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Tiempo presente
Cuando la espera no es aceptación

por Rafael Iraburú

Poder Ejecutivo
Ante todo, y desde lo positivo, ha comenzado un tiempo de ordenación, y sinceramiento, al estar de los anuncios y primeras acciones oficiales en el Uruguay, que trae consigo, una voluntad de cambio a todas luces compartible.

Asimismo, la propia gestión desde la Auditoría Interna de la Nación, si bien aun no cubre la totalidad del espectro del Poder Ejecutivo, nos dará, además de sorpresas y/o constataciones respecto de acciones digamos, un tanto inarmónicas, también brindará una puesta a punto sobre el real funcionamiento del aparato estatal y paraestatal.

Esto último, sin dudas, más allá del cierre de grifos en excesos, llamémosles así, será harto importante para un manejo no sólo mejor sino más, mucho más, afiatado de los instrumentos que el Estado tiene consigo para la puesta en marcha de programas en sus diversas áreas de influencia.

Todo ello, sabido es, dará como resultado un ordenamiento del gasto que, a su vez, redundará en un diálogo mucho más acabado entre lo que es o fue la intención con que partiera una instrucción y su posterior recibo por parte de la unidad ejecutora bien como de los ciudadanos afectados en cada uno de los casos.

Organismos internacionales de crédito
Se ha dado prioridad, lo que es compartible, al tratamiento, inmediato y en un plano de discreción, al diálogo con los organismos internacionales de crédito, con vistas a subscribir acuerdos que viabilicen antes que una ayuda, la posibilidad cierta de manejar con mayor soltura, vencimientos de pago a todas luces inadecuados, producto de la más que pobre labor del último ex ministro de Economía.

Mientras ello ocurre, hubo marchas y contramarchas, lamentablemente dadas las primeras por el actual viceministro de la Cartera en cuestión, respecto de una emisión de bonos que luego el propio Ministro, con mayor soltura y apoyatura, no sólo política, logró disimular la impericia con que fue llevaba a cabo.

Es lógico que, admitámoslo, un equipo que recién hace sus primeras acciones tenga para sí luces y sombras, lo que es bueno también, es evaluar si un Secretario de la talla del actual, elevada, por cierto, merece, y también nuestro país, lo que es aun más importante, un equipo como el que hoy le acompaña o, también en un plano de discreción, y sin que con ello se roce la honorabilidad de nadie sino y, por sobre todo, su real consustanciación con la función, más allá de una idoneidad aparentemente acorde por imperio de una formación académica equis, y la hora, para la cual Nación exige lo mejor, convendría ir mirando en un círculo mayor, posibles recambios para el corto o mediano plazo.

¿Producción o maquillaje?
Si bien reiteramos que estamos a menos de la mitad de los consabidos cien días mínimos que hay que darle, que suele dársele, mejor dicho, a un gobierno para que muestre su real potencial, habremos hoy de puntualizar, una vez más, lo que entendemos del caso debe merecer, sí o sí, la prioridad de una nación y de un gobierno que, más allá del discurso, lo sabemos progresista: Políticas productivas.

Queremos pensar que hay en preparación un plan de acción para la promoción de la producción, desde agroproductos hasta la misma generación, aun mayor y con más valor agregado, es decir, no apenas la que sale de algunas zonas francas que en nada benefician al contribuyente nacional, productos de la inteligencia, por ejemplo: software.

El país está postrado. Al país, digámoslo, lo dejaron, productivamente, cual tierra baldía y a ello, y en especial a ello, hay que abocarse, y no tan sólo a mejorar números por via de la continuación de una política monetaria, una de cuyas caras es la cotización del dólar en nuestra plaza, que tanto daño nos ha hecho.

Porque, mis amigos y amigas, seamos francos: ¿Qué motivos hay para revaluar el peso uruguayo? ¿Por qué la Argentina mantiene un determinado tipo de cambio? ¿Acaso se pondrá de ejemplo lo que viene haciendo el Brasil, que también merece un amplio rechazo en materia de política cambiaria? Pero es que el Brasil no es tan fácil de explicar como las cuentas del Uruguay, así de simple. El Brasil tiene de los colores, la gama toda, en tonos y semitonos, luego, posee atributos y vías, las más diversas, para morigerar lo que nosotros entendemos como mala política, de la mano de la instrumentación de otras acciones que sí validan un desempeño superior de su economía, tal como viene sucediendo.

Sector Agropecuario
Del mismo modo, y con igual intensidad, esperamos, tal como su Ministro lo acaba de anunciar, que la Secretaría de Ganadería, Agricultura y Pesca saque, se acaba de informar que en poco más de un mes, un plan con verdaderas políticas de incentivo a la producción y no tan sólo, la nominación, que en realidad correspondería a un funcionario de tercer nivel, digo: el presentarle a su Ministro un plan de canasta básica, si a él le cupiere tal instrumentación, en tanto el titular de la Cartera, bosqueja, hoy sí y mañana también, ese plan que ahora aparece cercano en el horizonte y que todos debemos no sólo esperar sino luego, no lo olvidemos, ayudar a instrumentar.

Porque se precisa un agro productivo y no la producción de endeudamiento que consecuentemente todos los gobiernos desde los últimos 40 años han parido de la mano de un proteccionismo escandaloso, denigrante y empequeñecedor.

Hablo de darle una y otra vez, plazos y más plazos a productores que hace muchísimo no producen ni cuidan sus campos, mientras que al comercio minorista y a los propios consumidores, a través de ese cáncer no declarado nunca cual es el crédito personal, ven cómo les quitan lo poco que tienen.

¿Cómo va a hacer el Banco de la República con esta nueva generosa ayuda a los endeudados? ¿Cómo la va a bancar? ¿Quiénes habrán de bancarla, en puridad?

Por favor! Basta de estas situaciones y aboquémonos a la instrumentación de medidas serias y que a la larga traigan mejoras a la producción, a sus productores y a toda la ciudadanía.

Instrumentemos mejores y mayores seguros para la producción, pero que los tomadores de créditos públicos sean obligados a presentar, permanentemente, el estar al día con la cobertura debida, en el área que le competa, de los respectivos seguros a sus instalaciones, a su producción bien como a su personal.

Así y todo, vale destacar lo que viene dándose en toda la Administración en cuanto al achique del gasto bien como a la vigilancia extrema en no dispersar recursos, toda vez que los mismos de por sí son escasos.

Hay un tiempo de espera y un ansia de concreciones solamente parangonable con la esperanza en un mañana mejor. Ello vendrá, seguramente, si todos nos mantenemos responsables, corresponsables, de esta gestión que no es, ni mucho menos, tarea de unos pocos, sino de todos. Tan sólo esos pocos tienen sí, y por un equis período de tiempo, la honorable distinción de llevar a cabo lo que el pueblo, en las urnas eligió y el pueblo, nuevamente en las urnas, convalidará o no, al estar de los resultados y los caminos empleados para obtenerlos.

En suma, sin duda, y en tan poco tiempo, se ha hecho bastante, y dentro de lo hecho, bastante bien, salvo excepciones. Esperamos, eso sí, seguramente una mejora en la profundización de las medidas otrora pregonadas y que la Nación espera sean puestas en práctica.

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