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La fuerza del
arte es su capacidad de acusación permanente
Dialogo con el Pintor Fernando Botero |
La fuerza del arte es su capacidad
de acusación permanente
Dialogo con el Pintor Fernando Botero
Fernando
Botero el pintor colombiano de 73 dialogo con la prensa desde la
sala donde expone sus pinturas sobre la carcel de Abu Ghraib en
el Palacio Venecia de Roma, donde alguna vez vivió Benito
Mussolini. “Cuando los periódicos dejan de hablar de algo y la
gente tiende a olvidar, el Arte está ahí como una acusación
permanente”, dijo Botero en el dialogo que reproducimos a
continuación
¿Porqué
pasó del arte inofensivo al arte de denuncia?
El arte se ha hecho siempre sobre temas más bien amables. Hay
miles de cuadros impresionistas, pero ninguno triste o
dramático. El arte era para dar placer. Esa era la regla
general.
Yo toda la vida trabajé sobre la Colombia poética de mi niñez y
mi juventud, una imagen nostálgica. Pero en vista de la
situación tan terrible que se vive en Colombia con la violencia,
pues en un cierto momento pensé que debía decir algo y en cierta
forma tomar una actitud distinta a la que había tenido toda la
vida.
¿Es usted hoy una persona más pesimista sobre el mundo?
Pesimista no. Yo tengo una visión optimista de la vida y de mi
trabajo. Lo que pasa es que estas cosas escapan de toda norma de
civilización. El hecho de que uno lo denuncia no quiere decir
que es pesimista.
¿Siente responsabilidad social o política como artista?
La fuerza del arte es su capacidad de hacer una acusación
permanente.
¿Como cuál?
Por ejemplo, el bombardeo de Guernica fue un episodio más de la
Guerra Civil española. Sin embargo, todo el mundo se acordará
siempre de Guernica gracias al cuadro de Pablo Picasso.
¿El concepto es entonces el mismo que el de Picasso?
No me estoy comparando con Picasso, en absoluto, pero sé que el
arte tiene esa capacidad. Lo mismo pasó con los fusilamientos
pintados por Goya en el siglo XVIII. Obviamente uno pone el
talento que tiene. La aspiración es que sean obras de arte
importantes que tengan esa capacidad de recordar y dejar un
testimonio que tenga validez en el tiempo. Ese es el anhelo.
¿Cree que el público acostumbrado a un Botero accesible
entenderá también esta serie sobre las torturas?
He sentido una enorme simpatía, porque el mundo está furioso con
esto que está pasando. Se está hablado de esto hasta en China.
¿Y el público de Estados Unidos? ¿Cree que a ellos
también les gustará?
Le dedicaron media página en The New York Times y hay un museo
de Washington que ya me ofreció exponer la serie de la tortura.
He recibido también una oferta de otra entidad de Washington que
quiere hacer una exposición itinerante por el país. Dicho lo que
he dicho contra Estados Unidos por las torturas, es justo darles
crédito por su libertad de expresión: fue la prensa
estadounidense la que denunció lo que estaba sucediendo.
¿Hay otros ‘Abu Ghraibs’ que le preocupan?
No es que yo me vaya a dedicar ahora a ser el pintor de las
masacres. Hay cosas que lo golpean a uno y otras que no lo
golpean. El otro día me llamó un coleccionista y me dijo que me
pagaba lo que sea para que pinte un cuadro de la masacre de los
armenios a manos de los turcos (a comienzos del siglo XX). Le
dije que no era un drama de mi tiempo. Yo tengo que estar
motivado. No es que ahora vaya a hacer una serie de cuadro sobre
el Sudán o cada vez que haya una tragedia voy a ponerme a
pintar.
Hasta hace una semana estuve trabajando sobre este tema. En mi
imaginación tengo aún muchas imágenes que quiero pintar. Quiero
seguir pintando sobre Abu Ghraib, porque lo tengo en el corazón.
(Fuente Tiempo com)
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