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Sala de
Mapas
La
globalización que tenemos
y la que vendrá
por Bruno Dantes
La desigualdad es la
mayor amenaza, dice Boutros Boutros-Ghali y con esta frase resume, y
cómo, el desafío para el año 2005, para la actual década y, por qué no,
para esta centuria que comenzara hace pocos años.
En un excelente reportaje de la señora Luisa Corradini, efectuado en la
ciudad de París para el diario argentino La Nación, en su edición del
pasado miércoles 29 de diciembre de 2004, el veterano diplomático tuvo a
bien repasar distintos aspectos de la política internacional.
Así hemos querido iniciar este nuestro primer trabajo de este año,
recordando, y recordándonos, ante todo, lo esencial que parte de lo
humano y de la no cobertura de aspectos básicos de su condición de tal.
Define el egipcio entrevistado, con magistral precisión, el preocupante
papel que hoy tiene el poder del Estado ante el embate del proceso
llamado globalización por unos o mundialización por otros.
En todo caso este proceso desplaza o tiende a desplazar, a ojos vista,
el poder de aquel hacia una autoridad mundial aun no dibujada en el
horizonte.
En este sentido, la reforma a estudio en las Naciones Unidas, donde
existen varios proyectos sobre el particular merece especial atención
porque, a no dudarlo, en próximos decenios es más que posible que este
organismo cobre un papel marcadamente directriz en los asuntos del
mundo. Luego, el estudio de la evolución de tales proyectos bien como de
la composición actual y futura de su Consejo de Seguridad sea, para
todos, pero para los países llamados emergentes, crucial, como es
nuestro caso, el de esta región del mundo.
En Haití y durante el año 2004, América del Sur se atrevió a desplegar
acciones fuertemente solidarias y abiertamente conducentes a no perder
el seguimiento del asunto que antes tratáramos: el desarrollo de las
Naciones Unidas.
Toda vez que continuemos avanzando en tal perspectiva, al tiempo que se
ayuda, finalmente y sin más hipocresías, a una nación hermana como la
haitiana, estaremos dando, tan siquiera, los pasos necesarios para estar
presente en esa Sala de Mapas que los países llamados grandes, pretenden
hegemonizar.
En el concierto internacional más alejado, las futuras acciones que
habrán de desarrollarse en Irak, dirán cuán acertado o no ha sido el
proceso tímidamente iniciado en el segundo semestre del 2004 al
pretender instaurar la democracia en aquel país.
Su vecino Irán y la política que desarrolle con los Estados Unidos de
América y éste con aquella nación, dirán si en el 2005 un nuevo frente
confrontacional habrá de darse cita o si las negociaciones diplomáticas
lograrán mantener un impasse a todas luces indispensable para el mejor
desenvolvimiento de las acciones en aquella convulsionada región.
Rusia, por su parte, tentada como nunca a volver a viejos esquemas
operativos, hablamos de la época de los zares, marcará sin sombra de
duda, la política en aquella vasta y crucial región del mundo.
Mientras que China simulará una política de apertura de mercados lo que
en realidad estará dando, según una estrategia planificada desde lustros
atrás, una segmentación en objetivos, de su propio territorio para el
logro de tales metas programadas no por un deseo personal sino por un
esquema operativo y corporativo el uno es el todo y el todo es la China.
Los “ismos”, a su vez y en todos los planos y mapas, irán modulando su
agresividad, en mayor o menor escala, toda vez que el factor motivador
primero, a nuestro criterio, la brutal desigualdad entre los seres
humanos.
Volvemos, pues, a coincidir con el ex secretario general de las Naciones
Unidas, que el tablero mundial estará pautado, más que por
confrontaciones de naciones o grupos de naciones por cómo se dibuje y
estructure el nuevo poder mundial que, no tengamos duda, será
multilateral y contará, luego que no prontamente pero sin duda en 30 o
cuarenta años, con una burocracia poseedora de un poder, hoy inaudito de
pensar.
¿Tendremos ojos y oídos, boca y alma, para ser responsables y estar
donde debemos estar en este tiempo?
Es un desafío, pero no uno más sino el más importante. LA
ONDA®
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