tienen que ver con: a) la estructura social del egreso de la enseñanza media y b) la participación de los sectores de menos ingresos de todo el país en la población universitaria.
3) En este sentido, de inmediato, se debe coordinar con ANEP, muy en particular sus institutos de formación docente –que son ya estructuras de carácter terciario tanto en Montevideo como en el interior. La disposición manifestada en las grandes comparecencias públicas del futuro gobierno, para promover esta coordinación y el sistema terciario, nos coloca en una coyuntura particularmente favorable para dar el viraje que el país necesita en materia educativa y de descentralización. La Universidad no puede caer en la omnipotencia de creer que por sí sola conseguirá transformar un modelo centralista nacido con el país mismo, ni albergar la esperanza de que tal aventura podría llevarse a cabo sin el concurso de cambios estructurales de importancia a nivel Nacional.
4) La comunidad universitaria necesita para desarrollarse un permanente contacto entre todos sus miembros. La especialización y estratificación del conocimiento actual obliga a la permanente interrelación de los campos del conocimiento. El tratamiento de la temática de la descentralización se desliza hacia un enfoque de universidad profesionalista, lo que es notoriamente parcial y ajeno a la concepción de universitas, expresada en el Art. 2do. de la Ley Orgánica.
1.La reunión
Difícilmente pueda considerarse los relatorios de esta reunión como documentos de orientación general de los grandes políticas universitarios.
2. Antecedentes Han existido pronunciamientos de Comisiones y subcomisiones creadas por los Organismos Centrales de la Universidad de la República sobre el tema de la Descentralización Universitaria, prácticamente desde la recuperación de la Autonomía y Cogobierno Universitario. Hubo incluso reuniones semejantes a este anteriormente.
De ello se desprende que el tema no surge como una novedad, ni carece de antecedentes[1]. La continuidad histórica de la temática hace imprescindible para evitar la multiplicación de esfuerzos, contextualizar la presente propuesta a la luz de producciones y experiencias anteriores, así como de la consideración y evaluación rigurosa de las actuales. Destacamos entre otros, los materiales anteriores contenidos en las “Memorias del Rectorado” de J. Brovetto, en revistas de ADUR, y en los materiales del Foro “La Universidad de la República en un tiempo de cambios” (1997). Esta documentación o un resumen de ella no estuvo disponible. Más aún, fue presentado como novedad las discusiones sobre equidad en el ingreso a la institución, que han sido preocupación de todos los tiempos. Para no ir más allá de la Ley Orgánica actual, desde tiempos del Rectorado de Cassinoni. 3. Por último, consideramos que el eje del nuevo presupuesto universitario, debiera ser, una vez más la recuperación del salario universitario. La evaluación de las líneas planteadas en el anterior presupuesto, analizando sus potencialidades y defectos, deben hacer parte de la discusión inmediata. Ello debe llevar a que la participación de los funcionarios no docentes deba ser contemplada desde el comienzo en cualquier instancia en que estos asuntos sean considerados.
Ellos nos muestran que somos parte de un país que desde su origen fundacional ha sido concebido y desarrollado en relación a una fuerte idea y praxis centralizadora, que hace de nuestra capital, origen y destino de la más variada producción nacional. En este sentido la Universidad ha generado un modelo isomórfico con la sociedad a la que pertenece. La Universidad, para desarrollarse debió estar en estrecho contacto con la producción nacional e internacional tanto científica, como tecnológica, artística, sanitaria, social y cultural. Por ello se desarrolló donde existía y -debemos decir- existe aún la mayor concentración poblacional, mayores posibilidades de acceso a información, donde se concentra la mayoría de los centros de producción en todos los ámbitos del quehacer nacional. Aún debemos superar años y tradiciones de fragmentaciones de los espacios del saber. Es preciso poner en evidencia que la propia Universidad está atravesada por una fuerte tendencia centralizadora, que en su momento pretendió enfrentarse desde la creación de las llamadas Áreas de Conocimiento y las Comisiones Sectoriales y cuyo resultado en este aspecto debe perentoriamente ser evaluado. Somos concientes que ello ha generado dificultades a la hora del acceso a la Educación Superior de quienes, radicados en los distintos Departamentos del país deben trasladarse a Montevideo. De igual manera, los profesionales radicados en el interior del país enfrentan mayores dificultades para continuar con la formación permanente que estos tiempos vertiginosos requieren. En el mismo rubro de antecedentes, no pueden ignorarse las experiencias de trabajo en el interior. Las hay muy positivas, pero hay, algunas muy recientes, que muestran las posibilidades de cometerse grandes errores, incluso en materia administrativa. La gran influencia de factores locales, la falta de tradiciones culturales arraigadas, son elementos que hacen parte de las realidades, que no se pueden ignorar ni transformar desde el exclusivo ámbito universitario LA ONDA® DIGITAL |
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