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La Asunción de Benedicto XVI y
dos mil años de historia

por Carlos Zapiola

Quien entra Papa al cónclave sale Cardenal. Esta afirmación es idéntica a la que siempre repetimos: el gana Canelones gana el país. Pero a veces Canelones tiene una elección solamente municipal, al igual que los 18 departamentos restantes, y el que allí gane el FA no le asegura ganar otro lugar que el departamento.

Cuando oímos en estos días desde frases laudatorias a acusaciones con y sin fundamento sobre Benedicto XVI, quien no ha dejado de ser el Cardenal Joseph Ratzinger conocido como el sucesor de los grandes Inquisidores, uno debe frenar, volver a reflexionar y encuadrar su nombramiento en lo que es una Iglesia que no nació ayer sino hace 2000 años, y cuyo fin muchos en innúmeras ocasiones festejaron, incentivaron y debieron aceptar que nunca lograron.

Ratzinger fue miembro de las juventudes Hitlerianas. Parece que se inscribió o lo hicieron por él para estar a tono con la vida que se vivía en Alemania cuando tenía 12 años. Y no es un dato menor, antes que llamarlo nazi, que recordar que la Segunda Guerra Mundial terminó cuando tenía 18 años. Es verdad al parecer, que fue detenido por los rusos en 1945 como miembro del Ejército alemán. Al que estaban obligados a integrarse todos los jóvenes en su época, cuando Alemania estaba a punto de ser derrotada.

Busquemos una acusación mejor. No me gusta la cara o que es alemán, donde estaba el Muro y se cayó, en lo que algo es posible haya tenido que ver, siendo la mano derecha de Juan Pablo II. Y este Papa aclamado por miles de fieles como Santo en la Plaza de San Pero el día de las exequias, hombre excepcional que todos extrañan por la forma en que ejerció su Pontificado, también ha sido y muy, criticado por decenas de pensadores y escribidores en estos días previos al nombramiento del alemán como su continuador. Mas bien deberíamos escribir como sucesor de Pedro y representante de Jesucristo en la tierra. Pero esto ya es complicarle mucho la lectura y el entendimiento a algunos lectores.

Lo cierto es al parecer que se opuso a la Teología de la Liberación, sin entender que América Latina no es Europa y que la pobreza aquí no es algo que se ve de lejos, sino algo que se palpa y ya ha hecho posible la instalación de cinturones de pobreza en los alrededores de capitales del interior que nunca los habían tenido. Y si hoy uno camina por Fray Bentos se encuentra con “bichicomes”, y con niños pidiendo si va a Mercedes, mas un florecimiento de rejas en Salto o Paysandú, y caras que hacen dudar atravesar la línea si estamos en Rivera y son las 10 de la noche.

Esta Iglesia que logró espacios de comunidades de base que empezaron a trabajar por los pobres, organizarlos, etc. no aparecieron por primera vez, aunque de pronto ese no haya sido su nombre, en 1960 y algo. La Teología de la Liberación son muchas teologías y uno creerá que tiene o no diferentes errores pero el mayor es unificar a pensamientos varios y desviaciones mundanas con visos de escritor intelectualmente impecable en lo teológico, que deja de lado el Magisterio de la Iglesia.

Y si usted relee esta nota verá que en ninguna de las afirmaciones estoy escribiendo como si estuviere seguro de hacerlo con la Verdad en la mano. Porque la Verdad es Dios, y el creo es Creo, estoy seguro que es así.

El Papa Benedicto XVI es posible que nunca venga a Uruguay. Tiene 78 años y difícilmente pueda tener la movilidad de un Papa joven al principio como su antecesor, y que, gastado físicamente y ya en vísperas de pasar de la vida a la Vida, igualmente pensaba concurrir a las Jornadas de la Juventud, así le costara un esfuerzo físico que ya no estaba en condiciones de hacer.

Pero como los designios de Dios no los conocemos, y como a veces el Espíritu Santo quiere complicarle la vida a los que no pertenecen a la Iglesia o ponen primero sus ideas antes que las de la misma, Ratzinger no se da el nombre de Juan Pablo III, lo que hubiera sido marcar su continuación por unos años más, pocos seguramente si tenemos en cuenta que ya sufrió hace trece de una hemorragia cerebral de la que se recuperó, pero que debe marcar que el suyo no será un Pontificado muy largo, de 26 años como el de Juan Pablo II, sino más bien de 5 años como Juan XXIII quien también tenía 78 años al ser electo.

Escribíamos que Ratzinger había elegido el nombre de Benedicto, y el Benedicto anterior fue el XV claro, un Papa electo en 1914 y muerto en 1922. tuvo frente a sí la Primera Guerra Mundial. Se esforzó en lograr rápidamente la paz, y su labor se centró en mantener firme la neutralidad de la Iglesia y socorrer a los que sufrían la misma. Sostenía que la culpa de la existencia de guerra en el mundo se debía a cuatro causas: la falta de mutua comprensión entre los hombres, el menosprecio de la autoridad, las injustas luchas entre las clases y el exagerado apetito de las cosas perecederas.

Quizás en estas grandes cuatro definiciones esté como piensa Benedicto XVI emprender su camino como máxima autoridad de la Iglesia del siglo XXI.

Cipriano Calderón, vicepresidente emérito de la Pontificia Comisión para América Latina, dice: “la novedad de este pontificado radica ya en el nombre escogido: sucede a Benedicto XV, que escogió este nombre en honor a san Benito, patrón de Europa y gran evangelizador de su tiempo”.

“Si Benito evangelizó la primera Edad Media, Benedicto XV evangelizó la Edad Moderna y Ratzinger, el ahora Benedicto XVI será el evangelizador del nuevo milenio”.

Quizás solamente lo sea del comienzo de un milenio, pero es cierto que es el primero del mismo.

El conocido Obispo Pedro Casaldáliga dice, desde una de las visiones de la Teología de la Liberación: Parece que ha prevalecido el criterio de la continuidad, de firmar la identidad de la Iglesia católica. Para eso, Ratzinger era una figura tallada como teólogo, como brazo derecho teológico de Juan Pablo II. Lo que, sin embargo, llama la atención es que el propio Ratzinger había pedido un Papa pastor, y propiamente él no ha tenido ese pastoreo, porque ha sido más bien un hombre de cátedra.

Esto es lo que nos ha dejado el 19 de abril de 2005, y el comienzo oficial de su pontificado el domingo 24. Quizás América Latina sigue siendo la pobre y extraña. La lejana para el europeo.

Quizás Dios haga que este teólogo que alguna vez muchos consideraron muy importante en sus definiciones hasta que pasó a presidir la Congregación para la Defensa de la Fe, y empezó a negar como válidas las opiniones de más de 140 teólogos contemporáneos llevando a pensar que la Iglesia olvidaba por completo el Concilio Vaticano II sea el que nos recuerde como dice Casaldáliga “que en un momento en que la barca de Pedro se hundía, Jesús le reprochó a los apóstoles la falta de fe, el miedo: "No tengáis miedo". Comparto con él “que si hay mucha desgracia en el mundo, mucha miseria, mucha violencia, lo que el mundo necesita es una gran palabra de esperanza, de compasión y de ternura que nos haga sentir la misma ternura de Dios”.

Pedro fue la piedra sobre la que Jesucristo edificó su Iglesia. No fue alguien que no lo negara tres veces antes que llegar al Calvario. Era hombre. Y Benedicto XVI también lo es.

¿Jesús era conservador o progresista?. Y era y es Dios.

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