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Sociedad civil y los desafíos
de la gobernabilidad
por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis
Que
Iberoamérica desde hace unas décadas atraviesa por una profunda crisis
de gobernabilidad, no es ninguna novedad. El ¿por qué? Es que si bien,
en general, se ha logrado una democracia representativa, aún no se
consolida una democracia participativa. La gran distancia entre la
demanda de los diversos sectores sociales y la capacidad de la clase
política para satisfacerlas, se manifiestan la urgencia de modernizar el
Estado, de cambiar los modos de hacer política y de crear nuevos
instrumentos de participación
1. Sociedad civil: el marco de las nuevas preguntas
Una creciente preocupación invada a la llamada clase política de
Iberoamérica: la democracia existe, pero no funciona, o no funciona como
debiera. Si bien, en los tiempos marcados constitucionalmente la
ciudadanía concurre libremente a las convocatorias cívicas y emite su
voto frente a diversas alternativas, posteriormente se expande la
sensación del aumento de vacíos y distancias entre los elegidos y los
electores; entre el mundo de códigos y símbolos en los cuales emerge el
lenguaje político y la realidad de la “cultura propia”, donde los
diversos segmentos de la sociedad se afanan por construir sus
identidades y avanzar en sus propósitos.
Reflexionaba Fernando Reyes Matta en un paréntesis de la “Cumbre
Regional para el desarrollo políticos” realizada en Santiago de Chile,
que el sistema democrático salió fortalecido luego del triste periodo de
gobiernos autoritarios que se instalaron en casi todos los países
iberoamericano en la década de los años 70: La democracia se ha salvado,
pero mi entusiasmo no”, comentario que le realizara
un joven periodista brasileño tras la caída del presidente Collor de
Mello.
La llamada “clase política” se siente perturbada por los datos
entregados sucesivamente por diversas encuentas. Recientemente (2003),
el PNUD avanzaba resultados de estudios realizados en 17 países
iberoamericanos, entrevistando a 1.200 personas en cada uno de ellos.
Ante la pregunta de ¿A quién cree más Usted? en el dominio de la
política y la acción pública, el 36% de los entrevistados eligió en
primer lugar a los maestros, el 30% los noticieros de TV y a la Iglesia
y el 12% a las Fuerzas Armadas.En el otro extremos de las valoraciones,
sólo el 2% priorizó a los partidos políticos al igual que otro 2% a los
parlamentos. Hubo una opciòn del 3% para el Poder Judicial y 4% para el
Ejecutivo.
Pero en la misma muestra iberoamericana, cuando se plantean las
alternativas ”democracia” o “gobiernos autoritarios”,para llevar
adelante políticas de desarrollo, el 62% manifiesta su respaldo a la
democracia. Concretando: en nuestra región, aún con imperfecciones, se
registran logros evidentes en la “democracia representativa”, pero hay
mucho por hacer aún para consolidar una “democracia participativa”. La
distancia entre una y otra propuesta determina -a mi criterio- una de
las claves de la crisis general.
2. Otras preguntas afines
Hay que aceptar que lo que se le exige a los representantes es ser
eficientes en sus decisiones y saber escuchar a los representados; el
saber percibir inquietudes emergentes y los verdaderos intereses
sociatales; el saber percibir las inquietudes emergentes y verdaderos
intereses societales; es ese el campo donde la participación civil se
hace válida y necesaria.
¿Tiene hoy la “clase política” la capacidad de escuchar y entender las
nuevas demandas y tendencias que se despliegan en la sociedad?.
Desde la perspectiva de los contenidos , el “desencanto” se alimenta
especialmente en los jóvenes en la carencia de entusiasmo ante las
propuestas de las dirigencia políticas consideradas reiterativas y
gastadas, En real que existe una tensión entre los responsables de
conducir y hacer los política y un sentido común de diversos universos
sectoriales.
3. algunas respuestas
Desde una menos de una década, la reflexión por la gobernabilidad y la
democracia eficiente ha comenzado a ser parte de la preocupación
emergente en diversos ámbitos intelectuales y políticos del continenete
iberoamericano, Una serie de seminarios, encuentros, talleres de
análisis de han puesto en marcha para salir al paso de una inquietud
esencial: la democracia en el continente está arrinconada si no amplía y
profundiza sus espacios, si no reforma el Estado para hacerlo fuerte,
regulador y oportuno y si no crea nuevos instrumentos de participación
social.
El ex presidente Patricio Aylwin manifestó, crudamente, “aún cuando la
región vive una renacimiento democrático desde hace unas décadas la
presencia de poderes fácticos, económicos o militares, la amenaza del
narcotráfico o la corrupción, ponen en riesgo la gobernabilidad y la
eficiencia de las democracia y hasta pueden amenazar su propia
estabilidad”.
4.- la expresión “Sociedad Civil”
“La expresión “sociedad civil”, da cuenta de un universo más amplio y a
la vez más “movedizo” donde los intereses se cruzan, se articulan en
terminadas circunstancias, se hacen transversales a partir de una
interacción de las aspiraciones ciudadanas en su paso de lo individual a
lo colectivo”. (F. Reyes Matta) –
Para Alain Touraine, El Estado se estructura en torno del concepto de
unidad; es la unidad nacional por la ley. Es la institutcionalidad
formal y de unidad pactada que la sociedad y los individuos se obligan a
respetar. La sociedad civil es, por esencia, el mundo de la diversidad.
Y en tanto la democracia se amplía y profundiza, esa diversidad se
incrementa”.
5. Mutaciones ineludibles en Uruguay
En Uruguay, como en todas las sociedades iberoamericanas se está
viviendo el impacto de la transformación de los modelos económicos, de
los mecanismos de comercio internacional y de los procesos productivos,
Pero, hay carencia de recursos humanos prerados para los nuevos desafíos
y sobran quienes recibieron una formación ligada a proyectos del pasado.
Por tanto, para el ex presidente Paz Zamora, “Lo que está en crisis es
el Estado que ha devenido un hecho impersonal y alejado de las vivencias
y necesidades cotidianas del ciudadano. Éste vive prisionero de una
tensión entre dos necesidades aparentemente contradictorias: vivir al
mismo tiempo lo UNIVERSAL y lo particular, lo global y lo local:
El Estado queda crucificado entre estas dos demandas”.
El nuevo gobierno constitucional que en Uruguay iniciará sus tareas el
1º de marzo/2005, la reformulación de la gobernabilidad lo obliga a la
búsqueda de construir nuevos consensos para actuar en el espacio
democrático. Consensos
que deben ser identificados en cuatro niveles fundamentales:
1) Tener espacio para el disensos.- 2) Asumir la democracia como
dinámica y evolutiva.- 3) Entender el desarrollo como búsqueda de la
equidad.- 4) Tener libre acceso a los instrumentos de la oportunidad.
El tema general es que la tarea de los partidos políticos debe consistir
en construir el “puente” entre el Estado y aquellos intereses y demandas
de la sociedad civil. Además, junto con la capacidad de atender temas
sectoriales, los partidos requieren levantar postulados mayores. y ésta
, tal vez sea la carencia que más reclama la sociedad civil a los
actores políticos. LA
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