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Se abre
otra etapa
Las comunas ¿instrumento real del cambio?
por Jorge García Alberti
Con
la toma de posesión de los cargos por parte de los intendentes, ha
quedado culminado el proceso electoral iniciado con las elecciones
internas de los partidos, en el año 2004.
Teniendo en cuenta el cambio en la orientación política hacia la
izquierda de varios municipios que, conjuntamente, concentran el 75% de
la población del país y otro tanto del PBI nacional, a partir de ahora,
parece potenciarse la posibilidad de cambio real en Uruguay.
Las primeras declaraciones de los flamantes jefes comunales, hacen
hincapié en las escasas posibilidades económicas que tienen de poder
llevar adelante un programa de gobierno que, por lo menos, se acerque a
solucionar parte de los problemas que surgen en cada uno de los
Departamentos.
Pero es justamente aquí donde se puede dar una sinergia entre la
voluntad del Gobierno Central de implementar cambios y la ejecutividad
que se puede lograr a través de los municipios.
En estos primeros meses de gobierno, hemos visto como la burocracia del
Estado todavía pesa y está costando mucho esfuerzo hacer funcionar ese
engranaje.
Las comunas, pese a todas sus carencias, pueden convertirse en el
instrumento real del cambio porque conviven con los problemas reales de
la gente y tienen muchas más posibilidades de instrumentar políticas
efectivas.
Pensemos solamente en la ayuda exterior que puede llegar a través de
Organizaciones No Gubernamentales. Si esta se canaliza mediante una
correcta administración municipal, se evitarían gastos superfluos en los
que incurre el Estado. Se podrían evitar así, por ejemplo, buena parte
de los famosos Contratos de Obra, administrados por el Gobierno Central,
que han servido, de forma encubierta, para mantener en cargos públicos a
decenas de actores políticos y que han supuesto millones de dólares en
gastos que han quedado por el camino cuando, se suponía, estaban
destinados a mejorar los servicios a la comunidad.
Una idea similar a esta, está siendo manejada por el Presidente, quien,
en varias oportunidades, ha puesto un énfasis especial en la importancia
que van a tener las comunas durante los próximos cinco años.
Una muestra de ello, ha sido la participación que han tenido los
integrantes del Poder Ejecutivo durante la asunción de los jefes
comunales. El propio Vázquez, quiso estar presente en Rivera, único
municipio gobernado por el Partido Colorado y el mensaje fue en el
sentido de que ningún Departamento, en esta etapa, va a ser
discriminado.
Por supuesto que todo esto tiene también una lectura política.
El Gobierno y en especial el Presidente, saben, y así lo han
manifestado, que no alcanzará solo con un período de cinco años para
consolidar los cambios estructurales a los que se apunta.
Desde ese punto de vista, si a los municipio gobernados por el Encuentro
Progresista les va bien, es muy posible que mantengan o aumenten el
caudal electoral futuro. Si eso ocurre, los ciudadanos de fuera de esos
Departamentos podrán comparar la gestión y, eventualmente, sumarse a un
proyecto de cambio.
Ese proceso ya se vivió en la capital del país donde, período tras
período, ha ido creciendo el apoyo recibido por el Encuentro
Progresista.
Lo cierto es que en esta nueva etapa de cinco años que se inicia, la
fuerza política que adquiere el Gobierno, potenciada por los gobiernos
comunales, es histórica, si se suma también la mayoría que tiene en
ambas Cámaras.
En el Uruguay están dadas las condiciones necesarias como para que, en
el mediano plazo, se puedan lograr cambios que permitan mejorar las
condiciones de vida de la población.
Es probable que no volvamos a ser la Suiza de América, pero quizá
podamos elevar la calidad de vida de las futuras generaciones y no
quedar como el país donde el 50% de los niños menores de cinco años
viven bajo la línea de pobreza.
En la línea de partida, están todas las condiciones dadas para lograrlo. LA
ONDA®
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