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El aborto, la prensa y el poder
La prensa y su rol sociopolítico

por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy

A propósito de nuestro artículo sobre las miserias humanas, en particular nuestra actitud ante el aborto, fuimos entrevistados por la señora Elena Fonseca de Cotidiano Mujer, en su programa radial emitido a través de la Emisora Universal, en AM de Montevideo.

Por entenderlo de recibo, transcribimos a continuación el desarrollo de dicha entrevista y a posteriori una breve reflexión nuestra sobre la prensa y el poder.

Programa Cotidiano Mujer
Elena Fonseca: ...Nosotros lo conocimos a través de una revista virtual que se llama La ONDA digital, que fue así como nos conocimos y tú me decías antes de salir al aire que en el fondo todo esto es comunicación, todo lo que vamos a hablar...

Héctor Valle: Exacto; cómo está imbricada la relación comunicacional entre el periodismo y la filosofía. Para mí es esencial el dar a conocer mi pensar, que tú, el medio, y el programa Cotidiano Mujer, me permiten. Lo han levantado ustedes de una revista virtual, la revista virtual del Uruguay, que va para la región, La ONDA digital, y yo a mi vez, y a su tiempo, de filósofos italianos que se comunicaron con la gente a través de la prensa escrita.

EF - De prensa; no necesariamente a través de libros editados que a veces uno tiene pánico porque son muy caros y no es lo fácil que se requeriría el hacerse con ellos. Entonces estamos en un medio muy democrático.

En este artículo que fue el que más nos interesó, porque Cecilia Gordano estuvo también muy interesada cuando lo leyó, “Nuestra actitud ante el aborto”, es uno de tus artículos, “las luces de la razón siguen encendidas”, “la asunción de nuestras miserias”. Y allí hay una frase tuya, que comparto, y que dice que “El aborto y su tratamiento, es un asunto propio de la conciencia”.

Y creo que cada uno de nosotros es en la conciencia donde tenemos que dilucidarlo, pero para eso tiene que existir, a mi juicio, una posibilidad que se pueda producir un aborto, un aborto digno. Sabemos que desde principios de la historia, las mujeres se han practicado abortos de la manera que han podido encontrar.

Hoy en día los abortos son seguros, las mujeres no mueren y bueno es una de las luchas que Cotidiano Mujer tiene con la sociedad, querer que en el Uruguay se legalice y se pueda practicar el aborto con el apoyo del Estado y con el apoyo de la legalidad. Que no sea una cosa clandestina, vergonzosa, donde la mujer muere pidiendo perdón quién sabe a quién, con vergüenza y además con malos tratos.

HV – Elena, perdón, tú bien hablabas de la conciencia. Y la conciencia, recordemos que no es ni un compartimiento, ni es un órgano. Somos conciencia, en tanto en cuanto nos permitamos mirarnos al espejo, mirar nuestras miserias, reconocerlas, reconocernos en ella y buscar soluciones, como es en el caso específico del aborto que esconde, y encierra, problemáticas muy denigrantes, vergonzantes, para la sociedad toda, que nos cuestiona ahora y nos cuestionará sin duda como sociedad y como Nación. Porque en el aborto se esconde la violencia doméstica, la violencia para con la mujer; la gran hipocresía, que es la condicionante número uno de esta sociedad.

EF – Y junto a la hipocresía, no sé si pones la posibilidad de la gente con dinero de hacerse abortos con todas las condiciones de la salud y de la higiene, y las mujeres con poco dinero, tener que hacérselos con agujas de tejer o con sustancias nocivas que si no mueren quedan a menudo en malas condiciones de salud.

...Partiendo de esto, me gustaría basarme en este artículo –“Nuestra actitud ante el aborto”- para seguir un poco tu argumento, tú te basas en un artículo que publicó Umberto Eco, el año pasado, “Embriones a la puerta del paraíso”, y con el que llegamos a la posición creacionista de Tomás de Aquino.

HV – Exactamente. El inefable Umberto Eco, cita a este otro notable italiano, Giovanni Sartori, quien, con mucha inteligencia, se basó, para sustentar su posición favorable a un tratamiento equitativo y dignificante del ser humano y de la mujer, como sujeto de derecho, y no como un envase, en, justamente, Tomás de Aquino. En la obra cumbre –una de las obras capitales de una de las creencias monoteístas, como es la Suma Teológica de Tomás de Aquino, en donde el autor habla de lo que hoy se llama de nuda vida, de vida viviente, para distinguirla de la vida inteligente; estamos hablando del embrión.

Y no le da categoría a éste de ser humano –se dice con mucha mayor especificidad en el artículo que tú tienes a bien divulgar hoy- pero no se la da y entonces Tomás de Aquino los deja excluido dentro de la obra, de la arquitectura teológica de la Iglesia Católica. Y eso jamás, esta entidad religiosa lo ha excluido de su Corpus. Y a partir de ahí, Giovanni Sartori se explaya sobre lo que estamos tratando hoy, sobre la denigración del ser humano.

Porque yo me pregunto, Elena, estamos hablando de aborto sí, aborto no, si diez semanas, si ocho semanas, si doce semanas, si cero días, si respetamos el pacto de Puerto Rico, de la condición humana ya al gestarse, entonces ya no hay posibilidad de nada. Y yo pregunto: ¿Dónde se da cita ese feto? En una cómoda, en una heladera, o es en un ser humano? Y ese ser humano, que es una mujer, ¿es sujeto de derecho?

Y si es sujeto de derecho, ¿cuál prevalece? ¿El sujeto de derecho que en su entorno familiar si deviene una situación crítica tiene entre trescientos y quinientos dólares para ir a abortar? ¿O si tiene una malformación su feto, arreglan en la clínica sea cesado, discretamente, ese embarazo? ¿O tiene que ir a un hospital, y el hospital como tal, no puede, no debe, practicar un aborto en tales condiciones y deviene lo que deviene al parir esa mujer?

EF – O tiene lo que le está pasando a esta mujer argentina, en estos momentos, que de tanto ir al juez al médico, tiene ya una enfermedad grave, cardiaca, con un historial muy problemático. Ese ir y venir de los poderes del Estado para no hacerse cargo de lo que como tú dices, citando a Tomás de Aquino que aquí el embrión es todavía un alma sensitiva. O sea es algo que vive, siente pero todavía no tiene los otros pasos del ser humano, el alma racional, que es la que hace al ser humano.

HV – Y en ese artículo, Umberto Eco llega casi al extremo del absurdo, pero el absurdo, muchas veces, nos visita en el cotidiano vivir, de que si mantenemos determinada tesitura, toda fase viviente debiera respetarse, luego nada podría ser extirpado, liquidado.

Pero hay algo previo, y es lo que está sucediendo hoy, en este país, hoy, con violencia doméstica, hoy, con mutilaciones, y esa vida ¿se va a dignificar o no? ¿O como sociedad seguiremos diciendo, ese tema no es para ahora, dejalo, no te metas, dejá para después?

EF – O, como dicen muchos parlamentarios, ahora el tema como vienen las elecciones no es para tratarlo, hay que pasar ese tiempo y después atenderlo. Y así vamos, año tras año.

HV – Y así nos vamos desintegrando como Nación y como sociedad, porque vamos atomizando los grandes problemas, los vamos escondiendo debajo de la alfombra y ya en vez de una llanura, tenemos una sucesión de elevaciones que esconden nuestras miserias, que no están siendo tratadas.

EF – Hay una cosa que me gustaba preguntarte porque es casi divertido, Eco añade que en la Suma Teológica se lee esta afirmación que hoy suena revolucionaria: “Tras el juicio universal, cuando el cuerpo de los muertos resuciten”, todo esto para los creyentes, naturalmente, “..para que nuestra carne participe en la gloria celestial, no participarán los embriones al no habérseles infundido todavía el alma racional y por lo tanto no ser seres humanos”. Con lo cual estamos ante una táctica de desautorización de una de las principales bases de la teología católica.

HV – Por supuesto, esto es así, es indudable, no tiene refutación posible pero queremos, no excluirnos de esa dialéctica, pero sí anticiparnos en lo que hay en el trasfondo de la cosa que venimos reiterando contigo, y es a las miserias nuestras que debemos tratar en el hoy.

Debemos atender a las chicas que hoy están padeciendo y el Uruguay debe tener, que hace años no tiene, y aun permanece, sin tener política de salud reproductiva, divulgación, difusión, ayuda, concientización.

No es el proceder a abortar y hacer colas para abortar, ¡no! Es ir en pos de la gente, animarnos a dar la cara en vastas zonas de la capital y de todo el país, donde no estamos yendo y no queremos mirar, pero van avanzando, y tratar la realidad.

Y en función de esta realidad, operar; con responsabilidad y con respeto para con el otro.

EF – Y la educación sexual, que es una de las bases primordiales para que se detenga, o disminuya, la necesidad de aborto que a nadie le gusta. Algo que dijo la Ministra de Salud de Francia en el año 1970, Simone Weil, cuando ella misma sacó a flote la ley de la posibilidad del aborto, en el gobierno conservador de entonces. Y ella dijo a los parlamentarios, “señores, no crean que ninguna mujer va a abortar por gusto o por placer. No es un placer, es una necesidad última que cada uno lo considera en su conciencia.”

Pero es bien interesante esto que tú mencionas de Giovanni Sartori y Santo Tomás porque muy pocas veces se menciona. A menudo la Iglesia trata de convencernos o por lo menos en los últimos tiempos que todas esas cosas son problemas de dogmas para los católicos. El dogma es evidentemente algo que tienen que creer, pero esto evidentemente ni siquiera es de dogma, es una cuestión de moral y de costumbres.

HV – Claro. Para no contra argumentar a la posición de una creencia religiosa, respeto a todas, pero antes y por sobre todo, respeto la condición del hombre, la condición de la mujer, la condición del otro, de eso se trata la vida, de respetar al otro.

Porque sólo en el respeto al otro es que me reconozco como ser humano y reconociéndome como tal paso a ser yo, una persona viva. Una persona decente, además; pero lo que está en la base misma del pensamiento y de la acción en el Uruguay, es la libertad de pensamiento.

Estaba en Artigas, sin duda. Estuvo luego en José Enrique Rodó, que nos enseñara tan bien, y tan poco se lo relee, en su Motivos de Proteo, esencialmente, cuando habla del pensamiento vivo, aquel que no se detiene y no se esclerosa ni en un dogma ni en una etiqueta y que se permite, porque podemos los dos profesar determinada ideología o creencia, y pensar absolutamente distinto del sentido de la trascendencia del hombre y de la mujer y del sentido de la religiosidad, que debemos o podemos o nos merecemos tener. Y de cuánto haya pesado en nosotros eso que está en la base de la sociedad judeo cristiana cual es la culpa, el ver venir el golpe. Y pensar que somos culpables y no estamos hablando de culpas ni de culpables ni de víctimas, sino de responsabilidades que son compartidas por todos.

Y en este caso, la cuestión, como dice Vaz Ferreira, no es buscar la solución sino plantear bien el problema. ¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de la dignidad humana. Y eso está presente y camina. Y en este caso, hablamos de la mujer que es un sujeto de derecho y es una ciudadana. Y los sentimientos, pero fundamentalmente los derechos y obligaciones, del ciudadano y de la ciudadana, hay que respetarlos.

Y en esto hay que acordar soluciones, hoy. Porque el Parlamento hoy tiene un deber, como lo tuvo ayer y como no puede renunciar a postergar para mañana, y es ¿va a tratar y cómo va a aprobar la ley de salud reproductiva? ¿Se merecen a sí mismos los parlamentarios? ¿Nos merecemos estos parlamentarios? ¿Ellos nos merecen a nosotros como ciudadanos? ¿O somos solamente consumidores?

EF – Ellos tienen que saber que sus votantes, y la mayoría de las mujeres creo que lo piensan así porque se hizo una encuesta que el 63% de los uruguayos y uruguayos estaban de acuerdo con la posibilidad del aborto. Entonces esos parlamentarios tienen que pensar que sus votantes van a tener como uno de sus puntos para ver si los vuelven a votar o no.

HV – Claro. Promovamos una gran política de salud reproductiva en el país, en donde haya información, haya ayuda. ¿Cuántas situaciones pueden ser resueltas en el diálogo?

¿Qué le falta a la gente hoy, que le faltó siempre, pero hoy más que nunca? Escucha.

Ser escuchados. Y ser escuchadas. Y saber mirarnos. Y saber ir donde hay malos olores y permanecer un rato. No solamente arriba del auto, sino bajar, pero bajar en el sentido del tuteo con lo humano.

EF – Sí. Estar en comunicación directa. Héctor ¿puedo preguntarte cuáles son tus otros intereses?

HV – Yo pretendo pensar. Y me baso en una gran maestra de vida y filósofa, que fue y es Hannah Arendt, una judía alemana. Porque por sobre todo, Hannah fue una mujer sin etiquetas y que jamás permitió la etiquetaran.

Entonces lo que hay que buscar es que permanezca la vida, y la vida inteligente, con dignidad. Entonces, estamos nosotros en el estudio y en el tratamiento de la filosofía de la alteridad a través de esta nuestra Cátedra Libre de la Filosofía de la Alteridad que es, nada más ni nada menos, que la cuestión del otro, el diferente, el trato al diferente, y promover acciones en ensayos, conferencias y eventos.

EF – Héctor Valle, gracias.

HV – Gracias a ti.

Reflexión final: La prensa y el poder
Esto que apenas es una conversación entre dos actores sociales, la periodista y un hombre determinado a pensar como la acción principal de su vida y que, a su vez, también cumple funciones en el periodismo, hablaron sobre un tema de especial sensibilidad pero que en realidad desvela la cuestión esencial de una sociedad que busca, aun a tientas, madurar: la necesidad de exponer, explicitar, difundir las ideas y los matices que cada una conlleva, viniendo como vienen de personas humanas, en aras de madurar acciones para que la comunidad que nos congrega se atreva a crecer en dignidad y en responsabilidad.

Evidentemente, esto apenas es un paso de algo tan vasto y tan complejo, convengamos, como lo es la relación entre los seres humanos.

La prensa, en este diálogo público, en esta ágora, como citara Hannah Arendt, tiene un rol esencial a cumplir cual es el del contraponer posiciones, que no confrontar posiciones, con el poder constituido. Y esta contraposición, este diálogo en la arena pública es no contra las personas que hoy, y apenas hoy, están en el poder –porque recordemos que hasta el más encumbrado funcionario es, apenas, un inquilino del poder, en tanto el poder es, básicamente, la interrelación de fuerzas y esfuerzos de los que hoy, repito hoy, están en su control.

Luego, la prensa es esencial, hablo de prensa seria, responsable y digna, no de amarillismos, del signo que fuere. Y lo es porque debe acoger la más amplia pluralidad de opiniones y siempre defender, en grado sumo, a la libertad. Porque la libertad no es algo que se consigue y se guarda sino que es aquella atmósfera que permanece en tanto seamos conscientes de su fragilidad y de nuestra responsabilidad ciudadana en su cuidado e incluso en su mejora, vista esta como la participación cada día más amplia y más profunda de sus organizaciones sociales, junto al resto de los actores orgánicamente constituyentes del poder establecido por el voto popular y por la vigencia delcontrato social, esto es, porque reafirmen sus compromisos en la fragua del hacer permanente y no meramente como restos de discursos que recobran fuerzas 60 días previos a un acto eleccionario.

La prensa y el poder no están, ni estarán nunca, llamados a ser amigos, pero tampoco enemigos sino, y por sobre todos, mutuos guardianes de lo más caro a un hombre y a una mujer con responsabilidad y con dignidad: sus fueros como ciudadanos.

Y a ello, hoy como siempre, nos comprometemos.

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