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El país
real
Estamos pintados
por Jorge García Alberti
En
los últimos días, ha trascendido desde el gobierno la herencia que,
según las palabras de sus voceros, está teniendo que administrar que
supera, por mucho, lo que se esperaba.
Eso va a comprometer muchas de las pautas del gobierno y habrá que
priorizar que hacer y que no, aspecto que se dirimirá en un cónclave
convocado para el mes de mayo.
En varios organismos del Estado, donde ya están avanzadas las
auditorias, se han puesto de manifiesto irregularidades que, por lo
menos, llaman la atención.
Vamos a centrarnos sólo en algunas. En el caso de OSE, lo que allí
estaba ocurriendo puede dejar perpleja a la persona menos impresionable
del mundo.
Un dato para empezar, sólo se factura el 47 por ciento del agua que,
supuestamente, se vende. El resto se pierde por distintos motivos, entre
ellos roturas.
Tiramos nada menos que el agua, uno de los elementos vitales que, según
pronostican todos los analistas del mundo, será factor de guerra en los
próximos años.
Pero eso parece no ser nada, ante las denuncias de contratos directos,
irregulares, gastos superfluos, muchos sin comprobantes, contratos de
alquiler de autos sin motivo aparente. Este último punto no sólo
atribuible a OSE, también a UTE, aunque fue corregido en el último
período.
Ahora, si seguimos dentro de la categoría del asombro, lo que hoy se
conoce como irregular y, quizá, sorprenda a muchos, resulta que ya
figuraba en el informe del Tribunal de Cuentas del 2003, que fue enviado
a la Asamblea General, con multitud de observaciones a la gestión de OSE
y de otras reparticiones del Estado.
¿Que pasó entonces?. Pasó que la Asamblea General no se reunió para
considerar el tema y, por lo tanto, si había algo irregular, quedó en el
cajón.
Y uno puede preguntarse ¿ el Tribunal de Cuentas, no tiene un capítulo
especial en la Constitución de la República, donde se le asignan
cometidos y funciones específicas?.
La respuesta es claramente afirmativa. El Tribunal de Cuentas “debe
intervenir en todo lo relativo a la gestión financiera del los órganos
del Estado.... y denunciar, ante quien corresponda, todas las
irregularidades en el manejo de los fondos públicos e infracciones a las
leyes de presupuesto y contabilidad”.
La denuncia se hizo, nadie la tomó en cuenta.
Consultado alguno de los ministros del Tribunal, nos dijeron que este
era un reclamo permanente del organismo, que la Asamblea General tomara
cartas en los asuntos, no solo de OSE, sino de todas las observaciones
realizadas.
Esto, parece, que se va a corregir en la actual Legislatura, ya que el
Presidente de la Asamblea General, Rodolfo Nin Novoa, vio que el tema
era grave.
Lo que surge del razonamiento que venimos siguiendo es que, hasta hoy,
se ha Estado violando la Constitución. Eso, tampoco parece preocuparle a
nadie. En otros países, la Carta Magna, es el libro de cabecera, desde
el primer al último ciudadano.
Hay otra pregunta que también surge de inmediato ¿ para qué está el
Tribunal de Cuentas si nadie hace caso a sus recomendaciones y
sugerencias?.
Uno de los ministros consultados fue muy claro en su respuesta: “ Mirá,
yo siempre lo dije en las reuniones, lo que pasa es que estamos
pintados. Y cuando la cosa se ponía muy fea, en cuanto a la discusión,
agregaba: estamos pintados y la mayoría de las veces, ni pintura
tenemos”.
Una forma muy sutil de decir que el Tribunal de Cuentas no existía
Después nos sorprendemos cuando nos enteramos que los cargos públicos,
actuaban con negligencia. Si todo funciona como funciona, por algo es.
Para este tema creo que también llegó la hora de un profundo cambio.
Si no reconocemos el rol que le toca al Tribunal de Cuentas, reformemos
la Constitución, eliminémoslo y bajaremos en algo el gasto del Estado.
La palabra la tienen los dirigentes políticos. LA
ONDA®
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