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Cristovam Buarque
La Cultura Visual y sus consecuencias en la sociedad
Dr. Santiago César Besuschio

La Cultura Visual y sus
consecuencias en la sociedad.

por Dr. Santiago César Besuschio

¿Son los medios de comunicación responsables del aumento de la drogadicción, delincuencia y criminalidad?

No es novedad para nadie que la violencia y asesinatos a mansalva acaparan horas de los televidentes. Estos, asediados por imágenes repetidas hasta el cansancio, estando anulada su capacidad reflexiva por tal cúmulo de información, pueden pasar de la visión de la imagen a la acción, sin un período intermedio que les permita reflexionar y juzgar sobre lo visto y la acción a desarrollar. Como ejemplo citaré lo sucedido en 1994 en un supermercado de Inglaterra donde dos niños asesinaron a un tercero, hecho que fue difundido repetidamente en noticieros televisados. En pocos días sucedieron en Francia dos asesinatos protagonizados por niños en localidades suburbanas de París, en las que la imagen televisiva llevó a estos niños a la acción de asesinar, sin pasar por un juicio crítico previo y aprovechando el carácter irreflexivo del espectador consumista de información visual y además la inmadurez etaria en este ejemplo.

Sucede asimismo en el espectador un estado de incapacidad de distinguir lo imaginario de lo real creando un grado de confusión propicio para el pasaje a la acción. Junto a las series televisivas en las que la violencia está entronizada, se suman los noticieros con iguales características, en los que la discreción y aun la piedad y respeto elementales por el ser humano no existen, y una publicidad que propone una forma de vida de alto costo - modelo de la época - que genera la inquietud de alcanzarla por cualquier medio ó la frustación de no poder lograrla nunca. Si se agrega a esto que la oferta de cadenas, canales y programas televisados se multiplica ( pues con una antena parabólica y un decodificador se pueden ver centenares de cadenas de televisión ), la masividad del problema planteado es aun de mayor magnitud.

Es improbable que, en el estado de cosas actual, la multiplicación de ofertas en cuanto a programas se traduzca en una multiplicación de alternativas de mejor calidad y expectativas de recibir otras corrientes que expresen esperanza en el futuro y muestren modelos humanos dignos de seguir.

Un fenómeno paralelo en el tiempo: es notable como los avances tecnológicos de la delincuencia expuesto en las pantallas de televisión representen una verdadera cátedra para el uso de tecnologías de punta como por ejemplo el fraude informático a partir de movimientos de fondos bancarios sobre cuentas abiertas con falsos nombres, sistemas de información codificados y grupos cerrados de delincuentes lo que dificulta la filtración de información de sus actividades (por ejemplo la venta de autos robados, sin que quienes roban los vehículos sepan quienes comercializan la reventa de los automóviles, lo que protege el circuito).

El tráfico de drogas y su consumo a su vez poseen un amplio espacio de difusión televisiva: los imperios de la droga distribuidos geográficamente en todo el planeta incluidos la ex - Unión Soviética y países del Africa y la aparición de superpotencias criminales con medios financieros considerables utilizando flotas aéreas de decenas de aviones, y por otra parte la promoción del consumo de drogas en reiteradas imágenes de la "pantalla chica ", clasificándolos en grupos de recreativas y duras, como si unas no fueran la introducción a las otras, aclarando por otra parte que las denominadas recreativas como la marihuana, en uso excesivo, puede provocar patologías pulmonares mortales. Unido lo dicho a la aparente impunidad con que actúan los " carteles " distribuidores de drogas, la red de blanqueo del sistema financiero, las aduanas, etc. Además, la drogadicción endovenosa tiene su correlato médico en la casuística de SIDA en países con alto consumo como España e Italia con elevado porcentual de pacientes con esa concausa.

El círculo se cierra por la marginalidad a que se ve sometido el drogadicto lo que hace que otras facetas de su vida como el delinquir para proveerse el dinero necesario, el desprecio por la vida humana y la actitud criminal motivadas por una tendencia a la autodestrucción suicida - a la que la drogadicción incorpora en su círculo vicioso - sean una sola cosa.

También debe destacarse la promoción mediante imágenes placenteras ó subliminales del consumo desmedido de alcohol y el tabaquismo, responsabilidad indudable de los medios visuales, conscientes además que el excesivo consumo de alcohol es generalmente una temprana etapa introductoria a la drogadicción.
Es improbable que la liberación del consumo y venta de droga sirva para disminuir el problema que plantea la drogadicción. La experiencia enseña que la prohibición del uso de drogas en una comunidad no conlleva un elemento de incitación a su uso, como lo demuestra la mayoría de la juventud que no recurre a la práctica de la drogadicción.

El consumo de drogas no es un acto de libre elección, pues las consecuencias del mismo siempre muestran su correlato social. El comercio de la droga que moviliza anualmente quinientos mil millones de dólares, puede y debe combatirse desde los hogares, las escuelas, y mediante una decidida corriente de opinión que genere en al menos parte de los medios televisivos un cambio en las emisiones para que ofrezcan al público expectativas de vida y de ideales superiores para lo que debe cambiar su actitud la dirigencia y asimismo los autores y comunicadores de las cadenas de televisión que pudieran producir el esperado cambio.

Se debe enfrentar el problema con esperanza: en Francia un 50% de los toxicómanos que han buscado atención en los centros especializados ha podido salir del circuito de drogadicción reinsertándose familiar y profesionalmente.

Se han desarrollado redes que coordinan acciones de médicos, hospitales, comunidades y asociaciones para afectar en los establecimientos hospitalarios camas reservadas a las curas de la toxicomanía con formación específica del personal al cuidado de los pacientes, duplicación de camas de post-curación y creación de centros de urgencia reservados a los toxicómanos más marginalizados. La prevención se desarrolla mediante la reinserción profesional, consejo en los medios educativos, complejos habitacionales, etc. Estas acciones deben complementarse junto a una enérgica acción represora hacia las redes de traficantes y vendedores de droga.

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