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Desde el 16 de junio un monumento
recuerda a Wilson Ferreira Aldunate

Palabras del Presidente de la Comisión de Homenaje a Wilson Ferreira Aldunate, el senador doctor Francisco Gallinal, en la inauguración del monumento ubicado en la Explanada Municipal.

Señor Presidente de la República Oriental del Uruguay, doctor Tabaré Vázquez; señor Vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa; señor ex Presidente de la República Oriental del Uruguay, doctor Luis Alberto Lacalle; señores y señoras; autoridades y representantes de los distintos Poderes del Estado; representantes diplomáticos; compañeros y compañeras del Partido Nacional; compatriotas todos, que nos hacen el honor de acompañarnos en esta circunstancia tan especial:

El 1º de diciembre de 1984, Wilson empezaba su discurso diciendo: "Es casi un lugar común comenzar las palabras en una ocasión como esta, o similar, haciendo referencia a la emoción profunda que me sobrecoge y, por qué no voy a confesarlo, me llena los ojos de lágrimas"; y a continuación decía, con esa fina ironía que lo caracterizaba: "casi me he olvidado de hablar, voy a tratar de reaprender hoy dirigiéndome a ustedes" -y luego señalaba- "yo llego hoy al Uruguay, porque hace cinco meses y medio lo único que pude ver de mi Patria fue containers apilados para impedir que la gente accediera; fue la flota del Estado desplegada para recibir a una familia".

Hoy recordamos dos fechas principales en la vida del país y en la vida de Wilson Ferreira Aldunate, la del 16 de junio de 1984 cuando regresa a su Patria, cuando se baja del buque; y ustedes van a ver en esta hermosa expresión artística, que hoy vamos a inaugurar, seguramente reflejada aquella hermosa imagen de Wilson acompañado de sus custodias en el Puerto de Montevideo, dándose vuelta con los brazos en alto para saludar a su gente, con aquella hermosa sonrisa, que no era propia desde luego de quien iba camino a la cárcel, por cinco meses y medio, para que no pudiera ser Presidente de todos los orientales; y recordamos también el gran discurso del 1° de diciembre de 1984.

Hoy se junta el 16 de junio con el día más hermoso y más alegre en la vida de Wilson Ferreira Aldunate, como fue ese 1° de diciembre. Y llegamos a esta inauguración y permítanme que yo haga, porque me corresponde y porque así debe ser, unos agradecimientos a todos quienes han hecho posible que esto se haga realidad.

Al Parlamento, en su Legislatura anterior, que por unanimidad aprobó el Proyecto de Ley para la construcción del monumento. A quienes compartimos la Comisión Nacional de Homenaje, que tenía representantes de los tres poderes del Estado; que en nombre del Poder Legislativo integró esta Comisión su compañero de fórmula, Carlos Julio Pereyra, que puso todo su esfuerzo para que hoy esto se hiciera realidad; en representación del Poder Legislativo al que Wilson llenó de talento, de inteligencia, de fuerza y de capacidad de propuesta.

El reconocimiento también a este gran compatriota que es el escribano Guillermo Stirling, que en nombre del Poder Ejecutivo integró esta Comisión; Poder Ejecutivo que Wilson Ferreira Aldunate también integró y que hoy todos reconocemos como el mejor Ministro de Ganadería que ha conocido la historia del país.

El reconocimiento al doctor Daniel Gutiérrez, Presidente de la Suprema Corte de Justicia, que en representación del Poder Judicial integró esta Comisión; en la ley tenía que estar el Poder Judicial como desagravio al utilizado y al seudo Poder Judicial de la época que lo condenó y que lo encarceló, como muy bien dijo Wilson precisamente en la explanada municipal: "en lo único que todos los integrantes del Poder Judicial estaban de acuerdo en aquella época, es en que yo era inocente".

Y el reconocimiento también al jurado; aquí hubo un concurso público nacional, el reconocimiento a quien como Intendente Municipal, el arquitecto Arana, junto a la Intendencia Municipal de Montevideo, puso siempre toda su colaboración para que aquí pudiera tener emplazamiento el monumento a Wilson Ferreira Aldunate.

El reconocimiento y el agradecimiento, por supuesto, porque nos acompañaron siempre en cada una de las etapas que fuimos quemando para llegar a hoy: a Susana Sienra, a Juan Raúl, a Babina, a Gonzalo, a los nietos y a los bisnietos de Wilson Ferreira Aldunate.

El reconocimiento al Poder Ejecutivo anterior, que ayudó desde Rentas Generales con recursos para que esto se hiciera realidad.

El reconocimiento al actual señor Presidente de la República y al ex Presidente que nos acompaña, porque la presencia de Presidentes y ex Presidentes jerarquiza el homenaje que a este gran hombre estamos realizando en el día de hoy.

Wilson se merecía un homenaje de estas características, en toda su dimensión, en todas sus virtudes y en todas sus condiciones.

Lo recordamos en la explanada, lo recordamos y lo soñamos; y lo creemos, y permítaseme decirlo en nombre de mi Partido Nacional, con mucho respeto para todas las fuerzas políticas, pero así lo sentimos los blancos que creemos que en la elección -libre- de 1984 podría haber sido, hubiera sido el Presidente de todos los orientales.

Recordamos hoy al Wilson de la libertad; al Wilson que el 27 de junio de 1973 comprometió al Partido Nacional como vengador de la Republica, ¡y vaya si lo fue en los duros años del exilio!; donde acompañó y se solidarizó y ayudó a cuánto uruguayo, no importaba su origen político, andaba por allí necesitando una mano en los durísimos años del exilio para quienes les tocó sufrirlo fuera de fronteras.

Recordamos hoy al Wilson estadista, al Wilson fundador de la CIDE; al Wilson Ministro, al Wilson elaborador de "Nuestro Compromiso con Usted"; con un Programa de Gobierno serio y responsable que promovía el cambio profundo que en la época el país estaba necesitando.

Recordamos, con serenidad, con atención, con respeto y con mucho orgullo, al Wilson de la Ley de Caducidad; al Wilson que le sacó las castañas del fuego al país, sin medir jamás el costo político que habría que pagar.

Y recordamos entonces también, y es bueno para todos los tiempos, al Wilson que es la contracara, que es lo diferente del doble discurso permanente; lean ustedes, y eso es lo que a mí más me llena de orgullo, lean ustedes el discurso de Wilson Ferreira Aldunate en la Explanada Municipal y analicen los pocos años de vida que le tocaron después y díganme si en esos pocos años de ejecutoria política permanente no hay un cumplimiento a rajatabla de la palabra empeñada en la Explanada Municipal, el 1º de diciembre de 1984.

Ese es a la clase de dirigente político que nos intentamos apenas parecer.

Y hoy lo estamos recordando con esa alegría, porque no otra cosa que alegría podemos tener.

Ayer en algún momento dudamos, en medio de la lluvia, si hacer o no hacer el acto; después nos reprochamos la duda, porque no era de buen wilsonista el no enfrentar siempre la adversidad con alegría y con entusiasmo, y con la ilusión de poder transformar la realidad adversa.

Y recordábamos la forma en que él termina aquí su discurso; la forma en que lo termina recordando otro memorable de la Curva de Maroñas, cuando en momentos que empieza hablar se desata una tremenda tormenta, y Wilson le dice a la multitud: "¡No, no se vayan! ¡No teman, que venga el viento! ¡Que venga el viento y que barra lo que tenga que barrer! Y si se transforma en huracán, porque quizás sea a eso lo que el país esté necesitando; quizás sea eso lo que la República esté buscando: un viento fuerte que barra, que limpie".

Y ahora, con el transcurso de los años, con el transcurso de los años, los que nos contaban ese discurso, también los que lo presenciaron, los que queremos seguir ese ejemplo permanente de identificación nacional nos damos cuenta que ese viento, que ese viento era Wilson Ferreira Aldunate.

Y asumimos también el compromiso, porque ahora en la explanada municipal, al alma viva de Wilson que ya está aquí, desde el 1° de diciembre de 1984; a su alma viva, se va a juntar el bronce.

¡Y hacia aquí vendremos cuántas veces los uruguayos, y las generaciones por venir, a homenajearlo y a recordarlo!

¡Y en ese homenaje y en ese recuerdo podemos hoy comprometer que ese viento, ese viento volverá a soplar! ¡Muchas gracias!

¡Viva la Patria, en homenaje a este grande al que tanto queremos!

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