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73 años y expone su nuevos cuadros sobre los horrores norteamericanos en Abu Graib, Iraq.
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El pintor Fernando Botero cumple 73 años y
expone sus nuevos cuadros sobre los horrores
norteamericanos en Abu Graib, IraqTítulo

Convertido desde la década de los ochenta en uno de los artistas plásticos más cotizados por su obra que retrataba figuras corpulentas, Fernando Botero, quien ha dado un vuelco a su trabajo con temáticas relacionadas con la violencia en Colombia y ahora en Irak, cumple 73 años este 19 de abril.

El colombiano, cuya obra había estado caracterizada por pinturas y esculturas de naturaleza muerta y escenas plácidas con personas obesas, cambió hace unos seis años en que comenzó a pintar imágenes de masacres en su país y el año pasado que realizó una exhibición en Bogotá, cuyo tema fue el conflicto armado colombiano.

Este año ha preparado ya una serie de 50 óleos en los que retrata los abusos en las cárceles iraquíes, que es su primer trabajo sobre la violencia fuera de su país, y que pretende exhibir en junio próximo, en Roma, Italia, como parte de una muestra de 170 obras, que recorrerán Alemania y Estados Unidos.

Botero ha advertido que a sus 73 años podría seguir trabajando en torno a temas como la violencia y la injusticia no sólo en su país sino en diversas partes del mundo.

Nacido en Medellín, Colombia, en 1932, Fernando Botero cursó sus estudios primarios en el Colegio Bolivariano, y a los 12 años ingresó a una escuela de "matadores" de toros, situada en la Plaza de Toros de la Macarena de Mediellín, impulsado por la gran afición de un tío suyo a la tauromáquia.

Sus primeros dibujos -Toros y Toreros- fueron vendidos por dos pesos en al almacén donde se venden las entradas para la plaza de toros. A partir de entonces se dedicó a dibujar y pintar paisajes en acuarela.

Admirador del arte precolombino, el barroco de las iglesias que lo rodean y de artistas como José Clemente Orozco, de la escuela muralista mexicana, por esa época descubre también a Salvador Dalí y a Pablo Picasso.

Botero se financió sus estudios en el Liceo San José
y en la Normal de Marinilla con los dibujos que realiza para el suplemento dominical de El Colombiano, de donde, luego de escribir un artículo sobre Picasso, es despedido.

Conoció al pintor Rafael Sáenz quien, entre otras, le muestra reproducciones de Giotto. Botero reconoce en él a un maestro de quien recibió buenos consejos. Diseña la escenografía para la obra Ardiente Oscuridad, de Bueno Vallejo, montada por el grupo español de teatro Lope de Vega, que se hallaba de gira por el país.

También colaboró en el programa radial "Panorama Intelectual", en el que se enfrentaban la intelectualidad joven del país y la tradicionalista. Se instala en Bogotá, donde se une a la vanguardia artística y empieza sus participaciones en varias exposiciones colectivas.

En 1951 realizó su primera exposición individual en la Galería Leo Matiz. El pintor Ignacio Gómez Jaramillo, el poeta León de Greiff y el escritor Jorge Zalamea se interesan por su trabajo.

Con sólo 20 años, regresó a Bogotá, donde abrió una exposición en la que vendió todos los cuadros y obtiene el segundo premio en el IX Salón Anual de Artistas Colombianos. La editorial de Eddy Torres publicO una monografía de su trabajo, en lo que sería el primer libro que aparece sobre su obra.

A principios de los años 50 partió a Europa, donde asistió a la Academia de San Fernando, en Madrid, y estudió a Velázquez y Goya, copiando sus obras en el Museo del Prado, y estudiando luego a los maestros de Florencia.

Pasó los veranos en París y en el Louvre estudió a los grandes maestros; viajó a Italia y en Florencia se inscribió en la Academia de San Marcos.

En los museos de Roma, Florencia, Venecia, Siena y Ravena se familiarizó con el arte del Renacimiento italiano y realizó un estudio profundo del arte de ese país durante el siglo XIV, que se convirtió en el eje de su pintura.

Regresó a Bogotá en la primavera de 1956 y en la Biblioteca Nacional presentó una exposición de sus obras italianas, que no fue recibida con mayor entusiasmo. En este año contrajo matrimonio con Gloria de Artei.

Un año después se va a radicar a México, donde se interesó por el arte precolombino y el trabajo de los surrealistas Mexicanos, que le atrajeron por parecerle que allí estaba la esencia de lo latinoamericano. Es allí donde al pintar la obra "Naturaleza Muerta con Mandolina", descubre la posibilidad de aumentar el volumen de las formas.

Ese año expuso por primera vez en Estados Unidos, como parte de una muestra colectiva en el Museo de Bellas Artes de Houston, Texas, y nace su primer hijo, Fernando.

En 1957, la Unión Panamericana auspició su primera exposición individual en Washington D.C., Estados Unidos, para luego regresar a Bogotá y recibir el segundo premio del X Salón Anual de Artistas Colombianos.

Para 1959, fue nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá. Recibió el primer premio en el XI Salón Anual de Artistas Colombianos con su obra La cámara nupcial (Homenaje a Mantegna).

Abrió con éxito su primera exposición individual en la Gres Gallery de Washington. Su obra fue incluída en la XXIX Bienal de Venecia. Nació su hija Lina. Luego pintó su gran fresco en el Banco Central Hipotecario de Medellín y nació su hijo Juan Carlos.

Seleccionado para representar a Coolegas se negaron a participar y abrieron una exposición en Bogotá, titulada 25 Pinturas y Relieves (Los pintores autoexcluidos de la II Bienal de México).

Hacia finales de 1960, se estableció en la ciudad de
Nueva York, donde obtuvo el premio a la participación colombiana en la famosa exposición del Guggenheim International Award 1960. En esta ciudad Botero pasó por un período muy difícil de su carrera artística, en medio del auge de la pintura abstracta.

Botero logró el toque consistente y moderado que requería para alcanzar la maestría pictórica, en cuadros como La Familia Pinzón. En ese año contrajo matrimonio con Cecilia Zambrano.

En 1973, se instaló definitivamente en París. Realizó sus primeras esculturas y un año después organizó su primera retrospectiva en Bogotá y expuso en Hannover, Medellín y Zurich. En un accidente automovilístico ocurrido en España murió su hijo Pedro, de cuatro años y él resultó herido.

En 1977, el gobierno de Colombia le otorgó "La Cruz de Boyacá".en el grado de Oficial, e inauguró su primera exposición individual de esculturas en la Cuarta Feria Internacional de Arte Contemporáneo (FlAC) de París.

Trabajó en la serie de cuadros titulados Margarita, inspirados en Velázquez. Ese mismo año unió su vida a la de la artista griega Sophia Valí, destacada pintora, escultora y diseñadora de joyas.

Por esta época pintó básicamente escenas taurinas. En la Galería Marlborough de Nueva York expuso sus esculturas de gran formato, así como su serie de pinturas sobre el tema de La Corrida que le dan la vuelta al mundo. Abrió también exposiciones en Coral Gables y en el Museo de Ponce, en San Juan, Puerto Rico.

En París se mostró su serie de pinturas sobre el tema de La Corrida, así como obras recientes sobre papel y esculturas de pequeño formato. En los Campos Elíseos se exhiben 32 de sus esculturas monumentales.

En 1993 inauguró una exposición en el Palacio de los Papas. en Avignon, que es llevada al Museo Pushkin de Moscú y al Museo Estatal de El Hermitage en San Petersburgo. Sus esculturas monumentales se exhiben a lo largo de la famosa Park Avenue, de Nueva York.

En un reconocimiento sin precedentes, Botero fue invitado a exponer su obra en la Plaza de la Señoría, en Florencia, distinción que sólo se le ha otorgado a él. Simultáneamente expone pinturas y esculturas de formato pequeño en la Sala de Armas del Palazzo Vecchio.

En el 2000 decidió entregar a su ciudad natal una importante colección de 85 obras de su autoría y 21 de artistas internacionales.

Su generosidad con la cultura de su tierra suscitó la respuesta de la administración municipal, que se comprometió a hacer un gran museo que albergara la obra del maestro.

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