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Preocupante: el Presidente
está otra vez “loco de la vida”
por Raúl Morales
Alcanzaba con mirarlo y
escucharlo, para saber que estaba recobrando otra vez el buen humor. Es
que cuando anda bien aprieta los labios, levanta la cabeza, mueves los
ojos con rapidez y lanza palabras al viendo mostrando una riqueza de
lenguaje inigualable. Todo siempre adornado con un chiste o una
picardía.
Me estoy refiriendo al Presidente de la República, doctor Jorge Batlle,
quien en los últimos días comenzó a sentir que a lo mejor la gente lo
podría recordar, dentro de unos años, porque fue un excelente timonel de
la transición y no porque dejó al país sin ahorros, sin ahorristas y con
800 mil uruguayos viviendo por debajo de la línea de pobreza.
“Este en cualquier momento mete la pata”, dijo un parroquiano en un bar,
mientras miraba un noticiero televisivo. Tres días después, luego de
utilizar con picardía un error del doctor Tabaré Vázquez quien en tono
de “broma en serio” lo invitó a ser el embajador en Estados Unidos,
perdió la chaveta.
Que estuvo mal en filtrar una conversación privada a la prensa, nadie lo
duda. Pero pasa. Pero lo que no pasa es que haga con la economía y con
las finanzas del país lo que le venga en ganas, con la sola intención de
irse para su casa como el buen tipo que le regaló a los uruguayos el
mejor fin de año de las últimas décadas.
Me estoy refiriendo a la absurda e irresponsable rebaja del precio de la
nafta, cuando lo más conveniente era congelar los precios, acumular
petróleo, ahorrar como sociedad y como Estado, seguir recaudando, para
utilizar esos recursos en este año, que no será de regalo. ¿No sabe el
Presidente que en este año que ya comenzó podemos quedarnos sin energía
eléctrica si no llueve los suficiente? ¿No sabe que podemos quedar al
borde un infarto energético y que para impedirlo habrá que gastar muchos
dólares en petróleo?
Lo sabe y eso no es chiste.
¿El Presidente no sabe que el próximo gobierno se dispone a desatar en
el país un plan de emergencia social para disminuir el número de
indigentes que su política sembró en todo el territorio nacional? ¿No
sabe que habrá que pagar los intereses de la deuda externa que tuvimos
que aceptar para que el sistema financiero no explotara en mil pedazos?
Lo sabe y eso es grave. Lo peor, además, es que quedan dos meses de su
Presidencia. Y lo que es mucho peor, es que está eufórico y es capaz de
hacer cualquier cosa. ¿No habrá alguien que acorte los tiempos? ¿No se
podrá adelantar el reloj y el almanaque?
Solo una cosa más: la rebaja del boleto capitalino fue una medida
políticamente correcta, porque de esa manera no se le dejan todas las
buenas al Presidente que se va. Pero, a la vez, fue otra
irresponsabilidad financiera y económica. ¿Todo cambia? LA
ONDA®
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