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"Drogadicción y Comportamiento Humano"
La droga está en nosotros

por Héctor Valle

A diario escuchamos sobre cómo la droga va tomando cuenta de tanta gente, joven y no joven, hombres y mujeres, pobres y no pobres.

Evidentemente este flagelo debe tener y tiene más de una lectura puesto que las circunstancias son múltiples y la sociedad nunca motiva una sola mirada. Pero dentro de este momento donde recrudece, en aumento y en significación, el consumo de drogas, ha aparecido un cambio, para peor, en el tipo de consumo: la pasta base.

¿Qué es la pasta base? ¿En qué consiste?

Vamos a la información que suministra la Junta Nacional de Drogas (www.infodrogas.gub.uy) y extraemos lo que sigue, a modo de presentación:

“La pasta base de cocaína (pasta base o sulfato de cocaína) surge a partir de diversos procesos de elaboración química, en los cuales las hojas de coca maceradas sufren el agregado de una mezcla de solventes como kerosene, ácido sulfúrico y amoníaco. Se trata de un producto intermediario al clorhidrato de cocaína. Es una forma de cocaína alcalina o básica y posee punto de volatilización bajo por lo cual tiene la propiedad de ser fumada.”

De sus efectos, tomamos el siguiente párrafo: “Al ser fumada la sustancia desde los pulmones alcanza rápidamente el cerebro, provocando su efecto psicoestimulante a pocos segundos del consumo; el inicio es más rápido que para la cocaína esnifada, pero a su vez la caída del efecto ocurre más rápidamente (dura pocos minutos), presentando un poder adictivo mucho mayor.”
Y, prosigue el informe: “Los efectos de la PBC dependen de diversos factores tales como tipo de preparación, dosis, frecuencia y forma de consumo, impurezas y adulteraciones, motivación (estimulante, búsqueda de placer, antidepresiva), entre otros.”

A continuación, se describen sus efectos:

”Efectos psicológicos: El consumo de PBC puede sistematizarse en 4 etapas:
- Euforia
- Disforia
- Consumo ininterrumpido
- Psicosis y alucinaciones.”

En cuanto a la euforia, detalla lo que sigue: “ Tras el consumo de PBC se producen efectos psicológicos como: disminución de las inhibiciones; euforia, cambios en los niveles de atención, hiperexcitibilidad, hipervigilancia, aceleración de los procesos del pensamiento.”
Y añade, en este mismo sentido: “Se acompaña de efectos fisiológicos: disminución del apetito, fatiga y sueño; aumento de la presión arterial, frecuencia cardíaca, temperatura corporal y frecuencia respiratoria.”

Respecto de la disforia, el informe aclara que: “Al caer en pocos minutos su efecto estimulante, aparecen elementos de la esfera psíquica como: angustia, ansiedad, deseo incontrolable por seguir consumiendo, inseguridad, depresión, apatía, indiferencia sexual.”

En cuanto a los RIESGOS, en el plano psicológico, se aclara que.

“Tras varios días o semanas de fumar con frecuencia pueden aparecer graves trastornos psíquicos, tales como agitación, ideas paranoides, agresividad y alucinaciones visuales, táctiles, auditivas y olfatorias (4ta. Etapa).
· Dependencia psíquica muy intensa.
· Tras la reducción o supresión del consumo puede aparecer un síndrome de abstinencia caracterizado por una profunda depresión, con letargia, irritabilidad e ideación suicida.
· El consumo crónico de PBC se relaciona además con la aparición de alteraciones neuropsiquiátricas, de tipo déficit de memoria, disminución de la atención, desinterés laboral y académico, comportamiento antisocial, estudios recientes revelan que los solventes utilizados en su elaboración estarían relacionados con dichas alteraciones.”, concluye este más que bienvenido acercamiento a un tema de tanta significación social.

Respecto de las consecuencias en el plano físico, es preciso acercarles esta otra información de igual procedencia:

“Al igual que el clorhidrato de cocaína, por la actividad cerebral del alcaloide el consumo de PBC puede causar:
· Hipertensión arterial, cardiopatía isquémica.
· Convulsiones.
· Riesgo de infartos / hemorragias cerebrales.
· Accidentes que pueden producirse cuando el usuario presenta elementos psicóticos.
· Otros efectos son: pérdida de peso, palidez, prurito, insomnio.
· Por la forma de consumo:
- existe riesgo de adquirir enfermedades infecciosas transmisibles, tales como VIH-SIDA, hepatitis B y C (por compartir la lata o pipa).
- Quemaduras graves de labios, cara y manos.
- Enfermedades respiratorias.”

Hasta aquí la información de la Junta Nacional de Drogas, que por cierto es no sólo más profunda sino que además, da cuenta de un gran número de organizaciones públicas y privadas, para acceder tanto a información como a ayuda en el tratamiento de la drogadicción, en todas sus variantes presentes en el Uruguay.

Asimismo, y al estar de la información periodística que recientemente comenzó a fluir sobre esta temática, podemos concluir, más allá de datos puntuales e importantes sobre nivel y número de violencias acaecidas, directa o indirectamente, influidas o propiciadas por el consumo de pasta base, queremos establecer, una vez más y a modo de inicio en nuestro tratamiento del asunto, un par de cosas que entendemos deben ser estudiadas:

¿El Uruguay ha dejado de ser país de paso de droga para convertirse en lugar de consumo masivo?

¿Si es así: a qué grado llega la incidencia y cuáles son las mayores vías de ingreso de la droga?

¿Qué está haciendo el Estado, más allá de la labor muchas veces personal de los funcionarios, escasos para tamaño crecimiento, en la primera línea de lucha?

¿Por qué no se ha hecho más? ¿Qué intereses, qué corrupciones y en qué áreas sensibles se han enquistado e inhibido de profundizar acciones antes que represivas, preventivas?

¿Aun si no hubiera corrupción, existen probabilidades ciertas de éxito en un combate tan desigual si tomamos en cuenta las mil y una forma de ingresar droga, muchas veces en los intestinos de las personas –mulas-?

Y tantas otras cuestiones que más que esperar nos lleguen las respuestas, haremos el intento, de ir por las mismas.

Finalmente, para esta segunda entrega, pues este trabajo comenzó hace un tiempo con una entrevista a ex drogadictos, integrantes de Narcóticos Anónimos, quiero precisar el por qué de mi personal inquietud por esta situación:

Me he preguntado, y evidentemente no hallé respuesta, sobre qué pasa con las decenas y decenas de personas, jóvenes y no jóvenes, pobres y no pobres, mujeres y hombres, hombres y mujeres, que van quedando mutilados por el camino.

¿Qué sucede con ellos, con sus familiares, hijos, padres, con sus amigos, en su entorno habitual de vida y de trabajo –si lo tenían y lo mantienen- de tenerlo?

¿Qué hacemos nosotros, usted y yo, como comunidad, por mirar de frente a la pestilente realidad de un ser en fase tan nociva para sí y para los suyos?

¿Se puede hacer algo?

¿Se debe hacer algo?

Planteárnoslo, creo yo, es, por lo menos, una obligación moral; hacer algo, un deber cívico.

Continuaremos.

hectorvalle@adinet.com.uy

Recomendamos la lectura de la siguiente nota:
Entrevista a Narcóticos Anónimos
Una aproximación a la realidad del otro


http://www.uruguay.com/LaOnda/LaOnda/218/B3.htm

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