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El año mágico de Einstein
Al recuerdo de este acontecimiento revolucionario podemos acceder por varios motivos, pero uno generalmente poco recordado en nuestro país, es que Einstein estuvo en Uruguay, llegó en la mañana del 24 de abril de 1925. Durante los 7 días que permaneció en Montevideo de aquel Uruguay de principios de siglo, se reunió con diversas personalidades, visitó casi en secreto algunos lugares de la ciudad, dictó conferencias en la Universidad de la Republica, fue recibido por el presidente del Senado el Dr. Juan A. Bueno, quien en su discurso de bienvenida dijo: “...Pertenece este hombre a esa categoría de ciudadanos del mundo, cuya representación traspasa todas las fronteras y que constituye un orgullo para el genero humano, más que para una nación determinada. Atreverse a develar el misterio del mundo, es una empresa que solo ha cabido a este hombre, casi divino, como Aristóteles o como Newton y Galileo...” Visitó la Facultad de Ingeniería y fue saludado por todos sus Ordenes. Los estudiantes recibieron a Einstein con gran alegría y entusiasmo inusitado desde las escalinatas de entrada a la Facultad vivando su nombre, recuerdan las crónicas de la época. Precisamente habían sido ellos, quienes lo invitaron a Uruguay. A continuación lo nombraron socio honorario del Centro de Estudiantes y le entregaron una placa donde se puede leer: “..Al sabio maestro Albert Einstein, homenaje del Centro de Estudiante de Ingeniería, Montevideo, abril de 1925”. No toda la sociedad uruguaya se dio por enterada de la presencia de Einstein en Montevideo, que si bien ya era conocido mundialmente no gozaba de la fama con la que se lo conoce hoy. La prensa montevideana recogió su visita sin mayor destaque. La Iglesia Católica que a nivel mundial no veía con buenos ojos las teorías del científico alemán, mostró total indiferencia según consta en uno de los pocos relevamientos historiográficos existentes y que corresponde a la revista Encuentros de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. El acontecimiento que más ha perdurado en el tiempo de aquella visita, ha sido el encuentro con nuestro filosofo Carlos Vaz Ferreira, entusiasta de los descubrimientos del científico, había soñado más de una vez poder intercambiar reflexiones y discutir con él. Damos testimonio con el grabado de C. Hakas, de aquel sueño que se cumplió con la humildad y la sencillez de dos grandes, sentados conversando en un banco de la actual “Plaza de los 33”. Para el Ing- y escritor Juan Grompone esta visita “se realiza cuando se confirma plenamente su teoría de la relatividad en general, sus investigaciones son consideradas como exactas y recibe el Premio Nóbel.” En su diario personal Einstein, escribió: "En Uruguay encontré una auténtica cordialidad como rara vez en mi vida”.LA ONDA® DIGITAL |
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