|
El Presupuesto, verdadero termómetro
¿Cómo será el cambio?
por Jorge García Alberti
Luego
de intensas jornadas vividas desde el pasado 1 de Marzo, esta semana ha
quedado definitivamente instalado el nuevo Gobierno ( sólo falta la
integración de los nombres pertenecientes al Partido Nacional) y
comienza ahora el tránsito sobre la realidad del país.
La batería de medidas anunciadas por el Presidente el día de su asunción
demuestran, claramente, una voluntad de cambio en casi todas las áreas
de acción.
Algunos temas, vinculados a decisiones estrictamente políticas, podrán
aplicarse en forma inmediata; otros aspectos que conllevan resoluciones
desde el punto de vista económico deberán esperar, por lo menos un año,
hasta tanto no se apruebe el Presupuesto del Estado del primer gobierno
de izquierda en la historia del país.
Esto ocurrirá recién a mediados del año 2006.
Hasta ese momento, el Gobierno sólo administrará los magros recursos
dejados por la anterior administración y deberá limitarse a reducir, si
lo cree necesario, algunos de los gastos previstos y reforzar otros
rubros que considere insuficientes.
Más aún, cuando el Presidente resaltó que Uruguay, como hizo hasta
ahora, continuará honrando sus compromisos internacionales.
Pero esto no quiere decir que se pase a la inacción.
Desde ahora, se iniciará una riquísima discusión que se dará, en primer
lugar, al interior de cada uno de los Ministerios y, posteriormente, en
el tratamiento parlamentario sobre cómo aplicar a la realidad nacional
el programa ofrecido a la ciudadanía por el Encuentro Progresista-
Frente Amplio- Nueva Mayoría, más allá del Plan de Emergencia.
Allí, los uruguayos podremos conocer las verdaderas intenciones y
prioridades del Gobierno, cuánto de lo que se prometió se puede
realmente concretar y cuánto quedará postergado para una segunda etapa.
En ese momento, estaremos en condiciones de dimensionar el alcance real
del cambio, fuera del cambio de espíritu, que ya vimos que se produjo.
Es cierto que, si tomamos en cuenta las cifras de popularidad y
credibilidad con que cuenta el Presidente al arranque de su gestión
(cercanas al 80%), es posible deducir que la flamante administración
dispondrá de una herramienta más, otorgada por más de ¾ partes de la
población, como para recorrer el camino con cierta tranquilidad.
Los tradicionales 100 días que se le otorgan a todo nuevo gobierno, para
conocer cómo se mueve y qué medidas aplica, en esta oportunidad, es
probable que se cuadripliquen. Recién a partir de aquel momento, es
probable que comiencen a producirse los primeros síntomas de desgaste.
Este punto no quiere decir que haya carta blanca. La discusión del
Presupuesto, traerá reclamos de varios sectores, y no se podrá
contemplar a todos en la medida que lo esperan. Además, es todo una
incógnita cómo se moverá la oposición durante ese proceso.
Para intentar minimizar eso y lograr consensos, el Presidente destacó
durante su discurso frente al Palacio Legislativo que apelará a la
integración de distintas comisiones en numerosos ámbitos de la sociedad,
con el fin de que todas las partes acerquen sus posiciones.
Es una forma de amortiguar el primer año de gestión y preparar a fondo
el Presupuesto, verdadero termómetro para evaluar hasta que profundidad
puede llegar el cambio prometido. LA
ONDA®
DIGITAL |
|