|
Gobiernos "progresistas": El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, en entrevista con el diario paraguayo ABC, hace un análisis de la coyuntura desde su experiencia de más de 17 años al frete de la institución. - ¿Valieron la pena las reformas económicas que se hicieron en América Latina (exceptuando a Paraguay) en la década de los ’90? - Hay un paquete importante de reformas que sí valieron la pena. Todo lo que significó lograr estabilidad macroeconómica es un hecho positivo en cualquier hipótesis que se tenga de modelo de desarrollo económico. Todas las reformas que tendían a abrir las economías para la competencia internacional y buscar la forma de insertarlas en el mundo valieron la pena. Donde se encontraron mayores dificultades fue en las reformas del Estado, sobre todo en las privatizaciones. - ¿Significa que en el futuro hay que descartar las privatizaciones? - En absoluto. El rechazo que hay hoy en América Latina a las privatizaciones, más que por cuestiones ideológicas, es por la forma como se hicieron, sin reglamentación adecuada, sin mecanismos de supervisión, con corrupción en muchos casos. Todo eso desprestigió las reformas. Nuestra opinión
es hay que tratar de corregir lo que no ha funcionado bien; no
imitar las privatizaciones que no han servido. No son elementos
religiosos, son instrumentos. Es importante que los países hagan
reformas, el mundo cambia en forma espectacular. Privatizar es
una forma de modernizar las economías y adaptarse a las nuevas
exigencias. - Existe una oleada de gobiernos "progresistas", que son el producto de la falta de respuesta de muchas de esas reformas a las demandas sociales. Eso es comprensible, porque no han dado en tiempo los dividendos que se esperaban. Creo, sin embargo, que estos gobiernos que llegan muchas veces con críticas a lo hecho en el pasado son gobiernos que respetan ciertos elementos fundamentales. Saben que no se puede jugar con la macroeconomía, que no se pueden tener déficits fiscales, que hay que tener una política monetaria seria y responsable. Diría que, en materia de apertura, estos regímenes no han impulsado cambios fundamentales; todos están procurando exportar más, integrarse, abrirse al mundo, de manera que donde se nota el cambio es en la sensibilidad por darle un contenido más social a las políticas. Y eso me parece positivo. - ¿Hacia dónde deberían apuntar las políticas de los países Latinoamericanos? - En primer lugar, creo que las reformas han sido incompletas, se han aplicado mal y, en muchos casos, han estado rodeadas de elementos institucionales que impidieron que dieran frutos. La experiencia pasada nos enseña que lo que más cuenta hoy día son las instituciones. Los países que logran fortalecer sus instituciones tienen muchas mejores condiciones para llevar adelante el proceso de reformas y asegurar su éxito. En eso todos
tenemos que aprender y por eso hemos puesto mucho énfasis en
fortalecer las instituciones, el Estado en particular. El Estado
debe ser objeto de la gran reforma hoy en América Latina y es un
poco la tarea pendiente, un poco la tarea a medias, que tenemos
que impulsar. - No conozco país del mundo que se haya desarrollado sin abrirse al mundo. Eso se hace en muchos casos como en Europa, fortaleciendo la integración regional y a partir de allí integrándose de forma activa al mundo. Vean el caso de China, el de Corea. Más allá de la filosofía de estos países que más están progresando son los que más apertura tienen al comercio internacional. Ahora, la
integración en el caso de América Latina es un factor apoyado en
una vocación integradora que hay claramente en la región. Soy
partidario de la integración, pero de la integración abierta
como un instrumento para llevar la apertura al resto del mundo;
y en esa apertura hay que mirar en todas las direcciones.
Estados Unidos es un mercado muy importante, creo que hay que
negociar bien; si podemos negociar por grupos de países, mucho
mejor; no podemos ignorar que estamos cerca del gran mercado,
del mercado más grande del mundo, pero tampoco podemos ignorar a
Europa; por eso hay que insistir en la negociación de Mercosur-Unión
Europea. Y hay que mirar también al Asia. Quizás los modelos que
se acercan más a lo que creo que es la línea de futuro es lo que
hacen Chile y México, tienen acuerdo con América Latina en todas
partes, acuerdos con Estados Unidos, con Europa, acuerdo con
Corea, con Japón, Singapur, es decir, nuestros países tienen que
abrir todas las puertas al comercio e ir fortaleciendo la
integración regional, que nos mejora la capacidad de
negociación. Hemos cambiado la política de adquisiciones, tenemos una oficina de integridad institucional que controla tanto el Banco hacia fuera como hacia adentro. Estamos en un proceso de mejoramiento teniendo en cuenta que es un tema serio. Es un tema que preocupa, que estamos detrás, pero no podemos impedir como nadie puede impedir que haya un funcionario infiel. Pero es una realidad con la que tenemos que vivir. LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |