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87 años de
Mandela, la subjetividad del milenio
El imperialismo neoyorquino
triunfó en el laminado de las subjetividades del siglo XX, por
su idea fuerza de “mundo libre”, especialmente apuntalada por lo
fundamental: el sexo tanto en sus literales como en sus sublimes
expresiones. En el concierto de Live 8 de Johanesburgo, Mandela intercambió con las congregaciones mediáticas la idea de “mundo libre” por la de “cárcel de la pobreza”. “Trabajemos para convertir la pobreza en pasado –dijo–; la pobreza no tiene causa natural alguna; ha sido creada por los hombres y millones de hombres se encuentran atrapados en ella como en una cárcel. Es el momento de liberarlos”. Volvió a reclamar para nuestros países “comercio más justo, la condonación de las deudas externas, ayuda cualitativamente mejor”. Pero no sólo pidió, produjo subjetividad para lograrlo. Es un hecho, son muchos millones de dólares que cuentan distinto. Tanto que justo ahora aparecen las bombas que despotencian la disuasión y son funcionales al terrorismo imperial. Pero Mandela logró posicionar el tema y seguirá avanzando (incluso después que muera, porque ha resuelto bien republicanamente las reconversiones en su Congreso Nacional Africano). El éxito está en que para finalizar marcó el tiempo político de su exigencia de libertad, “es el momento”, pero empezando por sus 70 voluntariosos años de construcción de poder y de su ejercicio en cada paso cuando alcanzó el gobierno (en 1994) y no rebajó ningún programa antiapartheid, hasta plasmar, elección tras elección, las mayoría especiales que necesitaba (1999, 2004). Siempre con manos libres y voz propia. Así cuando evitó a Bush en cruce de aviones al inicio de la invasión a Irak o cuando advirtió a Collin Powell (no a otro) que están llevando el mundo al holocausto. Es interesante ver también como un hecho, los cincuenta mil millones de dólares canjeados por Argentina sin tanta retórica pero con una actitud nacional y hasta de clase más auténtica y en definitiva progresista: Nosotros nos estamos conservando demasiado. Esto huele a formol, tiene gusto a postergación, a sarcasmo resignado y no estoy criticando específicamente a Danilo Astori. No empieza por la economía. Parte de las máquinas de producción de subjetividad. Salud, Nelson Mandela, caraí guazú de la dignidad humana. Feliz cumple. LA ONDA® DIGITAL |
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