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Hechos de política internacional
Entre las definiciones claras que se han hecho conocer desde el primer día, está la de fortalecer la integración regional, especialmente el MERCOSUR. También se ha dejado traslucir que el gobierno tiene una opinión contraria al ALCA ( Àrea de Libre Comercio de las Américas), impulsada por Estados Unidos, así como el de propiciar un acuerdo bilateral entre ambos países, aunque sí se podría ratificar el convenio de promoción de inversiones firmado por el anterior equipo de gobierno con Estados Unidos y que está ad referéndum de lo que decidan los parlamentos de los dos Estados. Por otra parte, en estos primeros dos meses de gobierno, se ha firmado un acuerdo de intercambio comercial con Venezuela, por el cual nos proporcionan petróleo y, un porcentaje de cada compra, Uruguay la puede pagar, a largo plazo, con productos manufacturados en el país. Asimismo, a instancias de Venezuela, Uruguay participa del proyecto del canal de televisión continental (Telesur), porque el gobierno considera que debe haber un proyecto independiente que realmente informe de los acontecimientos y los problemas reales que viven los latinoamericanos. No estamos diciendo que cada uno de estos puntos esté bien o mal, simplemente enumeramos los hechos. En estos últimos días, hemos podido conocer a través de las agencias internacionales que Venezuela y Cuba han dado el puntapié inicial a un acuerdo de cooperación denominado ALBA ( Alternativa Bolivariana para las Américas) y que el proyecto se presenta como una alternativa opuesta al ALCA. La base del acuerdo entre Cuba y Venezuela, fue firmado por los presidentes de ambos países en La Habana y nace como el primer paso de un proyecto alternativo para todo el continente. Todo ello se dio en el marco de un Encuentro contra el Área de Libre Comercio de las Américas, donde participan delegados de numerosos países. Si tenemos en cuenta, como se vienen desarrollando los acontecimientos políticos en América Latina, podemos llegar a la conclusión que el ALBA tiene perspectiva de crecer, en cuanto a números de países que deseen participar. La explicación está en que la tendencia de los gobiernos que asumen, tiene vientos de cambio y una perspectiva de política exterior que mira mucho hacia el interior de la propia América Latina. Eso nos lleva a pensar que, en el corto o mediano plazo, el gobierno de Uruguay tendrá que tomar una u otra opción: acompañar el posible desarrollo del ALBA o no propiciar el avance del acuerdo. También habrá que descartar definitivamente el ALCA o apuntar a que, por fin se concrete. Como muchas otras cosas que suceden en política exterior, los hechos evolucionan en otro lugar y obligan, en determinado momento, a los países pequeños a accionar sobre asuntos internacionales ya consumados. Las declaraciones realizadas por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en relación con el ALBA sostienen que debe comenzar “ por la batalla de ideas en contra de la globalización y el imperialismo y su pretensión de imponer un modelo para asegurar su dominación. El sueño de Bolívar, está solo comenzando”, dijo. En medio de esta realidad deberá transitar la política exterior uruguaya, que, en breve, deberá asumir la Presidencia Pro Tempore del MERCOSUR. El mensaje de la integración, parece trascender más allá de las fronteras comunes y vamos camino a discutir a fondo si realmente existen alternativas a un proyecto de integración que se estuvo gestando durante mucho tiempo y que tiene como impulsor a Estados Unidos. Por eso, en los próximos meses podremos asistir a los primeros rounds del ALCA vs. ALBA. LA ONDA® DIGITAL |
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