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Agarrante Catalina y las dos
Esa confesión de Mújica, que de alguna manera tiene algo de Cantinflas, vale la pena utilizarla como forma de abordar algunos temas políticos que han estado sobre la mesa. En mi opinión esa forma que tiene Mújica de plantarse ante la realidad, por cierto siempre compleja y de aristas diversas, es una buena herramienta para encarar temas complejos. Quizás sea esto así porque Cantinflas fue el mejor intérprete de su propia realidad- En los últimos días el país ha vivido tres temas con mucha intensidad. Ellos son: a) la crisis de Cofac (cooperativa financiera), b) el debate sobre si el Partido Nacional debía tener uno o dos directores en cinco del Banco República (BROU), c) la resolución del gobierno nacional de rescindir la concesión de obra al Consorcio Ruta 1 SA, cancelando el contrato de peaje.
“Te digo una cosa” De estas tres zonas de tensión el gobierno apareció ante la opinión pública con algunos éxitos y en ofensiva. En el entorno de la crisis de Cofac, logró imponer el seguro para los depósitos, por más que los bancos extranjeros patalearon. Sobre la integración del BROU se sacó de arriba todo intento del Partido Nacional de querer condicionar por dentro la gestión del gobierno, en tanto los blancos no comprendieron aún que no fueron invitados a cogobernar, sino a tener un lugar en el Directorio para controlar. En relación a la concesión de obra el presidente Tabaré Vázquez y el ministro Víctor Rossi dieron una clara señal de que el programa de gobierno es para cumplirse y que en el nuevo Uruguay no hay lugar para empresas que se beneficien de la complicidad del Estado. Estos tres gestos fortalecieron la relación del electorado, particularmente progresista, con el nuevo gobierno y su gabinete. Es que la gente de izquierda no quería, no soportaba, ver a los blancos y los colorados en el gobierno. “Te digo la
otra” Si uno de los principios de la política es saber dividir al adversario y no unirlo, es claro que no es bueno que el Partido Nacional se corra hacia el Partido Colorado y es muy malo que Lacalle recobre el liderazgo en el Partido Nacional. Tampoco es bueno para el país y para el progresismo favorecer la idea de que blancos y colorados deben actuar juntos durante los próximos cinco años, estrategia aún no-confesada pero que se está trabajando por dirigentes de las dos colectividades históricas con miras a las elecciones de 2009. Firmeza y
grandeza Nada de eso. Lo que se está planteando es que a la vez que se aplica el programa y se tienen actitudes firmes ante centros de poder que respaldan a los partidos tradicionales, se debe tener una actitud de diálogo y de encuentro con sectores – cuantos más sean mejor- de los dos viejos partidos, con la intención de impedir la polarización política de la sociedad. El manejo de ésta compleja situación parece pasar por tener la capacidad para conjugar la firmeza con la grandeza, sin ningún tipo de soberbia, buscando ante cada problema el tender puentes con las otras fuerzas políticas. Por todo esto Catalina parece justo no cerrar las puertas de la negociación con el Partido Nacional, pero a la vez impidiendo, como se ha hecho hasta ahora, que al gobierno se le intente vaciar su compromiso de gobernar y de cambiar el país. LA ONDA® DIGITAL |
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