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Mucho más que el relevo de un general
por Carlos Zapiola
Hace tantos años que fue
en el siglo pasado, los militares comenzaron a reunirse y a opinar de
política.
Algunos creyeron que eso favorecía sus propias posiciones, puesto que si
encontraban eco en aquellos dispondrían de medios para tomar el poder en
el suelo patrio.
Otros creyeron que eso no era más que un signo de los tiempos que les
había tocado vivir, y que como estaban enfrentando a la guerrilla –o
subversión, sedición o como se la quisiera llamar-, era lógico que
intentaran ganar espacios en la sociedad.
En verdad militares opinando sobre política ya los había en 1959 y el
día de la sunción del primer gobierno colegiado blanco desfilaron tropas
dispuestas a matar a sus oficiales si intentaban dar un Golpe de Estado
y perpetuar al Partido Colorado en el poder.
Es decir, que no nos puede asombrar, pasados los años de dictadura, que
algunos oficiales de hoy, que tenían un rango insignificante en los años
duros, se solidaricen con los que sean citados por delitos que son de
lesa humanidad y fueron excluidos de la Ley de Caducidad.
Si se ofrece hasta “asilo” en los cuarteles a los citados, para que no
vayan a declarar, estaremos no ya en 1986 y Medin,a sino aún más atrás,
y la salida que encontró el Uruguay, (con exclusiones desde las
conversaciones del Parque Hotel para adelante, que incluyeron la
libertad a los presos políticos contando tres años por uno de reclusión,
y dejando sin que hayan cumplido pena alguna muy pocos responsables de
violencia en aquellos años, luego la Ley de Caducidad, impuesta por la
lógica de los hechos como se repite sin darle el verdadero sentido que
tuvo el texto en su momento), parecería que demuestra una vez más que
fue un fracaso.
Si algún militar o civil debe ir preso lo hará. En ello confiamos porque
lo aseveró el Presidente, y hoy nadie con la cabeza puesta sobre sus
hombros y un mínimo de capacidad de raciocinio apostará al salto al
vacío como hizo desde 1972 y 1973 buena parte del Partido Colorado y la
minoritaria del Partido Nacional –aunque políticamente salvo casos
aisladísimos, la historia se encargó de tragarse a los golpistas de una
u otra manera.
El Uruguay del 2005 no es el de los 70. Los fracasados piqueteros, hoy
llorando en sus casas el fracaso de un intento ridículo de agitación que
nunca consiguió un apoyo de más de 50 personas (en uno de esos lapsus
que uno puede tener frente a una cámara de televisión el senador Lorier
dijo que en la enorme caravana que se esperaba frente al MIDES había más
periodistas que personas, cuando todos creíamos que éstos lo eran al
igual que los pocos, poquísimos manifestantes).
Los fracasados militares y civiles que arrasaron con leyes,
Constitución, valores éticos y morales mientras tuvieron poder, y hoy
hasta huyen del país antes que enfrentar tribunales donde de pronto irán
solamente como indagados y de los cuáles seguramente no irá ninguno a la
cárcel, también deben estar llorando su fracaso, pero tengamos claro que
para defender la democracia lo mejor que se puede hacer es mandar signos
positivos de defensa de la misma.
No debe buscarse una y otra vez declaraciones sobre el “descontento de”,
porque aunque lo haya no tiene cabida en la sociedad actual. No juguemos
con fuego ni intentemos tapar el sol con la mano.
Hay citaciones. Se cursan a través del Comandante en Jefe, que al igual
que varios generales más, entre ellos el ahora pasado a disponibilidad
Jefe de la Región Militar 1, Gral. Córdoba se jubilan a fin de año.
Estamos a menos de quince días del primer año que falta Seregni. Su
ejemplo debería ser el que consiguiera que al igual que en Chile al día
de la Independencia Nacional siga el de las Glorias del Ejército, mas
allá de los Pinochet, Contreras o Cheyre.
Uruguay el día que pueda tener una celebración semejante, realmente
habrá dejado atrás el pasado. LA
ONDA®
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