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A pesar de
algunos aspectos diferenciales
Al citar a Argentina y a Brasil, dentro del contexto sudamericano, cae por su propio peso que son los llamados a consolidar la conformación de un bloque acorde a los tiempos actuales. De lo contrario, el juego del simple protagonismo, dejará a toda la región totalmente marginada y dependiente de los intereses y juegos correspondientes de las grandes potencias. Analizando algunos factores , es evidente que existen diferencias, pero que la toma de conciencia de esas diferencias ,debe incentivar a los gobernantes a concebir políticas que procuren disminuirlos, para afianzar una complementación de intereses nacionales.
Población La tendencia, en virtud del alto índice de crecimiento de Brasil y el particularmente bajo de la Argentina (semejante al de los países industrializados y por el éxodo de las generaciones jóvenes), índice notablemente en un desequilibrio a favor de Brasil. El 72% de la población de la Argentina se encuentra en la región pampeana que cubre sólo una cuarta parte de la superficie nacional, anotando que desde porcentaje, una carta parte de la población del país se aglomera en solo 3.000 kilómetros cuadrados. En tanto, en Brasil si bien existe un fenómeno de concentración de la población, el mismo es mucho menos acentuado, lo que ha permitiendo la creación de centros urbanos de distinta índole en cada uno de los países. Este fenómenos ha dado como resultado el desarrollo de una “ciudad industrial costera”, al unir los dos polos de gravitación más importantes del país : Río de Janeiro y San Pablo. Estoy hablando de una franja de 500 kilómetros de largo por 70 a 100 kilómetros de ancho, abarcando una superficie de aproximadamente 70 kilómetros cuadrados, más alguna área de influencia directa. En Argentina, por el contrario, el centro demográfico y de urbanización no es lineal, sino “concéntrico”, alrededor del puerto de Buenos Aires. Ambos países, aun hoy pleno siglo XXI, presentan extensos “espacios vacíos”, con índices de población muy por debajo de la media mundial. Desplazamiento
de los centros de gravedad Esas directrices tenían un gran contenido geopolítico (hacia el Paraná y el Plata), parte fundamental de una estrategia de integración nacional brasileña. El actual Estado de Río Grande fue siempre una pieza importante en el juego de poder del Cono Sur atlántico-Plata. En Argentina, a la inversa, el proceso de inmigración interna tuvo y sigue teniendo como polo de atracción la pampa húmeda y la megalópolis porteña.. Analizando estadísticas de población, el “centro demográfico brasileño” o “centro de gravedad” que en 1872 se ubicaba en el norte, en el Estado de Bahñía, pasó ocho años después a Minas Gerais a la altura de Espíritu Santo. A mitad del siglo XX se desarrolló en Río de Janeiro y, finalmente al Estado de San Pablo. El “centro demográfico argentino”, en cambio, luego de pasar por Córdoba y Rosario, se fue concentrando y fortaleciendo en la pampa húmeda, lo que significó el vaciamiento de las zonas fronterizas. Otro factor importante en este sintético análisis, es el relacionado a la economía. Ambos países, como el resto de los de Iberoamérica, sufren los efectos del deterioro de los términos del intercambio. Sin embargo, la tendencia brasileña a la “interiorización” de la economía (movimiento socio-económico hacia el interior del país tendiente a ocupar la totalidad del territorio),atenúa en alguna medida ese impacto. Argentina tiene mejor posición en cuanto a las condiciones estructurales de la ganadería y su industria derivada, aunque hay que tener en cuenta que los planteles bovinos brasileños se han incrementado en las últimas décadas, por cuanto Brasil se encuentra empeñado en el esfuerzos de romper la dependencia para el abastecimiento de alimentos y materias primas de origen agropecuario. Esta decisión los ha llevado a extender su frontera agrícola, dinamizar el mercado interno, erigir una adecuada infraestructura de energía y transportes, moderna política de hidrovías para el movimiento de cargas , modernización de sus principales puertos y, aceleradamente, construir su industria de base.Política que viene practicando -salvo los períodos de crisis financiera- desde 1965 en rubros estratégicos como : metalurgia, industria química. celulosa y papel; mientras en Argentina tuvo su período de auge – que lo puede dinamizar- en las industrias de materiales y maquinarias eléctricas, textil y mecánica. Hay que resultar que el crecimiento industrial brasileño, es sus diversos rubros es más armónico que el argentino, pues no muestra los altibajos que éste ha tenido, fundamentalmente en las últimas décadas, y por tanto, aquél es más sostenido en todos sus sectores. Considerados y respetados los disensos que los países iberoamericanos aun mantienen -an algunos casos nostálgicamente- deben llegar pronto, muy pronto, a un consenso lo más amplio posible. Aparte del campo de la cooperación e integración comercial, se debe actuar en otros ámbitos, igualmente importantes, tales como los del desarrollo científico y tecnológico, la infraestructura física, los servicios de consultoría, el desarrollo siderúrgico, etc. etc. Los paìses iberoamericanos deben examinar a fondo las posibilidades de diversificar y reorientar su comercio exterior. En este aspecto, la reunión que acaba de realizarse en Río de Janeiro entre los mandatarios de Iberoamérica y las más altas autoridades de los países árabes, es auspiciosa. Y deberá seguir con India, con China,; pulir a fondo las relaciones con el Unión Europea, con Africa, con Australia;.a pesar a de los pesares, que al Imperio estadounidense no le agrade. Por ello sugirió (obligó) a algunos cuatro países árabes a no concurrir a esa reunión que se realizó en Río de Janeiro. LA ONDA® DIGITAL |
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