La auditoria sobre Kalemberg
A modo de breve inventario veamos por ejemplo lo que dicen los periodistas S. Blixen, J. Barreiro en un reciente articulo: “Sanguinetti no renunció a su cargo de ministro de Cultura de Bordaberry cuando comenzaron las violaciones sistemáticas a los derechos humanos”. (...) J. M. Sanguinetti será inmortalizado como artista plástico desde que su pintura “Rincón de Colonia” apareciera impresa en tarjetas navideñas que UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) distribuida por todo el mundo. Se sabía que el ex presidente tiene una intensa afición pictórica expresada en una impresionante colección de cuadros: se sabia que generosamente se había ofrecido para guardar pinturas que se estaban deteriorando en los depósitos insalubres de nuestros museos”. Pero lo que es difícil de explicar racionalmente es que luego de la dictadura y ya ocupando la presidencia de la República durante dos períodos mantuvo al Sr. Kalenberg como director del Museo Nacional de Artes Visuales. El artículo titulado: "Vaciar el Arte" ("La ONDA" N0 240) fue motivado por el pedido de "renuncie ya", que la Asociación de pintores y escultores del Uruguay hizo al director del museo de artes visuales Ángel Kalemberg. En ese artículo se hizo referencia a los 37 años de ese director al frente del museo, y de 37 años de deterioro del museo en la relación con el arte uruguayo. Relación deteriorada porque Kalemberg, casi ignoró las posibilidades del arte en el Uruguay, e intentó influir fuertemente en los nuevos artistas uruguayos con las corrientes que privilegian el "vaciamiento" como las que promueven el "simulacro", el "pastiche" y otras propuestas posmodernas. En las dos primeras páginas de su introducción a Postmodernism or The Cultural (El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo reciente), Fredric Jameson declara:"Lo posmoderno busca rupturas, eventos más que nuevos mundos, busca el instante delator después del cual ya no es lo mismo [...] busca desplazamientos y cambios irrevocables en la representación de las cosas y la forma en que éstas cambian. Los modernos estaban interesados en lo que pudiera surgir de tales cambios y su tendencia general: reflexionaban sobre la propia cosa, sustantivamente, de forma utópica o esencial. [...] Posmoderno es lo que queda cuando el proceso de modernización ha concluido y la naturaleza ha desaparecido para siempre. [...] El postmodernismo es el consumo de la mercantilización misma como proceso." Uno puede concluir que la Utopía, una esperanza al final de un túnel histórico, ha perdido todo significado, junto con el propio túnel. La meta utópica de fundir arte y vida en una experiencia activa unificada que exprese bienestar social ha desaparecido con ella. En su lugar, la dicotomía arte/vida ha sido resuelta a través de los bienes de consumo y ya no es necesaria una conciencia de cómo ambos se relacionarán, ya que arte y vida son consumidos en una misma acción pasiva. En estos momentos la sala mayor del museo, tiene una muestra de Carlos Capelan, que ejemplifica las opiniones antes escritas - y al mismo tiempo marcan la gran importancia (sala mayor) que Kalemberg da a esas intenciones. En "La ONDA" -240, hice una reflexión sobre los "porteros culturales" y sobre la incompatibilidad del "maistream" con el arte de las culturas periféricas (como las nuestras Uruguay-Latinoamérica) a la que agrego aquí la afirmación: De que si la dicotomía arte/vida son consumida en una misma acción pasiva, no hay posibilidad de utopía, no hay luz al final del túnel y más aun, no hay ni siquiera túnel. Es el triunfo de "la era del vació” Así, hay un cambio tanto en el desarrollo histórico como en la internalización de valores que hace cuestionable el uso de una única historia del arte internacional y unificada. Esta história del arte, usada por el “mainstream” hegemónica en su enfoque, es incapaz de encarar la motivación o el sentido del tiempo que generaron a gran parte de los eventos periféricos. El arte, desde el momento en que consiste en la producción de objetos e ideas consumibles, sirve tanto para crear cultura como para crear un mercado. En áreas económicamente insolventes, el efecto primario (por débil que sea), recae en la comunidad que rodea al artista y tiene, por lo tanto, una importancia regional. Sólo el arte-como-mercancía puede ser totalmente comprendido en un contexto internacional. Así, la historia convencional del arte deposita sobre las culturas periféricas categorías y especulaciones que no necesariamente se corresponden con esas realidades. En las tradiciones norteamericana y europea, el objeto del arte es el portador del valor artístico. En la tradición latinoamericana y otras tradiciones periféricas el objeto del arte desencadena situaciones. Todas estas observaciones son particularmente relevantes para la comprensión del conceptualismo latinoamericano ya que fue un movimiento artístico con aspiraciones radicalmente diferentes de otros movimientos. El conceptualismo latinoamericano creía en la Utopía, atacaba al proceso de mercantilización y, sobre todo, trataba de eliminar la barrera en la proposición arte/vida. Ahí están (Kalemberg y Sanguinetti).Uno con el miedo (el cuco) el otro con "el vacío". Ambos quieren impedir que se "desencadenen situaciones". Está en curso una auditoria sobre Kalemberg y "su” museo. Llevará unos meses y sabremos cosas cuantitativas, pero también importan las cualitativas. Creo que son gravísimas ambas.
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