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Cien días y la tregua política
se terminó definitivamente
por Carlos Zapiola
Recién se cumplen cien
días de la asunción de Tabaré Vázquez como Presidente de la República y
la tregua política se terminó definitivamente.
Cada uno sabrá si hay culpables de ello, si son fuegos de artificio o
así serán los cinco años que seguirán. Hay mucha gente reclamando que el
cambio significaba que ¡ya! su situación iba a ser diferente. Que
mágicamente iban a aparecer fondos y se lograrían aumentos saláriales,
recomposición de carreras funcionales, fin de la corrupción, aparición
de los detenidos – desaparecidos o datos concretos sobre sus muertes,
prisión para quienes violaron la Constitución y alga más, siempre un
algo más que se necesita y es imprescindible.
El fin de la pobreza y la marginalidad, trabajo para todos, controles
que permitan que no haya más contaminación por culpa de fábricas,
automóviles o simplemente cigarrillos. El pueblo al Poder u los
burgueses a la casa.
Y van cien días de gobierno y muy poco de eso pasó.
Tampoco la educación tiene una nueva Ley que la rija. No hay ni siquiera
caída de todas las concesiones de las empresas privadas que manejaban el
agua y el saneamiento en diferentes zonas, pese al plebiscito aprobado
en octubre.
El Parlamento perdió dos horas discutiendo si se aplicaba un artículo
del Reglamento interno de una forma como se había hecho otras veces o de
la contraria, como sostenían ahora los que antes se oponían. Pero
volvieron a triunfar las mayorías y tanto hace dos años como ahora los
que propiciaban cada posición hicieron valer las mayorías. Y éstas no
son las mismas ahora que en la Legislatura anterior.
¿Es avasallamiento de las minorías aprobar algo y pedir que se aplique
en una sesión?. ¿Eso da derecho a la Presidente actuante a dejar el
lugar –suponemos que renunciará a volver a ejercer la suplencia para
siempre- para el que fue electa por sus pares en marzo, porque discrepa
sobre la interpretación que se le da a ese Reglamento?.
Ya hubo una interpelación (Arana en Diputados) que antes de empezar se
sabía que no iba a tener andamiento porque la bancada oficialista es
mayoría absoluta y lo va a ser durante cinco años.
Se habla de otro pedido de renuncia, ahora a la Ministro de Salud
Pública, por carencias registradas según los denunciantes en el Pereyra
Rossell.
Otros piden la cabeza del Ministro de Economía y hasta hubo anuncios de
un posible paro general que se diluyó porque un fracaso en un llamado de
tal tipo no le podría soportar la dirigencia de la Central de
Trabajadores.
Igualmente habrá movilizaciones y pedidos de aumento a los jubilados,
encabezados por viejos dirigentes sindicales que también quieren que
¡ya! Caigan las AFAP y s vuelva a un sistema de seguridad social que se
sabía hacía un quiebre definitivo sobre el 2020, sin tener en cuenta que
esto se decía antes de la crisis del 2002.
Pero nada importa. Hablamos que los periodistas inventan conflictos
internos en fuerzas políticas, pero se muestran cartas firmadas por el
propio José Mújica discrepando con lo resuelto en principio por la
dirección que él no integra, de su Movimiento.
No hay cultura de gobierno. Quizás sí y muchos creyeron que era otra
cosa.
No hay cultura de oposición y esto parece más fácil de aseverar. No se
es oposición desde hace mucho tiempo o nunca se lo fue, porque siempre
de alguna manera fuimos gobierno y ahora no sabemos como responder ante
la nueva situación creada, y como tenemos medios a disposición, podemos
todavía influir sobre la opinión pública.
Aunque para ello debamos acomodar un poco el cuerpo y cuestionar
resoluciones o actuaciones de personeros del gobierno pasado.
El ciudadano de a pie, el que no tiene voz, vive con mucha expectativa
el flamante comienzo del nuevo gobierno. Porque para él, el fin de mayo
nada significó.
La luna de miel está siendo bombardeada un día sí y otro también. Ya se
ha hablado hasta de autoritarismo en el funcionamiento del Parlamento.
¿Será posible que nadie sea capaz de parar la ola que se los está
llevando a todos, que se ubique y logre que otros muchos lo hagan porque
el país no soporta pérdidas de tiempo y discusiones estériles?.
Los cien días han culminado con el anuncio de Astori de creación a fin
del año próximo de miles de puestos de trabajo nuevos.
Se ha jugado con una carta fuerte. Si no cumple le quedará poco espacio
de maniobra posterior. Si lo logra, el gobierno habrá dado un salto
cualitativo muy importante en su actuación.
Paciencia. Sigamos los acontecimientos y dentro de un año y medio lea si
esto se cumplió o estamos ante el gran fracaso de un Ministro sobrio y
prudente, o de un mero continuador de políticas que ya han fracasado y
que nadie quiere volver a vivir.
Promesas o realidad. El juego recién empieza. LA
ONDA®
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