Brasil
Competitividad, tecnología y monopolización de mercados 1. La capacidad tecnológica puede ser definida como el conocimiento del modo de desarrollar, producir y comercializar un cierto bien o servicio y la posibilidad física de transformar en actividad económica este conocimiento. Es posible detener un avanzado conocimiento y dominio tecnológico de los métodos de producción de un cierto bien en un cierto sector manufacturero y no con relación a otro bien, inclusive del mismo sector. Es posible detener el conocimiento teórico de una cierta tecnología y no tener los recursos físicos para obtener los resultados que dicha tecnología permite, en teoría, alcanzar. 2. Los objetivos del esfuerzo para aumentar la competitividad y su relación con el progreso tecnológico permiten lanzar luz sobre el proceso de desarrollo económico, la naturaleza intrínseca de desequilibrio que lo caracteriza, la tentativa permanente de monopolizar mercados, su relación con la distribución de la renta internacional y, por lo tanto, con el Poder. 3. Es preciso enfatizar que el desarrollo económico (y hasta el mero crecimiento), debido a las transformaciones estructurales que provoca, es incompatible con situaciones de libre competencia o con mercados libres que, por más deseables que sean, son situaciones teóricas. 4. La libre competencia en todos los mercados de factores y de productos sería la situación ideal en que el sistema económico alcanza el mayor nivel de producción, con la mejor asignación de recursos, con los menores márgenes de lucro (suficientes apenas para remunerar inversores y mantener el nivel de inversión necesario a la perpetuación de la empresa) y, por lo tanto, con la mejor distribución de renta.Todavía una de las condiciones para que haya una situación de libre competencia en cualquier mercado específico es que las tecnologías de producción sean conocidas o por lo menos razonablemente accesibles a todos los productores. Esta situación de pleno conocimiento tecnológico sería y continuará siendo razonablemente correcta para la mayor parte de los mercados agrícolas y en el inicio del desarrollo industrial cuando los bienes de capital que incorporaban las tecnologías de producción, ej. máquinas textiles, eran relativamente fáciles de ser reproducidos y donde el acceso a este conocimiento no era legal ni eficazmente reprimido. La hipótesis de pleno conocimiento de las tecnologías y de acceso a ellas, por la inexistencia de patentes, era por lo tanto razonablemente correcta en el tiempo de los primeros expositores de la teoría económica capitalista como Adam Smith y David Ricardo. Es verdad que desde entonces la importancia del conocimiento tecnológico era reconocida como crucial, como indicaba la legislación inglesa, que además se reveló como poco eficaz, sobre prohibición de salida de operarios y técnicos para el Continente. 5. El modelo de libre competencia es un modelo estático donde no se dan cambios de métodos de producción y en que los productores se conforman con obtener un mínimo de lucro. El modelo estático sirve como dinámico cuando los cambios son muy lentos, o mejor, cuanto más lento es el ritmo de cambio más sirve el modelo estático como reproducción simplificada de la realidad. Ahora, como los cambios tecnológicos se dan, y hoy con una velocidad cada vez mayor, y los productores no tienen porqué conformarse con obtener apenas un mínimo de lucro, aquel modelo se distancia cada vez más de la realidad y su utilidad disminuye para la formulación de políticas de desarrollo económico. El modelo que más se aproximaría a la realidad sería un modelo en que los productores en cada mercado procuran activa y permanentemente reducir el número de competidores, ya sea por la adquisición comercial, ya sea por el dumping, o por la introducción de innovaciones tecnológicas. Los dos primeros métodos de reducción del número de competidores tienden a ser prohibidos o reglamentados internamente por la legislación antitrust y antidumping y externamente por las normas de la OMC. El tercer método es, por el contrario, estimulado por la legislación de protección a la propiedad intelectual que, en la práctica, legaliza situaciones de monopolio temporario, bajo el argumento de que tal sería necesario para estimular la innovación tecnológica y su difusión. 6. Schumpeter procuró demostrar teóricamente las causas del crecimiento económico a través de la incorporación de progreso tecnológico al proceso productivo. El empresario, al introducir nuevos productos o nuevos procesos, altera con esto el equilibrio del mercado a su favor. Este empresario crea una situación monopolista y por esta razón obtiene un lucro extraordinario no obstante, más temprano o más tarde, su innovación es reproducida por imitadores que hacen que el mercado vuelva a presentar la situación de muchos productores, producto homogéneo y demás condiciones del modelo de libre competencia. Este retorno tornaría nuevamente válidas las explicaciones teóricas estáticas de corto plazo para la formación de precios y equilibrio de los diversos mercados. Todavía, y esto es fundamental, en la medida en que se restrinja la difusión de conocimiento sobre nuevas tecnologías; existan barreras naturales o se levanten barreras artificiales a la entrada de competidores en el mercado; y se acelere el proceso de creación de nuevos productos y procesos: el retorno a la situación de competencia perfecta en cada mercado se torna cada vez más difícil y los mercados pasan a tender siempre a la imperfección, esto es, la imperfección de competencia pasa a ser la regla en el mundo real. 7. Así, el objetivo del progreso tecnológico, que permite el aumento de la producción y la reducción de costos, es justamente contrario a los conceptos centrales de la teoría neoliberal, la cual prevé como objetivo ideal, y posible de ser alcanzado, la perfección de la competencia en los mercados, la cual sería por su parte el resultado del libre juego de sus fuerzas. El esfuerzo de generar nuevas tecnologías tiende a aumentar la competitividad de la empresa y reducir el número de competidores en cada mercado, contrariando así, en su fundamento, los objetivos de la teoría neoliberal. 8. Las ideas de división del trabajo, especialización, progreso tecnológico, ventajas comparativas se unen para esclarecer la evolución histórica de la economía internacional, que se caracterizó por una enorme expansión de la producción y del comercio y por la concentración de la renta en el plano internacional. El proceso de desarrollo económico es esencialmente desequilibrado por la búsqueda constante de transformaciones de los medios de producción y de creación de nuevos productos, con la finalidad de obtener mayor poder de mercado, el cual permite a las empresas obtener mayores lucros, por más tiempo. El modelo de equilibrio y de mercado libre, necesario para que se puedan obtener ciertos resultados matemáticos e ideológicos, en especial en la teoría de precios, no se verifica en la realidad de la evolución del sistema económico, que se ha caracterizado por el crecimiento y por el desequilibrio. En el proceso de crecimiento, la idea de competitividad es central. No existe una idea de un mercado competitivo donde cada empresa tiene igual poder de mercado para influir en los precios, pero si la idea de que cada empresa desea ser más competitiva, esto es, desea mayor poder de mercado para justamente influir en los precios, con la finalidad de tener un mayor margen de lucro. 9. En este análisis cabe mencionar y distinguir las ventajas comparativas estáticas de las dinámicas. Las ventajas comparativas estáticas surgen de la dotación de factores naturales. Aún en este caso, no son totalmente estáticas y permanentes, en especial en los países subdesarrollados, pues su stock de recursos naturales no es totalmente conocido, su mano de obra no es totalmente calificada y sus bienes de capital no son de última generación y, por lo tanto, en especial en el área mineral, las transformaciones pueden ser súbitas. Las ventajas comparativas dinámicas son adquiridas por la adquisición y aplicación de conocimiento científico y tecnológico a la actividad económica (y no sólo por la realización de investigación). Estas ventajas se verificaron en especial en el desarrollo del sector industrial pero hoy tienden a darse cada vez más en la agricultura que pasó a industrializarse (esto es, a tornarse menos dependiente de la naturaleza, que es aleatoria) y a permitir un mayor control humano del proceso productivo a través de la biotecnología, es eventualmente de la meteorología y del control climático. Todavía, no hay aún una comparación posible entre la inestabilidad intrínseca de los mercados de productos agrícolas y la estabilidad mucho mayor de los mercados industriales y de servicios, como indican la existencia de bolsas de mercaderías, las fluctuaciones de precios y la especulación derivada. 10. El sector de transformación industrial, que caracteriza el crecimiento económico y que se basa en la tecnología y en el cual la interferencia humana es predominante (en contraste con el sector agrícola), ha tenido como dínamo el esfuerzo de las empresas para superar situaciones en que un productor competente monopoliza un mercado de cierto producto en un momento dado. En un primer paso, la empresa procura romper el monopolio para, en una segunda instancia, intentar crear un monopolio en su propio beneficio. Naturalmente, una empresa que consigue crear un mercado para un producto nuevo o entrar en un mercado de un producto ya existente y en él conquistar una franja para sí detenta una ventaja comparativa revelada en la producción de dicho bien. 11. Las ventajas comparativas, aunque puedan ser estimadas a nivel nacional, solamente tienen un mayor interés económico a nivel empresarial. No importa que los estudios teóricos indiquen que un país tiene o no ventajas comparativas en la producción, de un cierto producto, digamos, máquinas-herramienta. Esta tiende a ser siempre una constatación a posteriori, más allá de la dificultad en hacer comparaciones entre países en cuanto a las ventajas comparativas, por la escasez de los datos empresariales, por las diferencias de criterios de recolección de datos, etc. Sin embargo, la tendencia es de afirmar que un país tiene ventaja comparativa si produce y exporta un bien y cuando no lo hace se dice que no tiene una ventaja comparativa. 12. Así, las empresas en especial las industriales no se conforman con un determinado padrón de ventajas comparativas a favor de tal o cual empresa y, por lo tanto, están siempre procurando crear ventajas comparativas en su favor, están siempre procurando crear nuevos mercados o entrar en mercados viejos o controlarlos, no guiándose en absoluto por estudios económicos a posteriori que pretendan definir quien tiene y quien no tiene ventajas comparativas y desde lo alto de esta pretensión, qué países pueden y deben y qué países no pueden y no deben producir ciertos productos. Monopolización, ventajas y distribución de renta 13. Ahora, partiendo del plano empresarial (microeconómico) para el más amplio (macroeconómico) de los Estados, se verifica que es justamente porque los países no se conforman con ciertos padrones de ventajas comparativas o porque desean mantenerlos que los mercados internacionales no consiguen jamás presentar las condiciones definidas como de libre competencia. 14. Los Estados procuran, por diversos medios, modificar las características de sus dotaciones de factores para proteger o adquirir ventajas comparativas en la producción de ciertos bienes o porque consideran importante mantener su producción en su territorio por razones estratégicas (garantir el suplemento de insumos básicos para actividades civiles y militares, ej.: el acero) o coyunturales (como mantener el empleo, ej.: en el sector textil) o en relación a los cuales, por haber demanda más fuerte y oferta menor, los precios y los márgenes de lucro pueden ser más altos. 15. En el último caso, que es el que más interesa en el momento, estos productos en que los márgenes de lucro pueden ser mayores son justamente aquellos más difíciles de ser producidos o por ser su materia prima rara o por ser la técnica de producción más compleja y, por esto, dominada por pocas empresas en pocos países, o aún porque exigen un esfuerzo previo de acumulación de capital y tecnología (bajo la forma de máquinas) que no está al alcance de todas las empresas en todos los países ni es de dominio público. Esta situación se da en la química fina, en especial fármacos y medicamentos, de extraordinaria importancia económica (y política), en especial para países de gran población paupérrima, como Brasil. 16. Todo el esfuerzo de cada empresa, en el campo de la tecnología, y de cada país, en el campo de sus políticas relativas a los factores de producción, es justamente procurar alterar las ventajas comparativas relativas existentes en un momento dado (que son indicadas por la capacidad de producir y exportar ciertos bienes) a través de la modificación de las características de sus factores de producción, y tornar los mercados no más competitivos pero sí menos competitivos. 17. La situación típica (e ideal), si no del capitalismo como régimen teórico, pero sí del capitalismo como régimen económico real, y seguramente de cada empresa, no sería la libre competencia en los mercados de sus productos (aunque sí para los mercados donde adquiere sus insumos, tales como la mano de obra) pero sí los mercados oligopólicos, con el menor número posible de empresas competidoras. 18. En cada momento, ciertos países poseen ventajas comparativas en lo que tiene que ver con la producción de ciertos bienes y servicios con relación a los que se verifica, simultáneamente, una demanda más intensa y una oferta insuficiente. En general dichos países tienden a ser aquellos que tienen la capacidad (excepto aquellos que detentan una situación de quase monopolio natural, como por ejemplo la producción de diamantes en África del Sur) de generar nuevos productos con estas características, esto es, aquellos países que se encuentran en la vanguardia del desarrollo científico y tecnológico. 19. Como consecuencia de la situación de que gozan estos países en el sistema mundial de ventajas comparativas relativas, sus poblaciones se benefician de un padrón de renta más elevado por esta razón y no sólo como consecuencia de su mayor productividad como argumenta la teoría económica. Países como Estados Unidos, Alemania y Japón, alcanzaron las posiciones que hoy detentan como resultado de un esfuerzo de voluntad política en este sentido. Sus dirigentes están concientes de tal situación y de que tales ventajas no son ni innatas ni inmutables y que pueden ser adquiridas por cualquier país, y de esta manera dichos países defienden la tesis de que los demás países no pueden y no deben utilizar el poder el Estado para modificar la posición de sus sociedades en el sistema momentáneo de ventajas comparativas. Abogan estos países hoy desarrollados que en primer lugar los países subdesarrollados no se encuentran en desventaja sino que gozan de otras ventajas comparativas y, segundo, que estos terceros países deben, eso sí, aceptar el libre juego de las fuerzas de mercado y evitar interferir con estas fuerzas para modificar las características de sus factores de producción con la finalidad de crear ventajas comparativas para sus empresas. 20. Así, mientras los países que detentan las posiciones privilegiadas en el sistema económico internacional debido a las ventajas comparativas de que gozan en la producción de ciertos bienes y servicios abogan por el libre juego de las fuerzas en los mercados nacional e internacional como la mejor política de desarrollo económico, estos mismos países a través de un intenso esfuerzo de investigación científica y tecnológica intentan crear nuevos productos y nuevos procesos para tornar mercados específicos menos competitivos, esto es, crear mercados donde no encuentren competidores y por lo tanto puedan fijar precios más altos y obtener mayores lucros. 21. La idea central de la política económica de los países altamente desarrollados es de que es posible cambiar las características de sus factores de producción para tornarlos más eficientes, reducir costos, alterar el padrón de ventajas comparativas relativas, obtener mayores márgenes de lucro y, finalmente, redistribuir a favor de su población la renta mundial. Este proceso depende esencialmente de la capacidad de transformar el sistema productivo a través de innovaciones tecnológicas. 22. Es posible argumentar que la capacidad de generar conocimiento científico puede estar desvinculada de la estructura económica de la sociedad, aunque esto se de cada vez menos debido a la creciente dependencia de los científicos de equipamientos altamente sofisticados para sus investigaciones. Todavía, la capacidad de generar innovaciones tecnológicas depende decisivamente de las características de esta estructura. La capacidad de generar innovaciones tecnológicas está estrechamente ligada a cuatro condiciones: existencia de una industria de bienes de capital, en la que se incluye la química, con sus características especiales; formación sistemática y orientada de recursos humanos; inversión de largo plazo en investigación científica y tecnológica y, finalmente, valorización social, política e institucional de las actividades científicas y tecnológicas, medida no por la retórica sino por la ubicación de recursos presupuestarios, por la política fiscal y por la distinción social conferida. Estas condiciones deben darse simultáneamente para permitir generar un flujo constante de invenciones científicas y de innovaciones tecnológicas. 23. No existe generación de nuevas tecnologías sin una base de conocimiento científico y sin una industria de bienes de capital, debido a la forma como se verifica la propia génesis, en la práctica, de las modificaciones del proceso productivo. El proceso que va a resultar en una innovación tecnológica se inicia con la ocurrencia de un problema (o desafío) en el proceso productivo. A partir de la ocurrencia de este problema, se busca, con el auxilio del stock, existente y disponible en el país, de conocimientos científicos y tecnológicos desarrollar la solución tecnológica para dicho problema. Encontrada una posible solución, es necesario testarla. Testada esta solución, es necesario volver al stock de conocimientos científicos y tecnológicos para perfeccionarla y de ahí en más en un proceso interactivo hasta que se hayan incluso desarrollado los nuevos equipamientos, o modificado los existentes, para incluir la solución tecnológica para el problema (o el desafío) en el propio proceso productivo. Por otro lado, y paralelamente, la pesquisa científica pura aumenta el stock de conocimientos disponibles y facilita el proceso de innovación tecnológica. 24. Así, los esfuerzos de investigación científica y tecnológica dependen de la existencia de una industria de bienes de capital donde se puedan fabricar los nuevos equipamientos necesarios para introducir la innovación tecnológica, inclusive en el área química. Sin estos nuevos equipamientos no hay como pasar de los problemas (o desafíos) encontrados en el proceso productivo al campo del perfeccionamiento o del campo de los productos conocidos para el de la generación de nuevos productos. A no ser que se acepte como objetivo deseable para un parque productivo nacional una situación permanente de atraso con relación a los parques productivos de otros países más avanzados, lo que acarrearía una situación de creciente no competitividad a nivel internacional. Por otro lado, la mera existencia de un parque de producción de conocimientos científicos (universidades, laboratorios, etc.) y de un parque industrial, aunque este tenga un sector de bienes de capital, no garantiza la ocurrencia eficiente de un flujo constante de innovaciones y por lo tanto de modernización pues es necesario que haya un estrecho relacionamiento entre todas las partes de este sistema, que haya mecanismos sociales que los vinculen de forma eficiente y en esta cuestión la parte desempeñada por el capital extranjero multinacional es de gran importancia. Es necesario que el sector industrial que utilizará los bienes de capital esté entrosado económicamente con el sector de bienes de capital del país y no con el sector de bienes de capital de un tercer país, esto es, que haya un mercado para la producción de aquellos bienes de capital y que no haya una vinculación empresarial que torne cautiva la industria que compra bienes de capital con relación a suplentes en terceros países. Por el contrario, tanto la investigación científica como la investigación tecnológica tienen a realizarse en un vacío económico y social, sus resultados tienen a no ser incorporados al proceso productivo y así los esfuerzos de generación de tecnología (formación de personal, instalación de laboratorios, etc.) se desperdician. 25. Sería posible a la industria de un país utilizar parcialmente bienes de capital importados. Sin embargo, en primer lugar, hay ciertos bienes de capital altamente sofisticados de acceso totalmente restricto, esto es, no importables o de utilización altamente controlada como supercomputadoras y máquinas operadoras especiales, por razones militares o por constituir el cierne del proceso; en segundo lugar, el esfuerzo de construcción de la industria nacional de bienes de capital es la única forma de permitir el entrenamiento de mano de obra altamente calificada y de ingenieros de alto nivel y la generación de innovaciones en el sector de bienes de capital; en tercer lugar, este esfuerzo permite la mejor adaptación de estos bienes de capital al ambiente nacional; y en cuarto lugar, la existencia de la industria reduce la vulnerabilidad económica y política de la sociedad y la fragilidad frente a presiones externas. 26. En síntesis, tanto por parte de los Gobiernos como de las empresas, los objetivos de los esfuerzos de desarrollo científico y tecnológico y por lo tanto del descubrimiento de nuevos productos y nuevos métodos están vinculados decisiva y naturalmente a un esfuerzo de reducción de competencia en los diversos mercados a través del aumento de la competitividad de la empresa individual. En escala nacional, el aumento de la competitividad del conjunto más amplio de empresas de un país corresponderá a una modificación de la distribución de la renta mundial (en términos de volumen de flujos y no de reglas jurídicas), del Poder relativo de los Estados, en un contexto de globalización y de creación de nuevas correlaciones de fuerzas económicas y políticas mundiales. De no ser así no habría justificación para que las empresas guardasen tan celosamente sus secretos industriales y para que los Estados altamente industrializados se interesasen tanto por impedir, a través de reglas internacionales cada vez más estrictas de propiedad intelectual, la difusión de tecnología. 27. Estos procesos que reflejan la disputa por mayores parcelas de los flujos de renta que resultan de las transacciones económicas internacionales y por la reestructuración del orden internacional que rige estas transacciones (y que determina el padrón general de distribución de renta) son procesos mal comprendidos en su complejidad e interconexiones. La modernización en un contexto de globalización 28. En un contexto de lucha por la reorganización del régimen de distribución de la renta mundial, de globalización y de aceleración tecnológica, una estrategia de modernización y de desarrollo debe tener como finalidades, del punto de vista externo, en primer lugar la inserción de Brasil en niveles cada vez más elevados de la división internacional del trabajo, que permitan obtener una mayor parcela de renta mundial, y por lo tanto el rechazo firme del argumento de que, por razones de las aducidas ventajas comparativas que tendría Brasil, cabría al País la concentración de esfuerzos de inversión en escalas de tecnología de producción menos sofisticada. En segundo lugar, cabría procurar por parte de Brasil, en conjunto con los países del MERCOSUR y de América del Sur, de una posición cada vez más importante en el contexto del sistema económico y político internacional que nos permitiese influir mejor en el proceso de reorganización del orden económico y político internacional, objetivo que es posible anhelar debido a las condiciones demográficas y de recursos naturales, sin aceptación de situaciones de soberanía de segunda clase. Estos dos objetivos, al tener que ser procurados en un ambiente de lucha económica por el establecimiento de un nuevo régimen de distribución de renta mundial y de reorganización del control político internacional, tienden a ser resistidos por los diversos países que serían afectados por la transformación de la posición relativa de Brasil y de América del Sur. 29. Del punto de vista interno, en el contexto de globalización y de reorganización del régimen de distribución de renta y de aceleración tecnológica, una política de modernización de la economía, atendidas las preliminares de estabilización de precios y de reducción de stock de la deuda, desde que estas preliminares no desarticulen el sector de pesquisa científica y tecnológica y el sector de bienes de capital, debería partir de la constatación de la escasez de ahorro externo y de la dificultad natural en adquirir tecnología de última generación. 30. La innovación tecnológica, del tipo equivalente a la introducción en el mercado de un producto nuevo, corresponde a la posibilidad de obtener lucros extraordinarios a través de un mayor poder de mercado. Esta innovación será cuidadosamente protegida por su depositario y no será transferida por él pues su transferencia correspondería a la creación de competidores, al aumento de oferta, a la reducción de los precios y, por lo tanto, de su margen de lucro. Da ahí la tentativa permanente de aumentar la protección jurídica a la propiedad intelectual, en especial industrial, a través de su extensión en el tiempo y en el espacio, de su automatismo de aplicación y de la reducción de las informaciones para su registro. Esta es la tecnología de última generación, aquella que determina poder de mercado y la capacidad de redistribuir la renta a favor de la empresa y del país donde está la sede de la empresa que la detenta. Naturalmente, se puede comprar, se puede importar el producto que incorpora la última tecnología, pero no se puede comprar, importar, el conocimiento tecnológico que permite producir aquel producto de última generación. Se puede comprar, esto es, licenciar la tecnología ya difundida cuando ya existen tecnologías alternativas para producir productos ya conocidos. La simple adquisición de máquinas no corresponde a la compra de la tecnología en ellas incorporada, ni la inversión extranjera corresponde a la adquisición de tecnología. Puede hasta haber aumento de productividad de mano de obra y un proceso de diseminación de conocimientos tecnológicos para el restante del sector industrial. Todavía, en muchos casos, esta adquisición de tecnología viene normalmente limitada en sus efectos sobre el mercado a través de condiciones de limitación geográfica de exportación y de otras restricciones. 31. En conclusión, cualquier política tecnológica que parta de la ilusión de que es posible alcanzar niveles crecientes de competitividad teniendo como principal instrumento la facilitación de la importación de tecnología está equivocada. El conocimiento tecnológico, y hoy el conocimiento científico, tiende a ser cuidadosamente protegido, en cuanto a la competencia para atraer el insumo fundamental en la producción del conocimiento científico y tecnológico, que es el ser humano, se torna cada vez más obstinado. Hoy, ciertos cursos avanzados en ciencias exactas en universidades en países altamente desarrollados son vedados a estudiantes extranjeros, por el temor de difusión del conocimiento, mientras que, a partir de esquemas de atracción de estudiantes extranjeros, se procura importar, a través de su asimilación al medio científico donde se están formando, los estudiantes extranjeros que se revelan excepcionalmente dotados. Cualquier política de formación de recursos humanos en las áreas que corresponden al conocimiento científico y tecnológico que contribuye a la transformación de los procesos productivos, que privilegie la formación de personal de alto nivel en el territorio brasileño es una política que contribuye no para el desarrollo sino para el atraso tecnológico y, en consecuencia, para la pérdida de competitividad o para la dificultad de alcanzar niveles más altos de competitividad. 32. La idea de que la importación de tecnología en sí puede no ser negativa, debido a la creciente aceleración y complejidad tecnológica y al hecho de que ningún país puede hacer todo en casa, merece reflexión pues penetra mucho el pensamiento sobre el tema en la periferia. Solamente es válida esta idea si la importación correspondiese a un esfuerzo local sistémico y específico en investigación y desarrollo para que la tecnología importada sea efectivamente absorbida, perfeccionada y adaptada; solamente es válida si este esfuerzo de desarrollo local fuese muy significativo; solamente es válida si se considera que el planeta como un todo produce todo en casa, y así es necesario considerar la dimensión de los territorios nacionales, de los recursos, de las poblaciones y del stock de capital y conocimiento para impedir que se aplique a Brasil, país continental, lo que se aplica con razón a un país medio o pequeño; solamente es válida si la posibilidad y la ilusión de la rapidez de la importación de tecnología no afecten la estrategia de desarrollo científico y tecnológico, que debe tener siempre como meta la mayor autonomía posible. Equívocos sobre políticas tecnológicas 33. Antes de examinar los requisitos esenciales de una política científica y tecnológica adecuada a un gran Estado periférico, conviene presentar de forma breve los principales equívocos sobre política tecnológica que han prevalecido en Brasil con serios perjuicios para el desarrollo económico y social, para la construcción de un mercado interno amplio y de una sociedad más democrática. 34. La esencia del desarrollo económico corresponde a un proceso de transformación de las estructuras productivas, a través de la introducción de nuevos métodos de organización de la producción y de bienes de capital que permiten utilizar nuevos procesos y producir nuevos bienes. Estos métodos y estos bienes de capital permiten aumentar la productividad individual y, en consecuencia, pueden aumentar la renta y el bienestar de los trabajadores, de los empresarios, de los capitalistas y de las demás clases sociales. Este proceso de transformación puede, en ciertas circunstancias, al exigir la modificación de las reglas jurídicas que rigen las actividades de producción y la distribución de los resultados de las transacciones económicas, afectar los intereses de las diversas clases sociales, creando tensiones y resistencias políticas a su proseguimiento. 35. El cierne de la política de desenvolvimiento es la cuestión tecnológica, esto es, la cuestión de definir e implementar la mejor estrategia de introducción de nuevas tecnologías en un país subdesarrollado de forma que el subsiguiente aumento de la productividad corresponda a una mejoría de la renta y del bienestar de categorías crecientemente mayores de la población. Todavía, en el caso brasileño, la introducción de nuevos métodos de producción y de nuevos bienes de capital que transforman el sistema productivo han sido, con raras e importantes excepciones, como en los casos del petróleo, de EMBRAPA y de la aeronáutica, considerada una consecuencia natural de las políticas económicas, en especial de aquellas relativas a la industria, a la agricultura y al comercio exterior. 36. De esta forma, en ningún momento, excepto en el Gobierno Geisel, fue realmente en Brasil conferida a la política científica y tecnológica una prioridad elevada, ni coordinados los programas en esta área con las demás políticas de Estado, en especial aquellas relativas a la industria, al comercio exterior y a la educación. Esta afirmación podría ser confirmada por los porcentajes, en relación al PBI o al presupuesto, de recursos invertidos en investigación y desarrollo en Brasil, tanto por el Estado como por las empresas, por el número de patentes concedidas a productos y procesos inventados en Brasil, y por la desarticulación y desagregación acelerada de los centros de investigación. En el caso de la biomasa, por ejemplo, en que Brasil es la fuente más importante, con cerca de 20% del total mundial, mientras que se da en esa misma dirección un firme esfuerzo de reorientación de pesquisa de las industrias químicas en los países más avanzados, en Brasil la retórica y la vanidad no se reflejan en políticas eficaces de incentivo a la investigación por empresas nacionales. 37. Las cuestiones arriba mencionadas no son obvias en la medida en que, como resultado de políticas económicas que ignoraron la naturaleza de la cuestión tecnológica y su relación con los fenómenos de desarrollo, Brasil presenta los peores índices mundiales de distribución de renta y niveles alarmantes de pobreza absoluta, llegando a colocar en riesgo la posibilidad de convivencia social pacífica. Como resultado de esta misma incomprensión Brasil presenta una situación de lento crecimiento económico, de inflación crónica, contenida, y de vulnerabilidad externa inédita en su historia. 38. La incomprensión de la importancia política tecnológica transcurriría de las siguientes nociones equivocadas sobre la naturaleza de la relación entre desarrollo y tecnología. 39. Equívoco 1: la generación de innovaciones tecnológicas sería un proceso aleatorio sin embargo exclusivo de los países con estructuras más desarrolladas, que tendrían en el sector una ventaja comparativa mientras que la difusión de estas innovaciones tecnológicas en la economía mundial sería un proceso natural, consecuencia de las variaciones de precios relativos de los factores de un país para otro. Así, la intervención sobre este proceso natural de creación y de difusión tecnológica sería inútil y hasta perjudicial al tornar menos eficiente la ubicación de recursos a nivel mundial. De esta forma, la difusión de tecnologías, tanto nuevas como viejas, sería del interés de los países líderes en el proceso de generación de innovaciones tecnológicas y la difusión de tecnologías, tanto viejas como nuevas, sería igualmente de interés de las empresas que las generan y de quien detenta la propiedad. En consecuencia, la forma más eficiente de promover la incorporación de nuevas tecnologías al sistema productivo de un país subdesarrollado sería, por lo tanto, a través de la atracción de inversiones de las empresas extranjeras que las detentan y de programas de cooperación con los países más avanzados. 40. Equívoco 2: desde el punto de vista del empleo, la introducción de nuevas tecnologías de producción no sería solamente neutra en cuanto a los niveles de empleo, sino que, en principio, no resultaría en la disminución más sí en el aumento líquido del número de empleos. Como consecuencia de esta neutralidad, no habría diferencia entre importar tecnología y producir tecnología; en caso de que hubiese, habría ventajas en la importación, que sería siempre posible dado que se ahorrarían inversiones voluminosas, de retorno lento y aleatorio, necesarias a la creación de un sistema de producción de innovaciones tecnológicas. 41. La aceptación de estas nociones equivocadas sobre la naturaleza del fenómeno tecnológico, de su difusión y de su relación con el proceso de desarrollo hicieron que la cuestión tecnológica quedase en un segundo plano en la formulación de políticas económicas. 42. Tornada exógena la cuestión tecnológica, el debate sobre la política económica pasa a ser dominado por falsas antinomias tales como mercado externo versus mercado interno; ahorro interno versus ahorro externo; capital extranjero versus capital nacional; industria versus agricultura; Estado versus empresa privada; apertura versus autarquía; sustitución de importaciones versus inserción competitiva, etc. 43. Así (con raras excepciones, como fueron el Centro Tecnológico de Aeronáutica y la EMBRAPA) las políticas económicas anteriores a 1990 aceptaron, explícita o implícitamente, aquellas nociones equivocadas sobre la estrategia de transformación tecnológica y desarrollo, mientras que las políticas que se desarrollaron entre 1995 y 2002 las aceptaron integralmente, con resultados aún más graves para la economía y la sociedad del país. 44. La colocación de la estrategia tecnológica como la cuestión central de la política de desarrollo requiere, inicialmente, presentar respuestas a aquellas nociones equivocadas, descriptas sumariamente más arriba. 45. La creación y la difusión de tecnología no son procesos naturales. La propiedad de una tecnología sofisticada de producción genera un monopolio sobre el mercado de un nuevo bien, lo que permite a la empresa obtener lucros extraordinarios. Las consecuencias de este hecho sobre la distribución de la renta a nivel mundial hace que la estrategia de los países industrializados, en especial los Estados Unidos, tienda a procurar evitar o retardar el surgimiento de nuevos competidores en los mercados industriales, para evitar la reproducción de lo que ocurrió con Japón, Corea y Taiwán. Esta política se desarrolla, por un lado, a través del argumento de que cabría a los países subdesarrollados concentrarse en la producción agropecuaria, donde tendrían ventajas comparativas, abandonando programas irracionales de desarrollo industrial y, por otro lado, a través de la enérgica presión por el establecimiento de regímenes nacionales e internacionales que tornen más difícil la difusión y el acceso a nuevas tecnologías al incorporar normas restrictivas de protección a patentes y secretos industriales. El fenómeno de difusión tecnológica, que podría en teoría hasta ser natural e inevitable, en realidad es cada vez más limitado y artificial. 46. La intervención sobre la generación de tecnología no sólo no es considerada como inútil, sino como el elemento central de la estrategia económica de los países desarrollados. El proceso de generación de innovaciones tecnológicas deja de ser natural en la medida en que los Estados desarrollados lo financian, estimulan y orientan a través de la colocación de extraordinarios volúmenes de recursos para programas organizados de pesquisa y producción de innovaciones tecnológicas. Al no poderse contar con los efectos de un proceso de difusión natural de tecnología debido a los obstáculos que le presentan sus detractores, una política de absorción y de generación de tecnología se torna tanto más indispensable cuanto más atrasado sea el país y más relativamente débiles sean sus empresas. 47. La difusión de tecnologías solamente interesa a los países que las detentan en la medida en que esto no venga a crear nuevos competidores para sus empresas en los mercados de los productos más lucrativos, esto es, de aquellos productos que se caracterizan por una baja elasticidad-precio y por una alta elasticidad-renta de la demanda y que se caracterizan por la novedad. 48. Los sistemas jurídicos de protección a patentes y secretos industriales crean monopolios legales justamente para dificultar la difusión de innovaciones tecnológicas y para garantir que esta solamente se verifique cuando es de interés de las empresas que las detentan, en condiciones que les permitan ganancias económicas sin el riesgo de nuevos competidores y en un momento en que ya hayan descubierto nuevos tecnologías más sofisticadas. La tecnología que se torna de dominio público no afecta el control y la situación en los mercados más lucrativos y lleva apenas a la proliferación de productores de commodities industriales. Por otro lado, es común la adquisición, por las grandes empresas líderes en determinados sectores, de empresas medias y menores que hayan desarrollado tecnologías pioneras y que no dispongan de capital ni de la red de comercialización para poder obtener todos los beneficios que pueden surgir de dichas innovaciones. 49. Las grandes empresas multinacionales, cuando se instalan en Brasil, ejercen un estricto control de sus procesos y tienden a reservar la instalación de los laboratorios de investigación así como de las unidades con tecnología de punta para los mercados de origen, o más ricos, por obvias ventajas locativas. Por razones de lucro empresarial, la inversión extranjera tiende a traer tecnología de segunda generación que está incorporada a bienes de capital amortizados. La atracción de inversiones extranjeras como forma de absorber tecnología de punta solamente podría ser eficaz en la medida en que las empresas que detentan dichas tecnologías no pudiesen explotar el mercado a través de la exportación de sus productos. Este fenómeno de transferencia de tecnología por la inversión directa se dio con relación a Europa Occidental y hoy con relación a los Estados Unidos, como en el caso de los trasplantes japoneses y con relación a las empresas que sufren procesos de dumping y de derechos compensatorios, que son instrumentos de la política comercial proteccionista americana y de la Unión Europea. 50. La introducción indiscriminada de nuevas tecnologías, generadas en países que se caracterizan por el pequeño crecimiento de mano de obra y por amplios programas sociales de seguro de desempleo, seguramente tienen un efecto negativo sobre la situación del empleo en Brasil, donde tendrían que ser generados cerca de dos millones de nuevos empleos por año, además de acumularse año a año un stock creciente de mano de obra no empleable por empresas modernas debido al grado de des-socialización de la mano de obra. 51. Hay diferencia sustancial entre una política de importación y una política de producción de tecnología. Solamente se da una transferencia real de tecnología cuando el sistema de producción de innovaciones tecnológicas instalado en el País (centros de formación de personal científico y tecnológico, centros de investigación y laboratorios, y las industrias de bienes de capital) absorbe el conocimiento embutido en dicho proceso de producción y, a partir de este conocimiento científico y tecnológico, se torna capaz de producir dicho bien y nuevas innovaciones tecnológicas. En caso contrario, la importación de tecnología a través de la inversión extranjera sigue siendo como un trasplante, un enclave industrial, de donde se irradia lentamente algún conocimiento tecnológico a través de los ingenieros y operarios que trabajan en la fábrica. Hay tan solo una transferencia del lugar de producción de origen para Brasil, pero no una transferencia dinámica de tecnología. Así, el mero aumento de inversión extranjera directa, a pesar de ampliar la capacidad instalada y eventualmente la producción y la renta, no se corresponde con el aumento de la capacitación tecnológica del País. En el caso que el aumento de estas inversiones extranjeras fuese acompañado del debilitamiento del sistema de producción de innovaciones tecnológicas instalado en el País, el aumento de la producción que se da corresponde a una reducción de la capacidad de exceder independientemente dicha etapa tecnológica y alcanzar nuevas etapas de producción más sofisticadas a través de la generación de innovaciones en el propio País. De esta manera, el cambio del nivel de sofisticación tecnológica, y por lo tanto de competitividad, solamente podría darse a través de un influjo permanente de inversiones extranjeras directas. También se anula la posibilidad de participar de los mercados internacionales en condiciones permanentes de competitividad actualizada así como de los mercados y de la producción de productos que no sean de interés por parte del capital extranjero para transferir la producción para el País. La política de importación de tecnología a partir de la inversión extranjera, en la medida en que ésta no ingrese en cantidades suficientes, o no fuese un trabajo suficientemente intensivo, no generará el empleo necesario ni utilizará la tecnología adecuada a la proporción relativa de factores de producción que existe en el País. 52. La inexistencia así de una política tecnológica vigorosa es altamente perjudicial a cualquier país, en especial a Brasil, en la medida en que Brasil presenta los requisitos básicos de escala y otros factores importantes, como la dimensión de la población, el índice de urbanización, la escala del mercado consumidor, el grado de integración de la estructura industrial y la calificación de la mano de obra, para emprender programas de investigación tecnológica en el que dispone de un sistema de producción de innovaciones (institutos de investigación, industrias químicas y de bienes de capital, etc.), a pesar de que el mismo se haya visto debilitado por las políticas económicas del período reciente. Estos son los factores indispensables a un proceso de transferencia dinámica de tecnología, esto es, de generación de innovaciones tecnológicas y de introducción constante, sin dependencia externa, de nuevos métodos de producción, adecuados a la constelación de factores de producción del País, en el sistema económico. 53. De no darse un esfuerzo determinado, pertinaz y urgente de preservación del sistema de producción de tecnología en el País, Brasil estará predestinado, en los mercados internacionales, a perpetuar su condición de exportador de commodities agrícolas e industriales (acero, textiles, calzado, etc.) de bajas elasticidades-precio y renta y de reducción gradual de demanda, tales como ciertos minerales, en mercados caracterizados por condiciones de libre competencia, y como importador de productos de mayor sofisticación tecnológica, bienes de capital y productos de alta tecnología, que se caracterizan por la alta elasticidad-renta, en mercados de características monopolistas, lo que significa que, para cada unidad importada, necesitará hacer un esfuerzo creciente de exportación, rebajando cada vez más los precios de sus productos en beneficio de los países que los importan, y transfiriendo recursos reales para el exterior. 54. Internamente, la economía se caracterizará por la dificultad creciente de absorber la mano de obra que llega al mercado de trabajo, con las consecuencias económicas, políticas y sociales conocidas, mientras que el ritmo de desarrollo estará condicionado a la capacidad del País en atraer capital extranjero, lo que aumentará su vulnerabilidad a acontecimientos exógenos y sobre los cuales no tiene control. Prioridades de la política tecnológica 55. Una política de desarrollo científico y tecnológico debería dar una firme y persistente prioridad a la formación y al reciclaje de profesores en ciencias exactas; al aumento inmediato de la carga horaria de ciencias exactas en el sistema de educación; al fortalecimiento de los centros universitarios de excelencia en las áreas científicas y de ingeniería; a la expansión y creación de centros de investigación universidad-empresa, con estímulos fiscales a las empresas que participen en ellos; al uso de recursos escasos para el entrenamiento de la mano de obra ya empleada y no para la formación genérica de mano de obra (sistema de enseñanza general) y, finalmente, al establecimiento de disposiciones legales que estimulen la efectiva utilización de patentes concedidas a extranjeros en Brasil. 56. La transformación del conocimiento científico y tecnológico en actividad productiva no puede verificarse en el vacío. Esta incorporación se verifica a través de la transformación o de los métodos organizacionales o de los propios instrumentos de producción. No se puede crear un nuevo producto sin crear, o modificar, o reprogramar los bienes de capital que permiten su fabricación. La conclusión es que puede haber modernización de los hábitos de consumo a través de la importación de productos que incorporan tecnología de última generación, como por ejemplo automóviles, pero no puede haber modernización, de última generación, verdaderamente competitiva y permanente, sin la existencia de un parque industrial de bienes de capital donde se puedan fabricar y testar los nuevos bienes, inclusive de capital, necesarios para producirlos y ajustar los equipamientos para producirlos. De esta forma, la conclusión es que se puede modernizar la estructura productiva a través de la importación de bienes de capital de segunda generación, esto es, de tecnología difundida, pero no se puede realmente expandir el parque productivo con vistas a la competencia internacional a largo plazo sin el fortalecimiento y la expansión de la industria de bienes de capital. 57. Así, en lo que refiere a la política industrial, la primera orientación básica es de que es indispensable tener una política industrial vigorosa, como lo hacen Japón y la Unión Europea. Toda ilusión de que la mejor política en materia de política industrial es no tener ninguna política, esto es, tratar de forma igual a todos los sectores industriales sin procurar estimular más a unos que a otros, en una economía subdesarrollada, con una estructura industrial no completamente integrada, llevará a la imposibilidad de alcanzar niveles de competitividad internacional suficientes para el ritmo de desarrollo necesario para incorporar los nuevos contingentes de población joven, que procura entrar en el mercado de trabajo anualmente. Esta política industrial, que involucra entrenamiento e investigación, y que tiende a crear nuevas ventajas comparativas por la transformación cualitativa de los factores de producción brasileños, debe ser tanto más firme cuanto mayor es el atraso relativo del país y cuanto más difícil es el contexto internacional. 58. Más allá de las consideraciones arriba mencionadas sobre la industria de bienes de capital, las políticas específicas deben concentrarse en el fortalecimiento de los sectores de microelectrónica y de tecnología de la información, por el impacto que tienen sobre todos los sectores de la economía, sean industriales, agrícolas, de servicios, en términos de aumento de productividad, y en el sector de la química fina y de la biotecnología, por su influencia sobre la agricultura, la salud y el medio ambiente. Sin un firme esfuerzo para alcanzar un pleno desarrollo de estos dos sectores, el País estará predestinado a perpetuar una situación de atraso relativo. 59. El fundamento de la política comercial (tarifaria) debe ser la noción de que ésta debe ser en extremo selectiva, esto es, deben ser establecidas alícuotas suficientemente diferenciadas para otorgar protección a los sectores estratégicos para el desarrollo de la economía. Esta concepción reconoce los diversos niveles de implantación de los diversos sectores de la economía, el carácter estratégico de algunas actividades, como los insumos energéticos, la biotecnología, la informática y la microelectrónica, las imperfecciones de mercado y las estrategias de conquista de mercado por parte de otros países. La idea de que sería posible, apenas a través de ciertos instrumentos, como la legislación anti-dumping reprimir ciertas prácticas de comercialización de terceros países, implica la ilusión de que existen en Brasil los mecanismos de análisis capaces de identificar con claridad y rapidez la ocurrencia de tales situaciones de mercado y la fuerza política para utilizarlos siempre. Además, la posibilidad de aplicación por parte de Brasil de una política de protección a través del control en el origen de la competencia externa, que están a disposición de países como los Estados Unidos, como es el caso de acuerdos voluntarios de restricción de exportaciones, no acontece. 60. La política tarifaria, cuya complejidad es mayor debido a la participación de Brasil en el MERCOSUR, debe ser orientada por los principios de fortalecer la economía nacional, de estimular el aumento de su competitividad, de proteger y expandir sectores estratégicos, y de ampliar el espacio territorial básico para la actuación de empresas brasileñas. Así, las medidas específicas deberían procurar mantener con firmeza la libertad legal de fijación de alícuotas, evitando por lo tanto su reducción y consolidación excesiva en la OMC; reducir gradualmente las tarifas de importación sobre productos ya exportados; eliminar las barreras tarifarias y no-tarifarias en el MERCOSUR, en especial con Argentina; preservar y expandir el sector de bienes de capital de forma competitiva. 61. La política de capital extranjero debe estar fundamentada en la hipótesis prudente de que la disponibilidad internacional de capital y la capacidad de atracción de la economía brasileña, teniendo en cuenta los estrangulamientos del sector externo y la situación social, son de tal naturaleza que no se darán flujos similares a los que se dieron en el pasado. Así, el principio básico debe ser el de fortalecimiento del proceso de acumulación de capital en el país, por el estímulo al ahorro de aplicación productiva y por el fortalecimiento de las empresas de capital nacional. 62. Por otro lado, sería indispensable tener y mantener la libertad de orientar el ingreso de capitales para los sectores prioritarios; tener y mantener la libertad de acción para que el ingreso de inversiones o de préstamos corresponda a la generación de divisas necesarias para enfrentar las remesas de lucros, de intereses y de amortización; adoptar políticas de estímulo a inversiones como a la tecnología adoptada y a los compromisos de investigación y de registro en Brasil de las innovaciones tecnológicas por ellos alcanzados. Las características generales de las tecnologías adoptadas, esto es, el patrón tecnológico, están profundamente vinculadas de un lado al tema de empleo y del otro al proceso de acumulación de capital, y las decisiones de estrategia económica tomadas en cualquiera de estos campos tiene fundamental importancia para los otros dos y los tres juntos determinan el grado de éxito de la estrategia general de política económica de cualquier Gobierno. El capital y su proceso de acumulación en el país están profundamente interconectados con la economía internacional y con el sistema de poder a nivel internacional y éste debe ser el próximo tema de análisis. Traducido para LA ONDA DIGITAL por Cristina Iriarte
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