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El Estado entra en auditoría
La vergüenza y los dineros públicos

por Rafael Iraburú

Venezuela devalúa el bolívar en un 10,7 según lo previsto, incluso, en los presupuestos.

La economía brasileña crece un 5,2%, el guarismo más alto desde 1994.

El MERCOSUR bate récord de exportaciones en el 2004, alcanzando la cifra de US$ 135.600,9.

Argentina sale del default, luego de alcanzar un notorio éxito en el canje de aquella deuda, a lo que se espera en el corto plazo, una profundización de medidas que en lo socio económico, dinamicen y potencien el mercado interno, alentando, a su vez, la faz exportable de la economía del país hermano.

Así está la región, por citar unos ejemplos.

En lo que al Uruguay refiere, acaba de caerse el mini castillo de naipes que el funcionario Alfie, desde su mirada cargada de ironía, alentara a copiar e incluso, a respetar y mantener hasta el año 2010. Era una puesta en escena.

La falta de seriedad, la inoperancia, no sabemos a ciencia cierta si por falta de condiciones operativas desde los niveles individuales de inteligencia o por la misma característica del gobierno que se fue: la impericia y el “talenteo”, trajo ya su primer secuela, en lo financiero, y no por desmanejo de la institución bancaria afectada, a la postre la única netamente uruguaya y con notoria voluntad de permanencia y responsabilidad, más allá de lo que una investigación a fondo de por resultado en el tratamiento dado a la operativa interna, sino por la absoluta ligereza en el manejo de la cosa económica desde el Ministerio de Economía y Finanzas y por qué no reiterarlo, desde el Banco Central del Uruguay. Era una situación que debió merecer, mucho antes, medidas específicas que evitaran lo que hoy es noticia.

A su vez, comienzan a conocerse o a desconocerse públicamente, destinos de fondos públicos, ahora hablo en general, pensando a su vez en el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, algo que, veremos qué derrotero sigue en los próximos meses, habida cuenta de la implementación, saludable en tiempo y forma, de auditorías que revelen el real estado de situación de las empresas públicas uruguayas bien como los distintos tentáculos de ese pulpo llamado Poder Ejecutivo.

Y llegamos a la OPP. Esa repartición que, pese a ser, casi la más importante en el esquema operativo de la implementación y derivación de medidas económico-financieras, ha logrado sortear con éxito la esfera de lo mediático, para ahora merecer, reiteramos, una mirada crítica a todas luces digna de especial seguimiento.

Hemos casi perdido la capacidad de asombro pero peor, aun mucho peor, durante mucho tiempo el absurdo pareció tener sentido. Luego, lo corporativo, en el manejo de dineros y responsabilidades, devino en patológico y conseguimos postrar un Estado sin haber implementado, con seriedad, políticas concertadas tanto en lo productivo cuanto en lo social.

Respeto; el ciudadano y la ciudadana, merecen respeto.

Ojalá que las nuevas autoridades del Ministerio de Economía, y me dirijo al segundo y tercer escalón del mismo, comiencen a percibir cómo viene la cosa y cuáles son, realmente, las prioridades y lo digo sin ingresar en aspectos personales de duda o enjuiciamiento de conductas o capacidades sino y por sobre todo, porque desde esas funciones hay que tener un cuidado extremo en cómo desarrollar las relaciones personales y de todo orden. Hablo de una ética desde la función pública que, a la vista de su reciente acceso a la función, bien puede pensarse y buscar estadios más acabados de trato justo pero equitativo con todos los actores, sin distingos. Sin distingos de clase alguna.

La prioridad siempre fue y sigue siendo, el respeto para con el ciudadano de a pie y no la observancia de amistades a todas luces punibles por las secuelas que, tarde o temprano, pueden llegar a tener, al amparo de manejos “diferenciales” en el tratamiento respectivo, derivaciones no deseadas ni buscadas en un primer momento.

Hablamos de amiguismos, de corporativismos, vengan de donde venga, hablamos, claramente, del apartamiento en la conducta que un servidor público debe tener.

Porque la economía, recordémoslo por si fuese necesario, refiere al hombre, hace a la mejora, a la posibilidad de implementar acciones que mejoren la vida del hombre, en sus aspectos básicos y prácticos, en este mundo.

En tal sentido, pues, lo primero que un gobernante puede tener es respeto y lo último que puede perder, es la vergüenza.

Las medidas, pero más notoriamente, la forma en que el Ministro Astori tomó cuenta de la situación son, evidentemente, de especial destaque y apoyo. Es un hombre que, junto con el decidido acompañamiento del Presidente, evidentemente podrá alcanzar, desde su cargo y para lo que fue investigo, una inserción del Uruguay, mejor y con mayor sentido social.

Tomar ejemplo, pues, no sólo de los virtuosos sino de los sinvergüenzas para que, en uno y otro extremo, sepamos, sepa usted y sepa yo, a qué atenernos y cuáles son las coordenadas posibles e imposibles en la acción cotidiana y pública, de un hombre y un mujer en sociedad.

Y, por favor, no se enojen si hoy casi no puse, ni hablé, de números. La próxima nota, los tendrá.

rafairaburu@adinet.com.uy

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