|
La bilateralidad argentino-brasileña ha
sido uno de los grandes problemas del Mercosur
por Dr. Luis Alberto Lacalle
El
dialogo del ex -presidente Dr. Luis Alberto Lacalle que
reproducimos a continuación aparece recogida por el periodista
Emerio Agretti y publicado por la publicación electrónica
RosarioNet de Argentina el ultimo 1 de junio. La nota se origina
en momentos en que el Dr. Lacalle fue invitado por la Bolsa de
Comercio de Santa Fe donde realizo una disertación que fue
seguida por el gobernador, Jorge Obeid; el ministro de Hacienda,
Walter Agosto, el presidente de la entidad bursátil, Mario Pérez
García, y otros directivos de la institución. El publico
desbordaba el local consigna la publicación Argentina.
-¿Cuál debe ser el papel del MERCOSUR en la región?
-El MERCOSUR siempre fue pensado como un proyecto económico y
comercial. Usted lee el proemio del tratado de Asunción, que es
un poco el libreto y lee las disposiciones, y nada hay que no
sea aumentar las condiciones de comercio mutuo y, como en
comercio dos más dos dan cinco, tratar de que la prosperidad
aumentara para nuestros países. Esto queda perfecto después del
período de ingreso, el 1° de enero de 1995. O sea que hace 10
años y 6 meses que tenemos MERCOSUR.
- Pero no alcanzó las expectativas
-Algunas sí, otras no. Yo creo que porque no se ha insistido al
encarar los temas difíciles. Por ejemplo, el proemio del tratado
de Asunción dice que hay que encarar en conjunto las políticas
macroeconómicas. Nunca se intentó. Que hay que coordinar las
políticas monetarias: fíjese que la devaluación brasileña nos ha
hecho un daño tremendo, al igual que la Argentina forzada a
mantener la paridad. Bueno, éso no se intentó.
Entonces, no se le puede echar la responsabilidad al MERCOSUR,
cuando no se ha seguido el libreto del bloque. Yo reivindico que
el MERCOSUR que pensamos, que negociamos y que votamos era un
buen proyecto. Ahora, también recordando que no era una certeza,
era una oportunidad. Uno puede tener la oportunidad de correr un
maratón, pero si no adelgaza y no se entrena, uno no se adecua a
la exigencia. Y los países creyeron, haciendo un falso
silogismo, `Europa está integrada, Europa es rica, integrémonos
y seamos ricos'. Y no es así. Europa tiene un proceso de casi 60
años de adecuación.
-Pero hasta hace relativamente
poco tiempo parecía haber una voluntad coincidente de darle
impulso. ¿Por qué no está funcionando debidamente?
-Porque no se cumple lo que se pacta. Cuando a mí me pactan
libre ingreso de mercaderías, eso hay que bajarlo a la realidad.
Entonces, yo vengo con las bicicletas a la Argentina y me dicen
No, porque falta el análisis del pedal derecho.
Eso no es MERCOSUR. Hay un MERCOSUR de papel que es lindísimo:
se firma, se saca la foto, presidentes, cancilleres. Pertenece
al mundo surrealista de la televisión. Ahora, no baja a la gente
con más salario, más prosperidad, más inversiones. Porque del
mundo del papel a la realidad hay una distancia. Y a veces los
políticos nos movemos más en el mundo de papel que en el real.
-De todos modos, uno de los principales
problemas no parece ser económico, sino político. Hay una
estrategia de posicionamiento de Brasil que genera fricciones.
-Que Brasil es grande lo supimos siempre.
Que tiene una gran política exterior que no cambia con los
gobiernos, también. Y también que tiene un liderazgo de hecho.
Entonces, no vamos a decir que esto lo descubrimos después del
MERCOSUR. Todos nos conocíamos, no nos vamos a adivinar la
suerte entre gitanos. Teníamos que ir haciendo el MERCOSUR entre
los cuatro. La bilateralidad argentino-brasileña ha sido uno de
los grandes problemas del MERCOSUR. Y yo en esto le reclamo a mi
gobierno, que no ha exigido la mesa de cuatro. Los países chicos
hemos perdido el sentido de que tenemos un poder, que
jurídicamente nos hace iguales.
-Incluso podrían ser la garantía de
funcionamiento del MERCOSUR, operando como árbitros de las
disputas entre los dos grandes.
-Yo me he cansado de hacer el gesto de
los dedos formando una bisagra. Porque a Uruguay yo lo veía
cumpliendo una gran labor, ser el entronque entre Argentina y
Brasil, es un destino geopolítico bueno. Pero, lamentablemente,
cuando estuvo perfecto el MERCOSUR, se dejaron de encarar los
temas difíciles.
-¿También faltó una mayor
institucionalización, la puesta en marcha de organismos
regionales?
-Ahora se ha perfeccionado el único que se
requería, que es una Corte ante la cual ir a reclamar, ante la
que tengan legitimidad los ciudadanos, las empresas y los
gobiernos. Un referí para el partido. Nosotros en estos días
tenemos un lío con Brasil por el arroz. Nosotros tenemos muy
buen arroz y en Brasil nos cortan la carretera: ya no son actos
de gobierno, sino fácticos. Quiere decir que ni el espíritu ni
la letra han sido comprendidos ni respetados.
-¿Faltó un apuntalamiento a través de
obras comunes, también?
-Yo siempre digo que las dos grandes
obras que se hicieron mientras yo fui presidente fueron el
MERCOSUR y la hidrovía. Que son casi gemelos: hidrovía tiene
cinco, MERCOSUR tiene cuatro (países). Pero la hidrovía es la
columna vertebral del MERCOSUR. Es un gran logro, que todavía no
hemos explotado lo suficiente. A Uruguay le ha dado una enorme
prosperidad logística.
-¿Por dónde deberían pasar las
estrategias para reencauzar el proyecto regional?
-Pausa y reflexión. Porque si uno está
haciendo una pared y un ladrillo quedó flojo, uno para y dice
`bueno, qué pasa, por qué quedó flojo'. Y no le sigue poniendo
otros encima. Luego convocar a los sectores de la producción y
preguntarles si les parece que el MERCOSUR funciona o no. Pero
en el camión, no en el papel. Y cuando digan que no,
preguntarles por qué. Y ver cuál es el problema y reclamarle al
país que corresponda, para que se cumpla lo acordado. Hasta que
no se cumpla bien todo lo que está pactado, no avanzar. Porque
es avanzar en el mundo de la ilusión, del papel.
-La andadura del MERCOSUR coincidió
con un progresivo recambio de gobiernos que parece mostrar un
giro ideológico en la región, ¿cómo analiza esto?
-El MERCOSUR vincula a países, no a
regímenes de gobierno. Es bueno llevarse bien con el presidente
de los países vecinos, por supuesto. Y yo no creo en las
afinidades ideológicas, creo en los intereses de los países, que
nunca son iguales.
-Pero más allá de lo que es el
MERCOSUR. ¿Qué opina de este viraje, por lo menos en el
discurso, hacia la centro-izquierda?
-Yo no creo que sean comparables las
experiencias, no veo que tengan tanto en común Ricardo Lagos con
Lula, ni Vázquez con Kirchner. Alguna cosa, pero son
circunstancias distintas. Es una especie de facilismo decir que
son iguales. -Hablemos de su país, entonces. ¿Qué opina del
actual gobierno?
-No me gusta criticar al gobierno de mi
país cuando estoy fuera; después me pongo al día cuando vuelvo.
Es un gobierno legítimo y espero que le vaya muy bien. Está
desde hace tres meses, con peculiaridades muy propias. Es una
coalición muy heterogénea la que llegó al gobierno. Y una cosa
es estar en la oposición y otra estar del otro lado del
mostrador. Y eso ya se está empezando a notar. Pero creo que es
muy temprano para evaluar, pienso que eso hay que hacerlo cuando
cumpla un año.
-¿Y qué opina del gobierno del
presidente Néstor Kirchner?
-No, meterme en
cosas internas de la República Argentina, no, con todo respeto.
Sí le puedo decir que nos conviene que la Argentina sea
próspera. El gobierno de Kirchner empieza con una base de
sustento muy pequeña, un 22 % de apoyo directo, ha tenido que
atravesar situaciones muy difíciles y esperemos que las supere.
Los demás son temas que tienen que arreglar ustedes.
LA
ONDA®
DIGITAL |
|