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A pesar de todo crea en las encuestas
por Carlos Zapiola
En los últimos días han
florecido las encuestas departamentalizadas con miras a las elecciones
municipales de mayo.
Comparando números, datos, alcances y formas de encuestar, nos
encontramos que hasta los más añejos presentadores cometen errores de
principiante y que la validez y el lugar de seriedad que habían
recuperado los encuestadores en general luego de octubre 2004, y que
estaba válidamente cuestionado por la grosera manipulación que habían
hecho en la inmensa mayoría en el Referéndum de ANCAP, ahora sí se puede
poner en cuestión.
Reaparecen quienes debían estar muertos y enterrados con datos que nunca
se aproximaron a los que se dieron en el Referéndum o las elecciones
nacionales y solamente falta que alguien nos diga que vuelve aquel que
pronosticó desde marzo 2004 que habría balotaje, ganaría Larrañaga y
Amaro pelearía por tercios con su Partido Colorado en Florida.
Mirar el mapa hace ver que algunos departamentos son más que la capital
y una de las rutas en las que tiene poblados, más si allí está la
capital y en las otras rutas nacionales la victoria de los partidos
fundacionales se sigue dando elección tras elección.
Mirar el mapa y decir que se encuestó en lugares donde no hay ciudad o
concentración urbana, porque un conocido alguna vez se lo mencionó o
mostró fotos de la existencia de una escuela rural desde la que se midió
una boca de urna ya no es una barbaridad solamente: es casi un delito.
Mirar el mapa y tomar en cuenta que la capital concentra el 80 % de los
votantes, que tres y no dos como se cree poblados más componen la
mayoría del departamento y en base a la experiencia (que no sirve para
comparar porque el gobierno nacional del 2000 era tradicional y eso no
ocurre ahora), que los octubre y los mayo son en alguna forma
comparables es confirmar que el estar sentado en la oficina no es bueno
esperando datos; que uno además se anquilosa si no se actualiza en
nuevas técnicas y la forma de análisis se torna disparatada si se piensa
el país con parámetros de 1999 o 2000.
Estamos en 2005. El ex diputado Sellanes decía que no conocía ninguna
encuesta seria sobre su departamento pocos días atrás. Tiene razón. Aún
no la hay.
Lo mismo ocurre con Rivera, donde los que olfatean pero no hacen
estudios científicos, ven a Tabaré Viera reelecto. Que lo puede ser,
pero por favor: basta de talenteos. Basta de copiar a los que de verdad
trabajan. Basta de ignorar que cuando no se es primero es porque alguien
actuó con mayor rapidez, mejor equipo o es más capaz. Hasta de pronto
ese que le ganó un resultado trabajaba en encuestas varios años antes
que dejara un cargo de asesor político, y que aunque aprendió bastante
le faltan aún lecciones, y una es la de no ser soberbio y creer que la
gente y los actores políticos y sociales son tontos.
Si no se tiene infraestructura para obtener una mejor toma de datos es
una lástima, pero eso no puede llevar a dar datos que son promedios,
semisumas, inventos en fin de supuestos comportamientos ciudadanos.
Si tomamos octubres y mayo, nunca podría ganar Tabaré Viera en Rivera,
porque le implica al Partido Colorado duplicar su votación de octubre. Y
eso reiteramos, no lo podemos afirmar.
Falta muy poco para mayo. El que no entienda que puede haber sorpresas
en las Intendencias, y en todo sentido no conoce el Uruguay. Y el que lo
conoció hace cinco o diez años, hoy no lo puede entender si no lo
recorre sistemáticamente.
Qué Intendencias hoy no están en discusión podría afirmarse que son
únicamente Montevideo y Canelones. Quizás Maldonado.
Escribir o decir otra cosa es hacia el gran público robarle caramelos a
los niños.
Y a pesar de todo, crea en las encuestas. Tuvo ya pruebas muy acabadas
desde el 2003 en quien se puede confiar y quien o quienes mienten o
acomodan las cosas hasta que es imprescindible decir la verdad para
poder seguir siendo competitivos.
Haga memoria. Busque datos. Compare. Analice. LA
ONDA®
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