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A pesar de Lanata,
defender la libertad
por Raúl Legnani
El
pasado viernes el periodista argentino Jorge Lanata anunció que su
programa - “Lanata.uy”- no sería más emitido por Canal 12. En
conferencia de prensa realizada en APU, el comunicado explicó que había
firmado “un acuerdo de rescisión con Canal 12, donde se expresa que ha
surgido entre las partes del contrato (la empresa emisora y nosotros)
ciertas diferencias y controversias que imposibilitan su continuación”.
También dijo que había tenido diferencias con Canal 12 sobre dos
programas que fueron muy críticos con Francisco Paco Casal, el hombre
fuerte del fútbol uruguayo, y con Milka Barbato, ex directora del Banco
República. Esto provocó, según Lanata, que sobre su persona se
ejercieran fuertes presiones.
Por su parte la emisora manifestó, versión del diario El País, que “la
productora de Lanata.uy (Cadiburg)no acercó hasta el momento ningún
avisador, tal como era su obligación contractual”. En cambio el
periodista dijo que su programa era “el segundo más visto del canal, con
8 puntos de rating, solo superado por el noticiero”. Según Lanata el
canal debe haber ganado unos 45 mil dólares por mes, debido a que el
programa tuvo “25 minutos de tanda”.
Hasta aquí las dos versiones.
Nuestra opinión
Estamos ante un hecho confuso, protagonizado por un periodista con
una personalidad extremadamente compleja y los propietarios de un medio
de comunicación extremadamente conservadores. Pero todo Uruguay sabe que
Lanata no miente cuando dice que recibió presiones. Seguramente las
mismas que los periodistas uruguayos recibimos a diario.
Lo que no queda claro es por qué Lanata firmó un acuerdo con Canal 12,
cuando pudo haber resistido las presiones hasta vencerlas o hasta ser
vencido. Prefirió el acuerdo y eso sorprende.
A pesar de esa sorpresa, a pesar de que Lanata no fue claro en su
conferencia de prensa, la única actitud digna es rechazar las presiones
que recibió el comunicador y decir, sin ningún tipo de dudas, que en
este episodio la libertad de prensa salió profundamente herida. Por eso
lo del título: “A pesar de Lanata, defender la libertad”.
Solo un agregado que no debilita nuestro rechazo a la actitud de Canal
12. Lanata mostró, una vez más, su soberbia. Dijo cuando llegó a nuestro
país que iba a hacer un periodismo que los uruguayos nunca habíamos
visto. La verdad es que nunca pudo hacerlo, a pesar de los excelentes
periodistas uruguayos que lo asesoraron y lo acompañaron. En la memoria
colectiva no quedó un solo de sus programas que haya sido exitoso. En
cambio quedará en el recuerdo cómo fracasó cuando intentó, durante su
pasaje por TV LIBRE, destrozar a Yamandú Fau y a Pablo Millor, quienes
le dieron un pesto bárbaro.
Lanata fue injustamente sacado del aire por la dirección de Canal 12, lo
que le da una imagen de héroe que muchos se la están comprando. Lanata
dejó una sola enseñanza a la televisión uruguaya: que se puede fumar en
el estudio y que eso no provoca incendios. Después nada, pero nada.
El periodista que fue expresión de los que propusieron en su querido
país “que se vayan todos”, para después votar a todos –mostrando así su
pequeñez ideológica- fue expulsado de la televisión uruguaya. Nuestro
más firme rechazo a ese golpe que desató el poder sobre su cabeza,
aunque el personaje no nos genere ningún afecto. La libertad es mucho
más importante que cualquier soberbio. LA
ONDA®
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