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Uruguay y los países hermanos,
el día después del 1º de marzo
por Raúl Legnani
El
próximo 1º de marzo, cuando el doctor Tabaré Vázquez asuma la
Presidencia de la República, la atención de los pueblos de la región
estará en lo que ocurra en la capital uruguaya.
La presencia de casi todos los presidentes de América del Sur y del
presidente de Cuba, Fidel Castro, le darán a la jornada una
trascendencia que de capital importancia.
Si bien desde distintos ámbitos se asegura que en la región hay un
cambio de tipo progresista con los triunfos de Lula en Brasil, de Néstor
Kirchner en Argentina, Hugo Chávez en Venezuela. Ricardo Lagos en Chjile
y ahora de Tabaré Vázquez en Uruguay, es también sabido que no hay,
entre estos gobiernos, un solo criterio para definir el futuro de sus
pueblos.
Es cierto que existe un cierto consenso para ir gestando un proceso de
unidad de esos gobiernos y pueblos con el fin de encarar en forma
conjunta acciones políticas que permitan a la región tener una mayor
influencia mundial. Pero la historia política de cada país, sus
dificultades internas, las diferencias económicas y productivas entre
los distintos países, son muchas veces problemas de no fácil resolución.
Cuba y Venezuela aparecen con una actitud mucho más confrontacional con
Estados Unidos, que el resto de los países. A la vez Chile se presenta
ante la sociedad latinoamericana con una actitud no definidamente a
favor de los procesos de integración, a la vez que busca mantener con
Estados Unidos un buen entendimiento.
El peso económico, político y militar de Brasil, muy superior al resto
de las economías, lo ubica como un país que se enfrenta a las propuestas
de Estados Unidos para el sur, pero lo hace sin declararle la guerra
verbal.
En este marco la nueva Cancillería uruguaya y el Presidente de la
República, deberán gestar un espacio para el Uruguay que seguramente no
estará próximo al talante de los venezolanos y cubanos, pero sin
desconocer que es impensable una integración económica sólida sin la
participación activa de Venezuela y Brasil. Como también es impensable
si continúa la amenaza a la paz, por parte de un Estados Unidos que no
termina de comprender que Cuba y Venezuela son una realidad, con la que
debería aprender a convivir.
Si las tres locomotoras del sur americano – Cuba, Brasil y Venezuela-
intentan arrastrar al nuevo gobierno uruguayo, van a terminar
perjudicando a la experiencia progresista que se inicia con la gestión
del doctor Tabaré Vázquez.
Es de esperar, entonces, que los gobernantes que estarán presentes el
próximo 1º de marzo en Uruguay, comprendan que la nueva política del sur
se deberá construir atendiendo la diversidad y los diferentes tiempos
políticos que los gobiernos, partidos y pueblos tienen en sus
respectivas geografías. LA
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