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Comercio exterior: Ante extrañas
El Uruguay no presenta en el horizonte cercano y merced a las declaraciones de las autoridades electas, signos importantes de que esto vaya a cambiar. Esto despojado de cualquier aspecto personal, emotivo o político partidario de quien esto escribe; sólo es la mera constatación de por un lado, estadísticas y análisis de nuestro comercio exterior, y, por el otro, las declaraciones de algunas de las autoridades electas, sea las que profirieran en la pasada Cumbre del MERCOSUR en Ouro Preto, sea la que un muchacho acaba de dar a la prensa local en cuanto a política monetaria y diversificación en la estrategia comercial del país. Reclamamos, una vez más, como lo hiciéramos en el pasado reciente, el estudio, puesto que aun hay tiempo –si lo habrá, sólo que algunos se apresuran a declamar cuando debieran seguir estudiando la historia bien como indagando en las reales falencias del país productivo anhelado versus el país de servicios fenecido por imperio de voracidades varias de autoridades pasadas que, cual cíclopes, grandes miopes y torpes para con la gente, condujeran al país al despeñadero, llevando la deuda externa a límites inauditos y hoy pretendan erigirse en salvadores e innovadores de la patria. Es falso como argumentación y hueco como postura teórica pedir, por ejemplo, “diversificación de oportunidades y cuando más mercados podamos abrir , mejor". Lo es, puesto que antes bien, tales oportunidades se dan cuando se visita lo obvio, es decir, lo cercano y vasto, y en función de tal horizonte, primer círculo a atender, se estudian estrategias de producción –hoy carentes- que estimulen la generación específica de polos productivos donde el componente uno del empresariado uruguayo, cual es el microempresario, es decir quien emplea hasta cinco o siete personas, puede ver que junto a otros colegas sea viable crear una empresa mayor o unirse en cooperativas para que producción mediante, que llevara como dijéramos, estudio, planificación y ponderación de riesgos inmediatos y mediatos, exporten al primer círculo lo mayor y mejor posible, en forma sostenida, o sea, en el largo plazo. Y el primer círculo, no hay que ser muy creativo, lo componen el Brasil y la Argentina. Mejor aún: el sur del Sur del Brasil, y las provincias argentinas limítrofes con el Uruguay. Luego, visitar y coordinar aspectos de estrategia productiva bien como logísticos con las ciudades hermanas de Río Grande, Pelotas, Porto Alegre, Paraná, Santa Fé, Posadas, Buenos Aires, etcétera, es, a todas luces, evidente. Es en el primer universo de ese primer círculo que lo dicho por las autoridades salientes y entrantes, en la pasada Cumbre del MERCOSUR, donde, y además, funcionarios uruguayos de primer nivel cometieran errores diplomáticos que bien pueden tildarse de horrores, que uno espera que el calor de aquel lugar hermoso haya jugado en contra de una reflexión no ya mayor sino básica que faltó en unos y en otros. Estamos hablando de lo dicho respecto al comercio exterior de nuestro país y adónde debemos apuntar, bien cómo a calificar las actitudes, por ejemplo del Brasil, en el pasado reciente. Nuestro Presidente, saliente, se conoce por su, digamos, especial estado anímico respecto del Brasil. Así, pues, y a lo largo de estos años, ha dado muestras de su sentir para con el país norteño cercano –que no la tierra de sus amigos dilectos Jeff y W.-, por más que no podamos olvidar la devaluación brasileña de 1999, la cual aparentemente nunca fue alertado pero que tampoco supo o pudo, pensemos que no pudo, reaccionar a tiempo, manteniéndose tozudamente en una política monetaria que luego fuera desastrosa para todo el Uruguay. Lo que un buen economista debe siempre hacer, y me animo extender este deseo a toda persona madura, es, además de mantenerse abierto y actualizado en la especificidad de su materia, nunca dejar de visitar la Historia; la general y la de la región. Negarse a esto, sea por la prisa juvenil por quedar bien ante las nuevas jerarquías bien como los nuevos atributos que uno tendrá –pero que nunca debe olvidar son temporales, es decir, no son de uno sino que uno accede a ellos como un inquilino a una pieza, por un momento- es criterioso e imprescindible. Estadística e historia general, muchacho, estadística e historia regional; especialmente la que de la Triple Alianza hasta el presente, el resto son quimeras. En materia de estadísticas, basta visitar bien la página web del Banco Central del Uruguay, bien la página de la ALADI, para encontrar bases tan serias como confiables y bien fundamentadas respecto de, por ejemplo, el comercio exterior de nuestro país, digamos, en los últimos quince años. Hacerlo es como lavarse la cara por las mañanas: saludable e inevitable para constatar no hacia dónde debemos ir, sino cómo podemos hacerlo más y mejor.
Factores coyunturales Brasil, Argentina, México, Europa, EUA y Asia. O, si lo prefieren: países de la ALADI, en donde es ampliamente mayoritario el comercio con el Brasil; Europa, EUA y Asia. Esto es así, fue así y lo seguirá siendo tanto en exportaciones como en importaciones. Luego vienen los factores aleatorios, como es el caso de las exportaciones a los EUA, que si bien son de recibo, obedecen, lamentablemente para el Canadá, a que este país a tener la llamada enfermedad de la vaca loca en su ganado, ve cerrado, de momento, su habitual exportación cárnica a los EUA. Esto con ser cierto, en su doble aspecto, de generación de divinas y de fuerte inestabilidad porque la maleabilidad de este comercio es evidente, no es en modo alguno ni generador de inversiones importantes y permanentes en nuestro país, y menos aun, generador de una fuerte creación de empleos, salvo lo zafral para cubrir este plus en el negocio cárnico. A no confundirnos y, por favor, autoridades salientes y entrantes, no intentar confundir a nadie. Más vale que enero y febrero lo empleemos en buscar estrategias, con sus consiguientes tácticas, para generar la tan ansiada por carente, política dinamizadora de polos productivos exportables en el país, reiteramos, con base en micro y pequeñas empresas, que endulzarnos con el sabor de la nada encapsulada en blisters auto digeribles que retardan y cuánto la ansiada seriedad republicana en las autoridades de un país como el nuestro. Nos resistimos a mostrar números (volvemos a invitarles a visitar las páginas www.bcu.gub.uy y www.aladi.org en este sentido) porque esto es de una obviedad tal que apenas da para pedir moderación, recato, y reflexión, señores. LA ONDA® DIGITAL |
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