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La relación de poder entre
Argentina y Brasil |
La relación de poder entre
Argentina y Brasil
por Emiliano Galli
Con su política exterior
y comercial, Brasil está dando claras señales de que será potencia
global. ¿Dónde se ubica la Argentina ante esta estrategia?. Lo cierto es
que el principal socio del Mercosur está despegando y dejando su
impronta en el escenario internacional; y decidió utilizar como
catapulta a la región que lo tiene como líder: América del Sur.
Brasil está cumpliendo con el destino de futura potencia para el que fue
llamado y la Argentina no da señales de estar acompañando a su vecino
aún cuando, en opinión de distintos especialistas consultados por La
Nación, ésa sea la mejor (tal vez única) opción.
Respecto de los últimos conflictos puntuales con Brasil, donde la
Argentina reclamó que no se dificulte su incipiente recuperación
industrial, Dante Sica, presidente del Centro de Estudios Bonaerense (CEB)
y ex secretario nacional de Industria, fue contundente: "Estos
mecanismos de salvaguardia o de equilibración del comercio, sólo me dan
un marco de certidumbre transitorio en el mercado interno. Pero pensar
que me va a ayudar a reconvertir un sector industrial es una mentira".
Según Sica, esas medidas nos estarían cuidando sólo de Brasil, que no es
el único competidor dentro del mercado: "En los sectores en los que hubo
acuerdo comercial privado (textiles, electrodomésticos y calzado) y en
otros (como juguetes) China entra cada vez con mayor penetración. En
calzado, las importaciones interanuales de Brasil crecieron poco más del
30%, pero las de China lo hicieron en un 80%. Son valores bajos, pero
importa la tendencia. Hoy la Argentina tiene un conflicto con Brasil,
mañana tendremos con Brasil un problema que será China".
Brasil, o mejor, sus empresas, están al tanto de esto. "Gradiente, líder
brasileño en electrodomésticos, antes de que productos con marca china
desborden el mercado interno, comenzaron a fabricar en China, y así
mantienen su marca y su cadena de comercialización. Hering fabrica en
China una línea de productos en la que sabe que ya no podrá competir.
Además, saben que China era sinónimo de barato y malo, hoy es barato y
bueno", amplió.
Además, hay diferencias estructurales muy fuertes con Brasil donde, por
ejemplo, están instaladas cuatro de las 18 multinacionales más
importantes de electrodomésticos. "Un día de producción de Whirlpool en
Brasil equivalía a un mes de producción en San Luis, antes de irse",
ejemplifica Sica, a propósito de las escalas que tiene cada país, con lo
que competir en el mismo rubro es una condena. "Es como pretender
competirles en ojotas".
Brasil puede ayudar en financiamiento, a través de su Banco Nacional de
Desarrollo Económico y Social (Bndes), pero nunca olvidando que, a pesar
de todo, Brasil es un país en desarrollo: "Es grande, pero no es rico.
Imagínese un diputado del Mato Grosso aprobando el presupuesto de Lula
donde hay un subsidio para solventar la industria argentina, cuando el
Mato Grosso tiene los mismos problemas de desocupación que acá", agregó.
Proyección mundial
Respecto de la política exterior de Brasil, el subsecretario de
Integración Económica Americana y Mercosur de la Cancillería, Eduardo
Sigal -que participó del reciente viaje a Brasilia junto con el
presidente Néstor Kirchner-, sostuvo que el principal socio del Mercosur
"estableció alianzas con 10 de los 12 países de la región con los que
tiene frontera para lograr la integración, estabilización y desarrollo
de América del Sur, que es lo que le permitirá tener garantías a la hora
de proyectarse como gran jugador mundial".
En este sentido, su desvelo continental es el desarrollo energético y de
infraestructura, condiciones sine qua non para sostener el crecimiento
económico, por un lado, y lograr una mayor integración entre el
Atlántico y el Pacífico para atender la demanda asiática, por el otro.
"Mi duda -advirtió Sigal- es si está en condiciones de soportar los
compromisos de transformarse en líder regional sin poner en riesgo su
base de sustentación. Por lo pronto, vimos que la relación con otro gran
jugador regional, como la Argentina, se ha mellado".
Junto con la China, India y Rusia, Brasil forma parte del despertar de
las "grandes ballenas dormidas" que emergen luego de estar marginadas de
las principales corrientes de comercio y competencia económica global,
dándose cuenta de su capacidad de protagonismo. "Brasil está saliendo a
venderse." Así lo cree Félix Peña, especialista en temas del Mercosur y
director del Instituto de Comercio Internacional de al Fundación
BankBoston. En esta etapa, "la Argentina perdió [para Brasil] la
relevancia que tenía hace 10 años, y ahora tiene que compartir esa
valoración con otros países tremendamente atractivos", señaló Peña.
La distancia, o frialdad, que la Argentina puede sentir de parte de su
socio histórico puede estar siendo causada por Brasil: "Nadie, en la
gran dinámica de las relaciones internacionales actuales, quiere verse
perdiendo fuerza por la relación con otros socios, por más queridos que
sean", expresó Peña, luego de recordar que "antes de la devaluación del
real, en el 92 o 93, era la Argentina la que tenía la sensación de que
Brasil nos hacía perder oportunidades". Si este diganóstico de "pérdida
de importancia relativa" es correcto, se impone una mirada hacia el
futuro ("una característica casi genética del brasileño, que no tenemos
nosotros") para el Mercosur.
Sólo con una asociación basada en reglas de juego claras protegidas por
expertos (como los mecanismos de solución de controversia) y con
instituciones con algún grado de independencia de los gobiernos (como la
Secretaría Técnica del Mercosur) se podrá lograr el objetivo político
que subyace en la integración del Mercosur: "La generación de empleo
resultante de inversiones productivas, donde un inversor que quiera
instalar una fábrica de maquinaria agrícola en la Argentina; de
galletitas, en Uruguay; de muebles, en Paraguay o de zapatos, en Brasil,
tenga la seguridad de poder entrar tranquilo en el mercado del otro
socio, y no que éste saque a última hora una licencia automática para
alguna de sus 3000 posiciones arancelarias, como puede hacer Brasil, en
24 horas, porque su legislación lo permite".
"Brasil puso segunda y aceleró. Antes compartía las penas argentinas.
Pero ahora está menos preocupado por solucionar los problemas
comerciales con la Argentina, y eso es lo que me preocupa, porque quiere
decir que están mirando para otro lado", dijo Diego Pérez Santisteban,
presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA).
Atención. Esto no quiere decir en absoluto que el Mercosur se
desintegra, o que dejó de interesarle. Sigue siendo el sustento político
que legitima sus deseos de posicionarse en el mundo. Pero si pierde algo
del mercado argentino por las restricciones, no le inquieta tanto.
"Como me dijo un fabricante de televisores de Manaos: «Si no quieren
comprarnos, los vendemos en otro lado. En la Argentina sólo vendemos el
5% del total», dijo. Ahora bien, de la comparación entre el tipo de
cambio, costos laborales y de producción y tarifas, la Argentina es más
competitiva que Brasil. "Pero mientras Brasil tiene políticas activas de
promoción de la industria, la Argentina no las tiene; mientras apoyan la
producción industrial con créditos blandos y exenciones impositivas, la
Argentina no lo hace; mientras promueven las exportaciones con un
ministro empresario [Luiz Fernando Furlan, de Desarrollo, Industria y
Comercio Exterior] la Argentina tiene derechos a las exportaciones y una
preocupación sólo por la deuda; y mientras Brasil usa los superávit
fiscal y comercial para propiciar nuevas industrias e inversiones que
solucionarán su agenda social, en la Argentina se utiliza el superávit
para el asistencialismo social, y después verá cómo hace con las
empresas", indicó Santisteban.
Para Sigal, "a cualquiera que pretenda liderar un proceso de estas
características le corresponde hacer concesiones para que el socio
liderado se sienta contenido, sobre todo si viene de una debacle" como
en el caso argentino.
Es como si Brasil le hubiera puesto ladrillos a las patas del metegol de
manera tal de que la pelota sistemáticamente se incline hacia nuestro
arco. ¿Cuál es la postura argentina? Le pide que quite los ladrillos. En
cambio, Brasil responde que, para nivelar, la Argentina debe agregar
ladrillos a las otras patas. "Mientras ellos igualan hacia arriba,
ofreciéndonos el Bndes para financiarnos, la Argentina nivela hacia
abajo al insistir en un comercio administrado", concluyó Santisteban.
Fuente Diario La Nación (Título original: Despega, último llamado para
embarcar)
Fuente de esta nota:ExportaPymes LA
ONDA®
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