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La gran ilusión
La industria del cine en Uruguay

El cine uruguayo siempre es noticia de un tiempo a esta parte. Pero en este fin de año 2004 las novedades se agolpan, un poco por razones de calendario y un mucho por lo que ocurre con las películas nacionales.

A veces la novedad es asombrosa. Lo demuestra el caso paradigmático de "Whisky" con sus dos premios en Cannes, seguido por una cosecha abrumadora de galardones en todo el mundo y su ascenso a ser considerada una obra maestra. Esa es la opinión unánime de la prensa española en su reciente estreno en ese país y el film ya es un fuerte candidato a ganar el Goya de mejor película extranjera de habla hispana que los españoles concederán en enero de 2005. Esos hechos y otros referidos a premios ganados por distintos films nacionales dan prestigio al Uruguay en el exterior y hacen alentar ilusiones, justificadas o no. Una gran ilusión es la de que, por fin, el Uruguay va a tener su industria cinematográfica, espejo de un modo propio de ver el mundo y de un imaginario de identidad propia frente al concierto de las demás naciones.

Industria o solo películas
Los uruguayo optimistas dicen que dicha industria empieza a nacer. Los pesimistas, pero también los sensatos, aseguran que eso es imposible.
Lo impide la pequeñez del mercado interno uruguayo para un medio de comunicación colectivo, caro y solventable en todos lados por su explotación interna - salvo que el Estado lo pague o subsidie con leyes muy diversas, en Uruguay eso ni por asomo -. Los sensatos argumentan que por más leyes que se sancionen en favor del audiovisual uruguayo, la nación tiene sólo 3.000.000 de habitantes. Y hacer un film en Uruguay cuesta más o menos lo mismo que una producción independiente en Estados Unidos con 280 millones de habitantes. Ese costo del cine independiente norteamericano significa en Uruguay que una producción nacional necesitaría entre 300.000 y 400.000 entradas vendidas en casa para cubrir los costos. Y el film uruguayo más visto en el país, "En la puta vida" de Beatriz Flores Silva, llegó al récord de 145.000 espectadores en Uruguay pero apenas cubrió un 15% de su costo. Un dato revelador lo da otro éxito nacional, "25 Watts" de J.P.Rebella y P.Stoll, que tuvo un presupuesto mínimo, llegó a los 60.000 espectadores uruguayos y rescató el 60% de lo invertido. Dilema para los cineastas nacionales: Rodar películas caras para el mercado interno pero módicas en términos internacionales y tratar de conquistar públicos de fuera de fronteras ( "En la puta vida" ). O con muy bajos costos de producción cubrir en lo interno lo m s posible de la inversión y, de igual modo, atraer a los espectadores fuera del mercado interno ( "25 Watts", "Whisky" ). Por eso, de algún modo, el cine uruguayo es cine de festivales, en ellos y con sus premios intenta ganar prestigio, abrir nuevos mercados y posibles co-producciones. Es, hasta hoy, su modo de existencia y por ahora lo está haciendo muy bien.

Algun tónico interno
Las noticias alentadoras de la gran ilusión también tienen su tónico interno, en relación con apoyos materiales para producir películas. Son cifras modestas, debieran ser mucho m s contundentes apoyo o ley gubernamentales mediantes, pero ellas sirven de rampa de lanzamiento económico para que los cineastas busquen en el exterior apoyos para sus proyectos - coproducciones, Ibermedia, Sundance, etc -. Esa modestia económica inicial está referida al FONA ( Fondo Nacional Audiovisual ).

Creado en 1995, con algún tropiezo de funcionamiento, el FONA tuvo 8 ediciones, atendió 311 proyectos en concurso, entregó premios por un total 1.400.000 dólares a lo largo de los años. Este año 2004 resolvió sobre 46
proyectos fílmicos, que hablan de la lozanía y confianza de los cineastas uruguayos en ese mecanismo de producción inicial. De los 46 proyectos a concurso, 25 fueron presentados en la categoría de largometrajes de ficción, de los cuales el FONA premió a 2: "Ojos de madera" del director
Roberto Suárez y la productora Natacha López ( Lavor gine Films ) y "Rambleras", con dirección y producción de Daniela Speranza, ambos proyectos premiados con 60.000 dólares. En la categoría documental y dotado con 30.000 dólares, el FONA premió 1 proyecto: "El pocavida" con dirección de José‚ Pedro Charlo y producción de Aldo Garay.

Además de estos premios, el tónico nacional de fomento del cine está- referido al proyecto Montevideo Socio Audiovisual de la IMM, que apoya al cine nacional en base al en su momento muy polémico impuesto a las entradas de cine en Montevideo. Este programa que empezó a regir desde el mes de agosto de 2004, ha recaudado 1.505.878 pesos uruguayos y permite a la intendencia operar como co-productora de cine. Ella aporta un dinero que luego le es retribuido con lo recaudado por la película nacional en su exhibición. El millón y medio de pesos recaudados ha sido destinado a "La perrera", un film en proceso de producción y a "Alma Mater", película ya terminada por Alvaro Buela, uno de los 5 títulos nacionales cuyo estreno está anunciado para el 2005.

Todos los datos presentes en esta nota apuntan a una cierta realidad concreta del cine uruguayo más o menos permanente. Pero, ¿se trata de una industria naciente o sólo de películas ? Parecería que ocurre lo segundo...

Sin embargo, se mueve
El Uruguay es nación que acostumbra a desconcertar y dar sorpresas a especialistas y curiosos de todo el mundo. Lo hace en diversos planos de
su existencia como nación - se habla, por ejemplo, del milagro de su nutrida exportación de jugadores de fútbol que actúan en las más prestigiosas ligas del mundo en ese deporte con una población tan pequeña -. En el cine, el prestigio ganado por sus cineastas en el primer mundo - "Whisky" y lo ocurrido en Cannes, Charlone, fotógrafo de "Ciudad de Dios" nominado para el Oscar, por nombrar lo evidente entre otras distinciones - parece constituir un fenómeno parecido. Existen otros datos de significación suficiente como para dar razón a los optimistas uruguayos de la industria cinematográfica.

En el año 2004, el país fue escenario o set fílmico de algunos rodajes internacionales de importancia. El maestro polaco Krzysztof Zanussi ( "Iluminación", "Vida familiar" ) rodó buena parte de "Persona non grata", una historia de amor, espionaje y diplomacia, contratando los servicios de la productora uruguaya CTRL Z, que reúne en lo esencial al equipo de "25 Watts" y "Whisky". El compatriota Juan Pittaluga afincado en Francia filmó una co-producción franco-uruguaya, "Orlando Vargas", con elenco internacional. Al igual que en el caso anterior participaron actores y técnicos nacionales. Se anuncia, de igual modo, que la dupla de James Ivory-Ismail Merchant, autores entre otras obras de "La mansión de los Howard" y "Lo que queda del día", rodaría su próxima película en Argentina y Uruguay.

Es verdad, el país tiene fama de una excelente luz natural, Montevideo maravilla con sus edificios que sintetizan todos los estilos arquitectónicos del siglo XX. Mucho más cierto es que producir cine en Uruguay debe ser lo más económico del mundo en precios internacionales. Pero también se da la realidad de un nivel profesional de primera categoría en los cineastas, técnicos y actores uruguayos, logrado a través de la experiencia publicitaria reconocida en todas partes y de sus propios proyectos creativos.

Todos esos elementos justifican esa presencia primer mundista rodando films en nuestro país. Lo que no se sabe es si esas condiciones necesarias para una industria cinematográfica propia, son también suficientes para el nacimiento de ella. La gran ilusión tiene un tramo recorrido y real, falta saber si el resto llegar . Vaya uno a saber.

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